Pello Bilbao gana la Lieja alavesa

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Itzulia 2022 Pello Bilbao gana la Lieja alavesa

El gernikarra somete a Alaphilippe y se saca la espina de la etapa perdida el año pasado ante Ion Izagirre en Hondarribia

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

Julian Alaphilippe (Quick-Step) ha perdido este miércoles su cuarta Lieja-Bastogne-Lieja. La de 2015 ante Alejandro Valverde (Movistar), la de 2020 ante sí mismo, la del año pasado ante Pogacar (UAE) y la de este miércoles ante Pello Bilbao (Bahrain). Perdió la Lieja, porque eso es lo que fue la tercera etapa de la Itzulia, una clásica de las Ardenas, una sucesión interminable de suaves colinas, muros violentos y carreteras por donde apenas cabe un coche. Paisajes antiguos que están ahí desde siempre y campeones, porque estas clásicas son patrimonio de los mejores. Por eso se les llama monumentos.

Pello Bilbao apenas pudo contener su exuberante estado de forma a lo largo del recorrido, un arreón en cada repecho. Pero reservó lo mejor para el final. Se dio el gustazo de derrotar en un sprint codo con codo al campeón del mundo, que volvió a contar con el lanzamiento de Remco Evenepoel (Quick-Step). Pero esta vez la fórmula no fue ganadora, al revés que la víspera en Viana. El ciclista de Gernika puso un lazo a su larga y productiva carrera con una victoria «que llevaba muchos años persiguiendo».

Las grandes clásicas tienen un importante componente de magia. De misterio. De mitología. Quizá exista la maldición del arcoíris, porque este miércoles, viendo el grupo de 14 que se iba a jugar la victoria, era imposible que perdiese Alaphilippe. Y perdió. Lieja se le resiste, aunque se dispute en la Cuadrilla de Ayala. Como la 'Decana' se le resistió siempre a Claude Criquielion.

Era su obsesión, ganar como fuera la carrera de casa, de Valonia. En 1985 se le escapó vestido con el arcoíris y también le fue esquiva en 1987 y 1991, esta con el maillot de campeón de Bélgica. Las tres veces que Criquielion subió al podio tuvo que aplaudir al mismo ganador: Moreno Argentin. Este miércoles, Alaphilippe no tuvo más remedio que felicitar a Pello Bilbao, que le cogió la rueda de forma magistral en la aproximación y le superó a falta de 50 metros para la línea de meta por una razón muy sencilla: era el más fuerte.

Una generación

Heredero del viejo Euskaltel, Bilbao tiene 32 años y representa la generación que surgió de aquel equipo, que se ha mantenido en el máximo nivel durante la travesía del desierto que ha sufrido el ciclismo vasco desde la desaparición de aquel proyecto y que sigue ganando. El gernikarra, de 32 años, y los hermanos Ion Izagirre (Cofidis) y Gorka Izagirre (Movistar) son los mejores representantes de aquella herencia. Al ciclismo del país le está costando encontrar el relevo y, además, los veteranos no dan señales de estar pidiendo una tregua. Al contrario. Ion Izagirre también se coló en el grupo de 15 elegidos que llegó a Lieja, mejor dicho, a Amurrio.

Ganador de dos etapas del Giro (2019) y una del Dauphiné (2018), Bilbao se quitó la espina de la etapa de la Itzulia del año pasado en Hondarribia, donde la foto finish dio el triunfo a Ion Izagirre. El ormaiztegiarra se alegró por la victoria de Bilbao.

Antes de la Itzulia, todos los equipos hacían llegar mensajes que alertaban del peligro del gernikarra en esta carrera. Está fino, decían. Viene con intención, aseguraban. Ojo con él, avisaban. Y Pello Bilbao no se ocultaba. Acudía a inspeccionar las etapas y lo hacía con meticulosidad de cirujano. Como la crono de Hondarribia, en cuyo reconocimiento invirtió varias horas. Como solo hace quien piensa en ganar.

Veteranos

Bilbao y los hermanos Izagirre son los mejores representantes de la herencia del viejo Euskaltel

Sprint

El gernikarra cogió la rueda del francés con maestría y le superó por una razón sencilla: era el más fuerte

Le salió mal la primera etapa, pero este miércoles fue el más fuerte. Jugó al ataque en las subidas, buscó romper el grupo antes de la llegada con varios latigazos con ese estilo tan especial que tiene para pedalear y, finalmente, fue el más rápido al sprint. La Itzulia no se decidió en Amurrio, pero la etapa ofreció información.

Fue dura, pesó en las piernas de los mejores. El Quick-Step repitió el guión de Viana y Evenepoel hizo el último kilómetro y medio lanzando a Alaphilippe. Le dejó a 150 metros de la meta, pero no le dejó tan rápido, ni el campeón del mundo estaba tan fuerte como la víspera. Le dolían las piernas. El líder, Primoz Roglic (Jumbo), en una llegada ideal para él, ni se metió al sprint. No le alcanzaba el resuello. Etapa dura como una gran clásica.

La jornada alavesa de la Itzulia tuvo paralelismos con Lieja. Por no faltar, no faltó ni su alma obrera. Los campeones de la 'Decana' suben a San Nicolás, el barrio de los italianos que emigraron a Bélgica para trabajar en las minas. En la cima de Ozeka, que recordaba a La Redoute, chalecos naranjas de los obreros de Tubacex, que ganaron su batalla a la empresa tras siete meses de huelga, daban color al pasillo humano que animaba a los ciclistas.

Exigencia

La etapa fue dura; el líder, Primoz Roglic, en una meta ideal para él, ni siquiera se metió en el sprint

Y en medio de toda esta narrativa, Pello Bilbao estableció la verdad de este deporte. Jugó a ganar, arriesgó para estar a rueda de Alaphilippe en el momento oportuno y remató con claridad de ideas. Alaphilippe no daba crédito. Acababa de correr la Lieja-Bastogne-Lieja, la clásica que mejor le va, y había vuelto a perder. Pello Bilbao, que mantiene la serie de victorias vascas en la carrera de casa, fue demasiado para el campeón del mundo.