El objetivo era salvar los muebles

Me descubro ante las tres victorias de etapa de Schachmann, pero sigo sin ver al alemán del Bora como gran favorito a la victoria final

El objetivo era salvar los muebles
TXOMIN PERURENA

Con tanta lluvia y descensos tan peligrosos, la jornada de ayer invitaba a salvar los muebles. Creo que los principales candidatos a la victoria final en la Itzulia tomaron precauciones. Las dos etapas que restan, con finales en Arrate y Eibar, pesan en el ánimo de los ciclistas. A pesar de ceder nueve segundos más los diez de bonificación, me parece que actuaron con sensatez. Que se lo digan a Pello Bilbao, quien después de solventar la bajada de Bikotz Gane se fue al suelo tras patinar el compañero que marchaba al frente del grupo principal. El incidente deja fuera de juego al de Gernika, una de las bazas de Astana para la general, pieza importante a la hora de maniobrar. Ese mismo incidente afectó a Ion Izagirre y le impidió posteriormente estar cerca de quienes atacaron en Zaratamo. Los segundos perdidos en la línea de meta son pocos para lo que pudo ser. Porque la carrera sigue abierta y estoy seguro de que habrá movimientos por parte de los hombres fuertes.

Izagirre no tiene por qué ser el primero en atacar

Sea hoy o sea mañana, Adam Yates y Mikel Landa tienen que arriesgar desde lejos. No pueden esperar al último puerto para intentar descolgar a Schachmann o para hacerle pupa. Por otro lado, Izagirre no tiene por qué ser de los primeros en lanzarse al ataque. Además, Astana dispone de Fuglsang para permanecer atento a los movimientos de los escaladores más retrasados. Bora copa de momento las dos primeras posiciones de la general y tiene a Konrad para escoltar al maillot amarillo. Quizá si conociera mejor a estos dos corredores actuaría de otra manera, pero con la información de la que dispongo plantearía una estrategia de aguante. De momento, además, les ha bastado para conservar el liderato y sumar tres victorias de etapa. Es difícil firmar un balance más positivo en cuatro días de competición.

No veo a Schachmann ganador de la Itzulia

Sigo en mis trece. Me descubro ante Schachmann por sus tres triunfos y por cómo los ha conseguido. Por la fortaleza demostrada en un terreno complicado. Tiene un mérito enorme. Pero no le veo al frente de la clasificación general cuando concluya la Itzulia. Voy más lejos aún. Haría una apuesta a que no iguala la marca de cuatro victorias parciales en una misma edición, en mi poder desde la edición de 1974. Cambia el terreno. No digo que lo visto hasta ahora sea un aperitivo, pero faltan las dos etapas de verdadera montaña. Azurki, la nueva versión de Arrate...

Nos hacen falta jóvenes como Pogacar

Schachmann no fue el único ciclista que me impresionó ayer. Un chaval de 20 años llamado Pogacar terminó segundo tras irse con los mejores en la subida a Zaratamo, lanzarse en la bajada, tirar en la parte final y obligar al alemán a apretar los dientes en el sprint. Aunque la foto final de la llegada muestra una bicicleta de diferencia entre ambos, se debió a que el del UAE cedió al verse superado por el maillot amarillo. Sucedió como en esos partidos de fútbol que terminan 3-0 porque el equipo ganador marca sus tres goles en los diez últimos minutos. Cuantas veces he leído aquello de que el resultado no refleja lo visto en el campo. Pues eso. El ciclismo vasco necesita jóvenes promesas como Pogacar.

Acercar el ciclismo a los núcleos urbanos

Cuando las carreras se alejan de los núcleos urbanos, la asistencia de público corre grave riesgo. Hasta ayer le había faltado calor humano a la carrera. Arrigorriaga debe suponer un punto de inflexión para el fin de semana, para las dos jornadas que restan. Gorraitz y Estibalitz no eran puntos atractivos para los aficionados. Es justificable que la contrarreloj del lunes en Zumarraga tampoco concentrara excesiva gente, porque todavía algunos tienen que trabajar para que los jubilados podamos cobrar las pensiones. Ver semejante montaje de vallas para tan poco público invita a la reflexión. Pero estoy convencido de que Arrate y Eibar van a suponer un cambio radical. La carrera está al pilpil.

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