Hugh Carthy, con su bicicleta, ayer al inicio de la etapa. / KArlis

Itzulia

Hugh Carthy: «Los ingleses no somos como Bernal o Evenepoel, necesitamos unos años»

El espigado escalador que ganó en El Angliru en la pasada Vuelta considera que tiene margen de progresión para varios años más

Gaizka Lasa
GAIZKA LASA San Sebastián

Desde que salió de las llanuras de Lancashire, en 2015, su carrera no ha dejado de escalar hasta llegar, en noviembre del año pasado, hasta el Angliru. Allí comprobó, tras batir a Carapaz, Roglic y compañía, lo alto que había llegado. Y todo tras habérselo guisado y comido solito. Hugh Carthy (Preston, 1994) aprendió a la vez el oficio de ciclista y el de la vida cuando emigró a Pamplona hace seis años de la mano del Caja Rural. Hoy, tras haber sido podio de la Vuelta y estar asentado en la élite del ProTour, sigue viviendo -ahora en Andorra- como aquel chaval que hacía la compra, limpiaba la casa y la ropa, y se hacía la comida antes o después de entrenar.

- ¿Echa de menos a los suyos?

- Después de la Vuelta me fui a Inglaterra, y estuve con la familia. Cada vez que vuelvo, tengo más ganas de vivir allí. No les veía desde diciembre del año anterior. Pasé seis semanas allí. Relajado. Fue un cambio de aires completo. Estuve tirado en la playa, tomando unas cervezas.

- ¿Qué más le gusta hacer fuera del ciclismo?

- Además de quedar con los amigos para tomar algo, me gusta hacer senderismo entre noviembre y diciembre en la montaña. Lo alterno con la bici de monte. Me gusta andar al aire libre. No necesito más: amigos, familia, naturaleza... No necesito irme a Nueva York. En el futuro me gustaría viajar en moto.

- ¿Qué moto tiene?

- Ahora mismo no tengo. Me la deja un amigo. Pero después de terminar mi carrera ciclista me gustaría hacer un viaje en moto, conocer mundo, explorar algún país. Un poco de aventura.

- Dejando ese sueño para más tarde, supongo que este invierno habrá soñado con grandes triunfos después de terminar la Vuelta a España como lo hizo.

- El invierno ha sido el momento para valorarlo. Cuando me he relajado totalmente, con mi familia, es cuando he disfrutado de lo conseguido y me he sentido feliz. Ha sido también el momento propicio para pensar en todo el sacrificio que hemos hecho para llegar hasta ese nivel. Porque no ha sido solo mi esfuerzo. También lo ha hecho mi familia. Ellos sufren mucho. Hemos llegado a la conclusión muy clara de que todo lo que hemos hecho los años anteriores ha merecido la pena.

- Su familia, en el día a día, es usted mismo.

- Sí. Vivo solo. Tengo novia pero está en Inglaterra. Cuando puede, viaja a Andorra. Pero ahora con las restricciones no puede.

- ¿Qué tal lo lleva?

- Bueno, hay gente que está bastante peor. Los dos tenemos salud y trabajo. Yo tengo mi carrera y ella, sus cosas que hacer. Hay quien está sufriendo mucho más. No estoy con ella desde Navidades, pero después del Giro nos juntaremos otra vez.

- ¿Cómo va su preparación?

- Seguimos igual, siempre intentando mejorar cositas, y muy poco a poco. Ahora más que nunca se confirma que el trabajo hecho va por la buena línea.

- ¿Qué retos se ha marcado para esta temporada?

- No pido nada concreto. Me gustaría terminar la temporada satisfecho. Si voy al Giro, hago las cosas bien y termino octavo o décimo, o incluso gano, pues genial. Pero sobre todo busco quedarme a gusto con el trabajo. No voy a decir que si no consigo este puesto o aquel otro, voy a estar decepcionado. Si el equipo funciona bien y tú das el cien por cien, no puedes estar decepcionado.

- ¿Tampoco se marcó ser ciclista profesional cuando era pequeño?

- No. Fue poco a poco. Mi padre era ciclista, aunque no llegó a profesional. Era su pasión. Me llevaba a ver carreras y, poco a poco, empecé yo también.

- Ahora le van los puertos duros, pero en Inglaterra...

- La verdad es que las cuestas más largas eran de cinco o diez minutos. Pero de joven, si tienes talento, puedes andar bien en cualquier terreno. Hice lo suficiente como para subir peldaños.

- ¿Cuál considera que fue el peldaño clave para su trayectoria?

- Con 18 años, John Herety me fichó para su equipo continental, el Rapha Condor, que era un gran conjunto. Hice un calendario muy completo. Nos llevó a correr a Japón, Corea del Sur, Australia, Sudáfrica y Estados Unidos. Aprendí mucho y me valió para dar el salto al Caja Rural.

- Llegó a Navarra en 2015. ¿Cómo se integró?

- Al principio fue duro. No tenía ni idea de castellano. Y la manera de correr en profesionales era diferente. El primer año me integré y el segundo ya tuve bonitos resultados. Gané la Vuelta a Asturias.

- ¿Qué tal vivía en Pamplona?

- Muy bien. Me encantó la ciudad. De hecho, estuve allí cuatro años aunque solo corrí dos en Caja Rural.

- ¿Por dónde salía a entrenarse?

