Vuelta al País Vasco

Carlos Verona: «Se iba tan rápido que no veía los riesgos que vi entrenando»

Carlos Verona, en uno de los muros de la etapa. /MICHELENA
Carlos Verona, en uno de los muros de la etapa. / MICHELENA

Gaizka Lasa
GAIZKA LASA

Estaba llamado a ser uno de los fieles escuderos de Mikel Landa y Winner Anacona en los tramos de tierra por su cualidad de gran rodador, y cumplió. A Carlos Verona (San Lorenzo del Escorial, 1992) se le vio incluso comandar el pelotón en los caminos de hormigón después del primer paso por Gorraiz. Tratando de relajarse tras un tenso día, el de Movistar contaba que «no es que hayamos tenido una orden concreta de pasar en ese momento, pero hemos decidido hacerlo por un tema de seguridad. En cabeza era donde mejor se iba. Se veía que podía haber cualquier corte y para evitarlo hemos tratado de ponernos en cabeza. En ese terreno, el que golpea primero golpea dos veces. Estuvimos el viernes viendo estos tramos y el equipo tiene su sede muy cerca de la meta de Gorraiz, así que estábamos prevenidos. Hemos tenido el conocimiento y la fuerza suficiente como para lograr el objetivo de no perder tiempo con Mikel Landa. Pensamos que hay mucha dureza por delante y queríamos que al menos no llegara a los días de puertos con más tiempo perdido y pueda darle la vuelta a la situación actual».

Relataba su experiencia personal incluso desde el bueno humor de cuando la jornada transcurre sin contratiempos. «La verdad es que habíamos entrenado por estos tramos y en carrera la sensación es la de que son más fáciles. Se iba tan rápido que no veía esos pequeños detalles donde sí aprecias riesgos cuando pasas por ahí entrenando tranquilamente. Solo vas concentrado en mantener una buena colocación».

La graciosa puntualización no eclipsa un análisis más riguroso sobre el sterrato. Verona concluía que «han sido tramos bonitos en general, aunque había algún tramo con piedras más sueltas, pero se pasaba bien. Lo que pasa es que si ibas de la posición treinta para atrás se empezaban a dejar huecos y ahí sí que veías el peligro de quedarte cortado en cualquier momento. Así que hemos intentado ir todo el rato lo más adelante posible y creo que lo hemos conseguido».

Aunque salvar el día era el objetivo, el madrileño considera que «quizás este tipo de tramos son más para una clásica, no sé si dentro de una Itzulia encajan tan bien. Esta vuelta tiene otros atributos. Es raro. Es como si en la Milán-San Remo metiéramos un puerto».

Aunque los tramos de tierra fueran los más tensos de la etapa por la constante amenaza de que se provocaran cortes, Verona también subrayaba el peso que durante la jornada tuvieron los muros. «Eran exigentes, lo que pasa es que no eran muy largos. Entre eso y que la gente todavía va con mucha fuerza porque solo se ha disputado una contrarreloj, no ha habido mayores consecuencias, pero los repechos eran duros».

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