Roglic es el gran favorito de la Itzulia, pero nombres como Bilbao, Higuita, Vlasov o Izagirre también pueden dar la sorpresa.

Itzulia Roglic vuelve a su jardín

El esloveno es el gran favorito para revalidar su victoria en la Itzulia, la prueba que impulsó su carrera hace cinco años

IÑAKI IZQUIERDO hondarribia.

Sonríe Roglic mientras atraviesa Hondarribia. Mediodía de sol y frío, ideal para soltar piernas. El Jumbo sale a rodar con la tranquilidad de tener al gran favorito de la Itzulia, que comienza hoy con una contrarreloj corta, de siete kilómetros y medio, perfecta para el esloveno. Aunque no hay crono que no sea perfecta para él. Sonríe Roglic y sonríe con él Jonas Vingegaard, segundo el año pasado en Arrate y segundo en el Tour en París. Los demás participantes en la Itzulia también ruedan al sol, por la zona de la playa, de la calle Mayor, por el golf... Hondarriba es un festín para los cicloturistas que se acercan al recorrido de la primera etapa con la ilusión de ver a alguno de sus ídolos. Ven a todos. Los maillots de los equipos profesionales tienen ese brillo especial. Las ruedas lenticulares hacen música. Roglic sonríe. El esloveno defiende título y la carrera dependerá de sus designios. Podría ponerse líder hoy mismo y luego, ser generoso o mandar con mano de hierro.

Roglic no solo es muy bueno. Corre en casa. Corre en casa porque fue en Euskadi donde lanzó su carrera en 2017. Jon Odriozola, por entonces director del Euskadi-Murias, avisaba en Pamplona, de donde salió aquel año la Itzulia. «Mi favorito es Roglic». ¿Para la contrarreloj? «No, para la genera». Por entonces, hace cinco años, no era un ciclista de referencia. Se le tomaba por un muy buen contrarrelojista. Había ganado la del Giro de Italia el año anterior, su gran triunfo y casi único hasta entonces. Llegó a la Itzulia tras ganar la Vuelta al Algarve y en Euskadi ganó dos etapas, escapado en Bilbao y la crono final en Eibar. La general se le escapó al no aguantar el ritmo de Valverde y Contador en Matsaria, pero había dejado su sello. Volvió en 2018 para ganar.

Y tras esa victoria, la explosión, el salto al primer plano mundial, al corredor que es hoy. Ese mismo año ganaría Romandía y una etapa del Tour, para ser cuarto en París. El resto ya es conocido. Roglic, a los 32 años, es el único ciclista capaz de plantar cara a Pogacar (UAE) –ausente de la Itzulia– y prácticamente gana allá donde corre. Todo eso comenzó en Euskadi hace cinco años. La Itzulia es su jardín.

No es raro que aquí encontrara el camino. El gran favorito de la Itzulia es producto de una voluntad férrea, virtud muy valorada por el aficionado vasco, que le adora. Retirado de los saltos de esquí, con 22 años se presentó en un club ciclista de Ljubljana diciendo que quería ser profesional. Para quitárselo de encima, le respondieron que tendría que pagárselo todo, incluida la bici, y que le costaría unos 5.000 euros. Pensaron que nunca más le verían. A los tres meses volvió con una bici Willier y el resto del dinero, una parte prestada por su padre y otra, ahorrada con un trabajo en un supermercado.

Hoy es uno de los ciclistas mejor pagados del mundo y una figura indiscutible. Este tipo de vueltas de una semana parecen hechas para él. Llega a la salida de Hondarribia tras ganar la París-Niza, donde además ganó la etapa reina en la cima del Turini. El recorrido de la Itzulia le favorece, porque domina todos los registros. La crono le colocará delante, si no líder ya desde el primer día, y las emboscadas de las etapas centrales de la carrera son su terreno. La llegada a Arrate en la última etapa no es un problema para él, y menos viendo la exhibición que dio el año pasado junto a David Gaudu (Gropupama) para anotarse el triunfo final.

Izagirre, Bilbao y los bloques

La Itzulia está consolidada con una identidad muy marcada, cualidad que solo tienen las mejores carreras del calendario. Al decir País Vasco, todo el mundo sabe lo que hay. Máximo nivel, exigencia, un terreno sin concesiones y un cartel de lujo.

Roglic es el favorito número uno y su equipo, el Jumbo, quizá tenga también al número dos, Vingegaard, que lleva quince días en Euskadi viviendo en un hotel de Donostia y recorriendo las carreteras vascas día sí y día también. El danés conoce hasta los baches.

La cifra

  • 882,2 kilómetros tiene la Itzulia, divididos en seis etapas, desde hoy hasta el sábado.

El ciclismo vasco, que atraviesa un momento de indefinición con la antigua generación aún vigente y la nueva sin despegar del todo, no renuncia a su carrera. Dos de los aspirantes a desafiar a Roglic son de casa: Ion Izagirre (Cofidis), ganador en 2019, y Pello Bilbao (Bahrain), que infunde temor en los cuarteles generales de todos los equipos. El gernikarra sale a ganar.

Izagirre, de 33 años y ganador de la etapa de Hondarribia el año pasado, y Bilbao, de 32, segundo tras el ormaiztegiarra en aquel sprint, llevarán la bandera del ciclismo vasco, mientras que Euskaltel, Caja Rural y Kern Pharma aprovecharán la invitación para mover la carrera, dar la batalla y no dar nada por perdido. Vuelve Mikel Iturria en el Euskaltel, con un Xabier Mikel Azparren dispuesto a dar continuidad a su momento de inspiración. Mikel Nieve liderará al Caja Rural en casa, con etapa en Leitza, mientras que el público vasco espera con gran ilusión a Igor Arrieta, un ilusionante proyecto de 19 años que se foguea en el Kern Pharma, donde también regresa Jon Agirre.

Dureza

Se superarán 25 puertos de montaña, tres de primera, ocho de segunda y 14 de tercera, con 16.468 metros de desnivel acumulado

Junto a las alternativas vascas están los bloques, sobre todo Ineos y Bora. Los ingleses llegan con mucha dinamita: Luis Felipe Martínez y Adam Yates –tercero y cuarto en París-Niza–, Geraint Thomas y Tao Geoghegan Hart. Bora presenta dos aspirantes muy sólidos como Sergio Higuita, ganador de la Volta, y Alexander Vlasov. Tampoco es poca cosa el Quick-Step, con Remco Evenepoel y Julian Alaphilippe. Mark Padun (EF), David Gaudu (Groupama) y Enric Mas (Movistar) también quieren estar en la pelea.

Terreno clásico

La Itzulia presenta un recorrido clásico, no hay otra opción para esta carrera, con una personalidad propia. Desde hace años, la organización prefiere adelantar la contrarreloj al primer día (Zumarraga, Bilbao, ahora Hondarribia) y terminar en Arrate. Por el camino, una dureza in crescendo, con ese terreno sin puertos duros pero sin un metro de tranquilidad que acaba pesando en las piernas.

Bonificaciones

Desde la segunda etapa a la sexta, habrá diez, seisy cuatro segundos enmeta y tres, dos y unoen cada meta volante

Las dos últimas ediciones, 2019 y 2021 –en 2020 se suspendió por la pandemia– se decidieron en la última etapa. Ion Izagirre descabalgó a Emanuel Buchmann (Bora) en Azurki y Primoz Roglic, al dúo del UAE Pogacar-McNulty ren el descenso de Gorla. Es lo que tiene el terreno de la Itzulia, que se presta a la lucha en cualquier momento. Roglic es favorito, pero sabe a lo que se enfrenta.