Vlasov y Vingegaard llegan a pie a la meta, después de que el ruso fuera derribado por el danés en su caída a pocos metros de la llegada. / KARLIS

Vlasov y Vingegaard llegan a pie a la meta, después de que el ruso fuera derribado por el danés en su caída a pocos metros de la llegada. / KARLIS

Itzulia

Un artista solo se debe a su arte

Tras una cabalgada increíble de Marc Soler, Carlos Rodríguez gana la etapa, Roglic pierde la Itzulia en un ataque de Evenepoel en Karabieta y decidirá Arrate

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

El arte, para ser verdadero, debe buscar lo que solo intuye. Y un artista solo se debe a esa búsqueda, no al público. Marc Soler (UAE), alto, fino, moreno, maldito como un torero, tantas veces esclavo de las expectativas creadas en torno a su figura desde el principio de su carrera, se liberó de esa servidumbre. De lo que se espera de él. Y se entregó a su arte. Sin saber si al final del camino había una victoria, el catalán se embarcó una cabalgada increíble. El sentido del movimiento fue el movimiento mismo. Por eso no le importó llevar a rueda todo el tramo final a Carlos Rodríguez (Ineos), que solo le dio un relevo, al final de Karabieta y ganó. El andaluz estrenó su palmarés profesional en Mallabia, a los 21 años. Soler corrió buscándose a sí mismo. De lo concreto se ocuparon otros.

El año pasado, la Itzulia saltó por los aires en la bajada de Gorla. Este viernes, en Karabieta. Nombres clásicos del ciclismo vasco, que han visto pasar miles de pruebas de todas la categorías. Puertos sin mayor misterio, pero que deciden carreras más veces de lo que sería razonable esperar. En Gorla se perdió Pogacar (UAE) hace un año; en Karabieta entregó la Itzulia Roglic (Jumbo) este viernes. El esloveno vio cómo se le escurría entre los dedos el maillot amarillo y no tuvo ninguna capacidad de reacción. La Vuelta al País Vasco se quedó sin jefe de forma imprevista y Arrate volverá a ser decisivo este sábado, como lo ha sido tantas veces a lo largo de la historia.

Escapada

El catalán puso en jaque al pelotón, pero no recibió ni un relevo de su compañero de fuga, que le remató

Roglic perdió la carrera en los toboganes que hay al final de la parte más dura de la subida a Elgeta. Arrancó el segundo de la general, Remco Evenepoel (Quick-Step), y el esloveno no hizo ni ademán de moverse. Estaba pésimamente colocado en el grupo, lo que suele ser señal de agotamiento. A por el belga salió como una flecha Ion Izagirre (Cofidis) y tras él Vingegaard (Jumbo), Martínez (Ineos). Vlasov (Bora) y Mas (Movistar). Pello Bilbao (Bahrain) se quedó cerrado, pero arrancó a cerrar el corte. Tuvo la providencial ayuda de su compañero Domen Novak, que le metió en el grupo delantero. Roglic y Alaphilippe (Quick-Step) quedaban descabalgados de la Itzulia en el falso llano previo a Elgeta. En la cima de Karabieta perdían 30 segundos, a la salida de Eibar, un minuto y la Vuelta.

Un hombre en fuga

Todo puede pasar, con siete hombres decididos a jugárselo todo a una carta este sábado rumbo a Arrate. Evenepoel es el nuevo líder, con Daniel Felipe Martínez a dos amenazantes segundos (Ineos). Ion Izagirre, el más rápido de reflejos este viernes, es tercero a 21 y busca un nuevo podio en esta carrera, con Vlasov y Bilbao encima, a 22. Vingegaard cede 29 y Enric Mas, que lleva toda la semana afilando el cuchillo y desde hace un año es otro corredor, a 37. Este viernes, el balear pasaba al relevo en el corte bueno sin rastro de conservadurismo. Mas estrenó su palmarés profesional en Arrate en 2018 y aquel día fue feliz.

El corte provocado por Evenepoel fue otro momento de gran ciclismo, en una Itzulia que está causando estragos en las piernas de los ciclistas. El belga lo tiene complicado este sábado en las rampas de Arrate ante Daniel Felipe Martínez, que pasa a ser el gran favorito. Remco no es el de antes de su caída en el Giro de Lombardía de 2020, cuando se iba a comer el mundo, pero un campeón siempre es peligroso y el belga lo es. Las dos últimas ediciones de la Itzulia se han decidido en la última etapa, calcadas a la de este sábado. Corta (135 kilómetros), explosiva y con invitaciones para atacar en todas las esquinas.

Favoritos

Evenepoel es el nuevo líder, con Daniel Felipe Martínez a dos segundos y Ion Izagirre a 22

Soler es un hombre en fuga. Llevaba años escapándose del Movistar y, ya en el UAE, decidió que este viernes no iba a hacer caso de nadie ni de nada. Carlos Rodríguez no le engañó. No iba a relevar. Pero no le importó. A un minuto en la general, Soler se había metido en la fuga del día y la hizo avanzar. Nadie duda del motor del barcelonés. Nadie duda de la imprevisibilidad de ese talento, que lo mismo sirve para ganar la París-Niza que para perderse en batallas absurdas. Hizo que la diferencia subiera hasta más de los tres minutos y desnudó al Jumbo, que, por detrás, tenía serios problemas para controlar la situación. Pello Bilbao (Bahrain) también había cogido la fuga, pero no lo vio claro y paró. Cien kilómetros más adelante, en la meta, el gernikarra confesó que «pensaba que no me interesaba ese grupo, aunque la verdad es que Marc iba como una moto...».

El Ineos jugó al ajedrez mejor que nadie. No tiraba delante porque Soler era una amenaza para Luis Felipe Martínez y Adam Yates para la general. El colombiano no tiró en el grupo de ataque que había descolgado a Roglic porque Rodríguez iba delante. Resultado: etapa para el granadino y segundo puesto de la general para el de Bogotá, a dos segundos de Evenepoel.

General

Siete ciclistas se jugarán este sábado el triunfo final: los tres primeros, Vlasov, Bilbao, Vingegaard y Mas

Arrate será el juez de la carrera. ESte sábado no habrá espacio para los gestos estéticos. Es un día para lo concreto, para ganar. Marc Soler enseñó el camino: este sábado, nadie debe nada a nadie, solo a sí mismo. A su talento. A su arte.