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Vingegaard fue uno de los que utilizó monoplato de 60 dientes Karlis
El monoplato de 60 dientes deja pequeño el 54x11 de Indurain

El monoplato de 60 dientes deja pequeño el 54x11 de Indurain

El detalle técnico ·

La mayoría de favoritos optaron por un único plato gigante para poder avanzar hasta 11 metros por pedalada

Gaizka Lasa

San Sebastián

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Martes, 2 de abril 2024, 09:27

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Atrás quedan los dilemas de qué dos platos elegir para afrontar una crono. Ya no se lleva el grande y el pequeño. La mayoría del pelotón se ha pasado al monoplato. Y puestos a cargar uno, que sea grande. Enorme. Las figuras del World Tour montan ya platos de 60 o más dientes, dimensión inimaginable siquiera en los tiempos en los que el gran Miguel Indurain vapuleaba a sus contrarios en las pruebas contrarreloj por su gran potencia. El gigante navarro utilizaba un plato de 54 o 55 dientes como máximo y recorría 9 metros en cada pedalada. Ahora, con cinco dientes más, cada zancada reporta unos 11 metros.

Roglic fue uno de los muchos que ayer optó por un plato único de 60 dientes. Ni el repecho inicial de la calle Mayor, ni la ascensión a Olaberria, ni la cuesta de meta apartaron al esloveno de su idea de cargar un desarrollo largo para lanzar la bicicleta en la segunda parte de la crono. Para compensar, montaba atrás piñones grandes de hasta 34 dientes. Hasta ahí ha llegado la revolución mecánica. Del clásico 53x11, con coronas de 21-23 atrás, al 60x11, con opciones de elevar la cadena hasta coronas de 34 dientes atrás.

La evolución en el material ha sido meteórica en el último lustro. Ante la contrarreloj de la Itzulia de 2019, en Zumarraga, Alberto Contador explicaba para DV cómo se debía proceder en cuanto al desarrollo, apuntando lo que parecía una revolución. «Se debe poner un plato grande de 58 dientes. ¿Por qué tan grande? No puedes quedarte sin desarrollo en ningún momento, y la bajada de Eizaga permite ir a mucha velocidad». La pendiente ayer no era tan acusada tras coronar Olaberria, pero los avances en aerodinámica y en preparación permiten alcanzar velocidades igualmente vertiginosas con terreno favorable. La media horaria alcanzada por el ganador habla por sí sola: 47,74 km/h (con curveo y repechos incluidos).

El cicloturista de a pie puede saber que se alcanza una velocidad de 61 kilómetros por hora moviendo el desarrollo 'normal' de 53x11 a una cadencia de 100 revoluciones por minuto. Roglic recorrió ayer el tramo entre Olaberria y el centro de Irun a 70 kilómetros por hora sin necesidad de revolucionar tanto el pedaleo.

El monoplato ofrece, por su parte, algunas otras ventajas: la ligereza lograda al eliminar piezas, la aerodinámica por el hecho de quitar el desviador y dejar el cuadro más limpio, o la reducción de fallos mecánicos al empezar a cambiar del plato pequeño al grande y viceversa.

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