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Roglic atraviesa la meta lleno de magulladuras y con el maillot y culote roto tras la caída. Karlis
Más duro es el asfalto
La crónica

Más duro es el asfalto

Roglic sufre una caída muy fuerte y conservael liderato, pero las consecuencias del golpe pueden marcar las próximas etapas

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Miércoles, 3 de abril 2024

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El pelotón respetó los códigos no escritos del ciclismo y esperó al líder caído. Primoz Roglic (Bora) se dio un golpe tremendo en Olaberria, a 39 kilómetros de meta. Se salió en una curva y, aparte de las heridas, quedó visiblemente aturdido. Se golpeó en la cabeza. El médico de la Itzulia tuvo que cerciorarse de que el esloveno no sufría una conmoción cerebral antes de permitirle continuar. Le costó montarse en la bici. Por un momento, pareció que estaba abocado a abandonar. Pero logró reanudar la marcha y 14 kilómetros más adelante, en el barrio Ergoiena de Ataun, a 1.500 metros del inicio de Lizarrusti, dio alcance al pelotón. La etapa se acabó jugando al sprint, con victoria de Quinten Hermans (Alpecin), que superó a Alex Aranburu (Movistar), de nuevo a muy buen nivel en la llegada.

La decisión de los equipos tras la caída de Roglic fue la que exigía la situación, correcta y acorde a la historia del ciclismo. En el momento de la caída la carrera iba agrupada, no había ninguna maniobra de ataque en marcha, por lo que lo correcto era esperar. No se ataca a un líder caído. El pelotón no se paró, pero nadie aceleró hasta ver si Roglic iba a poder volver o no. Lo consiguió antes del último puerto de la jornada, por lo que la postura del resto de los competidores fue impecable y logró su objetivo, preservar la deportividad y respetar la autoridad del maillot amarillo.

En los años 80, Juan Tomás Martínez, que antes de ciclista fue albañil, solía responder con una frase muy directa cuando le preguntaban por la dureza del ciclismo. El 'Volcán de Barakaldo' contestaba que «más duro es el andamio». Este miércoles, los corredores adecuaron esa máxima a las circunstancias: más duro es el asfalto. Y es duro siempre y en todas partes. Igual de duro el martes en Kanbo que ayer en Olaberria primero y en Altsasu después, donde Juan Ayuso (UAE) se pegó otro trompazo de impresión. También se levantó el de Jávea y llegó a meta. Roglic pasó por el podio pero se fue directo al coche y al hotel a tratarse de las heridas, sin pasar por la comparecencia preceptiva del líder cada día en meta.

Entre los dos últimos días han sido multitud los ciclistas caídos. Ion Izagirre (Cofidis), Gaudu (Groupama), Carlos Rodríguez, Tao Geoghegan Hart, Skjelmose (Lidl-Trek)... Pello Bilbao (Bahrain) explicó en meta que «la carrera va muy loca, hay mucha tensión.He escuchado ruidos tremendos de caídas detrás de mí. Pegaba el aire de cara y todos los equipos iban mezclados, tratando de pasar padelante».

Todos los caídos alcanzaron la meta de Altsasu, pero habrá que ver qué consecuencias tienen los golpes. El líder iba visiblemente dolorido y las consecuencias de la caída en su ropa y su piel eran evidentes. Toca esperar para comprobar cómo repercute en su organismo el tremendo golpe, pero no le va a hacer ningún favor. Ayuso se fue al suelo cuando el pelotón volaba dentro de los tres últimos kilómetros.

Varios accidentes

Roglic tiene experiencia con las caídas. Quizá porque es un ciclista tardío, que dejó los saltos de esquí en 2011, con 22 años, para empezar con la bicicleta y le faltan los automatismos naturales que se adquieren de niño o quizá solo por pura mala suerte, el hecho es que las caídas se han cruzado en la trayectoria del esloveno más de una vez.

Evenepoel sumó tres segundos más de bonificación y ya es segundo en la general a siete del maillot amarillo

Sin ir más lejos, en la primera Itzulia que ganó, la de 2018, estuvo a punto de perder la carrera por una caída en la última etapa, en Eibar. Salvó el maillot amarillo con apuros en Arrate. Perdió la París-Niza de 2021 tras caerse vestido de líder el último día y pocos meses más tarde tuvo que abandonar el Tour de Francia por ese mismo motivo. En 2022 el percance le llegó en la Vuelta a España, cuando desafiaba el liderato de Remco Evenepoel. Un enganchón en la recta de meta de Tomares le mandó para casa cuando había recortado a menos de minuto y medio la ventaja del belga y soñaba con su cuarta Vuelta a España consecutiva.

En la historia del ciclismo siempre ha habido corredores que se han caído mucho y otros que apenas conocen la dureza del asfalto. Por lo general, los grandes de todos los tiempos no se han visto envueltos en accidentes. Roglic es un caso aparte, porque la sucesión de golpes no ha sido el reflejo de un declive en su rendimiento, sino que siempre ha sabido reponerse de cada accidente y seguir cosechando grandes victorias.

La etapa fue para Quentin Hermans, que superó en el sprint de Alsasua a un Alex Aranburu que volvió a estar a buen nivel

Una lectura que no solo sirve para los golpes físicos, sino también para los morales. Tras su dramática derrota en el Tour de 2020 a manos de Tadej Pogacar (UAE) en la contrarreloj del penúltimo día, que le privó del triunfo de su vida y habría hundido la carrera de cualquiera, se presentó en la Lieja-Bastogne-Lieja y la ganó. Y a continuación acudió a la Vuelta a España y también la ganó.

Vingegaard también esprinta

Roglic tiene golpes por todo el cuerpo y a sus rivales más cerca. Jonas Vingegaard (Visma) se sumó este miércoles al festival de los segundos de bonificación y esprintó en la seguna meta volante de la etapa, en Etxarri-Aranatz. Fue tercero tras Remco Evenepoel (Soudal) e Isaac del Toro (UAE). Recortó un segundo en la general y es quinto a 14 del esloveno. El belga recortó tres más y pasa a ser segundo a siete.

Da la impresión de que nadie se fía ni un pelo, de que existe la sospecha de que la Itzulia podría acabar resolviéndose por la mínima, por mucho que la sensación generalizada desde fuera sea que Vingegaard puede romper la carrera en la última etapa. Que el terreno camino de Eibar el sábado es ideal para una de sus cabalgadas.

El caso es que el danés se arriesgó en ese sprint intermedio, en el que tuvo que meter hombro para hacerse hueco.

Aranburu, tercero

La etapa resultó muy accidentada, pero el desenlace fue el que todos pronosticaban en la salida de Ezpeleta, donde apenas se veían pimientos en las fachadas de las casas. No es temporada, que va de mediados de agosto a finales de octubre, aunque no es extraño que se prolongue hasta noviembre.

Alex Aranburu se volvió a buscar muy bien el sitio en el sprint y lanzó la llegada. Fue en cabeza hasta al final, cuando fue rebasado por Hermans. El flamenco remontó para ganar. Sobre la línea, el italiano Edoardo Zambanini (Bahrain) también adelantó al de Ezkio, que está mostrando una excelente cara en su regreso a la competición tras su caída enMallorca. A los 28 años y en la temporada en que termina contrato con el Movistar, Aranburu afronta un calendario ambicioso que incluye el Tour de Francia.

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