- Me gustaba ir hacia el norte. Zubiri, Erro... Artesiaga... Lekunberri, Irurita, Elizondo. Unas vueltas por Francia... Me gustaba.

- Con Caja Rural corrió la Itzulia. ¿Qué recuerdos tiene?

- Me acuerdo que estaba muy nervioso. Pero muy. Tenía 20 años. Fue en 2015, con salida en Bilbao. La sensación que me quedó fue que íbamos muy muy rápido y que era muy muy duro. Y, sin embargo, disfruté. Dije que quería volver.

«Participé en la Itzulia con 20 años y recuerdo que era muy muy duro y se iba muy muy rápido. Pero disfruté y quería volver»

- Ahora está aquí, pero con otros galones.

- Con buena forma, la Itzulia me puede ir bien. Es un buen recorrido para mí. No solo me desenvuelvo bien en puertos largos de alta montaña, también puedo rendir en cuestas de quince a veinte minutos.

- No sé si se le dará bien, pero me han dicho que le encanta a usted correr en Italia.

- Sí, me gusta. Es una forma de correr quizás más tradicional. Y es un país con una cultura peculiar.

- Este año, además, ha puesto la diana en el Giro de Italia...

- Así es. Este año voy a por el Giro.

- Y por primera vez con un equipo World Tour a su servicio.

- La primera vez, es verdad. Será una experiencia nueva para mí, pero todavía estoy tranquilo. Tengo confianza en mí mismo y en mis compañeros.

- ¿Le han dicho en el equipo algo así como «Hugh, te toca dar un paso y ser líder»?

- No con esas palabras, pero entiendo que sí, que me toca coger la responsabilidad. Tengo confianza en mí mismo y creo que puedo recompensar la confianza que han puesto sobre mí.

«Me toca coger la responsabilidad en el equipo en el Giro, pero estoy tranquilo y tengo confianza en mí mismo»

- Esa confianza de la que habla tendrá algo que ver con lo que fue capaz de hacer en El Angliru la pasada Vuelta.

- Sí, claro. Pero yo sabía que podía estar ahí, peleando con los buenos. Pero a veces se tarda un poco en llegar a esa nivel. No somos todos como Evenepoel, Bernal o Pogacar, que ganan desde su primer día profesional. A algunos corredores nos hacen falta cuatro o cinco años para llegar a nuestro mejor nivel.

- ¿Cree que ha llegado usted a su techo de nivel?

- No, tengo 26 años y creo que puedo ir progresando hasta los 30. Los ingleses somos así. Los sudamericanos, por ejemplo, explotan muy jóvenes. Froome y Wiggins no ganaron su primer Tour hasta edades avanzadas.

- Al margen del nivel, también me han informado que debe usted ser estudioso y analista en competición.

- Sí, lo soy, pero meticuloso respecto a las carreras que me tocan a mí. Me gusta mirar recorridos, el tiempo, el tipo de carreteras, preguntar a los directores por su experiencia... No soy de llegar al autobús una hora antes, ponerme el dorsal y salir a correr. Me gusta conocer los detalles. Me relaja. Pero eso lo hago con mis carreras. Luego, no soy para nada de estar delante del ordenador o de la tele todo el día con cosas de ciclismo.

- Por tanto, habrá mirado ya cómo es el Giro de este año.

- Sí, es un Giro bastante típico, con su tercera semana muy dura. Hay etapas de emboscada en la primera y segunda semanas, pero la carrera se va a decidir en la última y será importante guardar las máximas fuerzas posibles hasta esos últimos días.

«Me gusta analizar las carreras que me tocan: recorridos, carreteras, el tiempo... No llegar una hora antes y a correr»

- Hasta los 30 años le queda mucho ciclismo. ¿Qué carrera le gustaría ganar algún día?

- No tengo predilección por una concreta. Este año sí, el Giro, pero luego... ¿El Tour? No me obsesiona.

- ¿Qué ciclista le ha dejado alucinado por cómo anda?

- No he tenido al lado aún a Van der Poel, pero a Van Aert en el Dauphiné del año pasado era impresionante verle.

- Por terminar con buen sabor la entrevista, díganos qué suele cocinarse en su día a día.

- Suelo variar mucho. Me gusta preparar verduras, muchas ensaladas, también legumbres, pasta... Cambio de carne, pescado y pollo todos los días, según lo que compro. Bueno, hay que cuidarse la dieta. Es parte de mi trabajo. Me gusta la comida potente de Inglaterra, ese pescado frito con patatas, la carne con hojaldre... Pero tengo que vigilar el peso. Esos platos los dejo para vacaciones.

El lector que toma como ejemplo a Severiano Ballesteros

Carthy es uno de los ciclistas del pelotón al que más le gusta la lectura. «Prefiero los libros a cualquier serie o película. Ahora mismo estoy leyendo la autobiografía de Severiano Ballesteros, de cuya muerte se cumplen diez años el mes que viene. No sigo el golf, pero es un personaje más ilustre en Inglaterra que en España. En mi país es un deportista mítico. Su biografía es muy interesante. Voy por la mitad del libro, pero veo que era muy simpático y, sobre todo, que pensaba mucho en el resto de la gente, ya fuera en los golfistas como en los organizadores. Hacía cosas que no tenía por qué hacer, pero le apetecía y lo hacía por mejorar las condiciones de otros y ayudarles en su progresión. Es un personaje que vale de ejemplo».