«Se saca más tiempo en la subida típica de Arrate que en la de Matsaria»

Joaquím Rodríguez ha acompañado al staff del equipo Bahrain durante la Itzulia y ha podido transmitir su dilatada experiencia en la carrera./MICHELENA
Joaquím Rodríguez ha acompañado al staff del equipo Bahrain durante la Itzulia y ha podido transmitir su dilatada experiencia en la carrera. / MICHELENA

Purito asegura que un buen ataque en la ascensión clásica, tras la paliza anterior, puede hacer mucho daño Joaquim Rodríguez sostiene que en las duras rampas de cemento «uno sube a 9 km/hora y el otro a 10, por lo que no se abren huecos pero sí se castigan las piernas»

Gaizka Lasa
GAIZKA LASAARRIGORRIAGA.

Llegada la hora de escalar, acudimos a un trepador. Un motor de explosión envuelto en chasis ligero. Si se le añaden oficio, valentía y picardía, un candidato ideal para anotarse la etapa que culmina en el santuario de Arrate, donde no solo hace falta empatar con los mejores escaladores, sino rematar la faena en la curva descendente a derechas más célebre del ciclismo vasco.

Joaquim Rodríguez (Parets, 1979), conoce el recorrido como si fuera de Eibar y, lo que le confiere un rol de experto, sabe qué se cuece -o puede cocer- en cada fase del mismo. Acumula mil batallas por estos lares, todas ellas con su lección correspondiente. Este sabe por viejo y por demonio. «Tengo el gran honor de ser el único corredor de la historia que ha entrado primero en la última curva de Arrate y no ha ganado», suelta con humor y deportividad. Sano y alegre siempre.

Joaquim Rodríguez gana la etapa de Arrate de la Itzulia en 2015 por delante de Mollema, Yates y Ion Izagirre.
Joaquim Rodríguez gana la etapa de Arrate de la Itzulia en 2015 por delante de Mollema, Yates y Ion Izagirre. / F. ORDOÑEZ

Ocurrió en 2012, en la tercera etapa de la Vuelta a España. Alejandro Valverde le birló la victoria cuando ya frenaba para no estamparse con el santuario. Unos meses antes, en la Itzulia, Samuel Sánchez se le había adelantado en el rápido giro previo a la recta de meta y se tuvo que conformar con el segundo puesto. Así que en la Vuelta entró primero en la curva. Ni así.

Se sacó la doble espina de aquel año tres temporadas más tarde venciendo sin contestación a un numeroso grupo de favoritos para anotarse también la general de la Itzulia. Ni Bauke Mollema, ni Simon Yates, ni Ion Izagirre, ni Sergio Henao... Nadie se le acercó. «Es un final muy rápido donde vale mucho conocer el terreno», concluye.

Purito es sobrepasado por Alejandro Valverde en la línea de meta de Arrate, en la Vuelta a España de 2012.
Purito es sobrepasado por Alejandro Valverde en la línea de meta de Arrate, en la Vuelta a España de 2012. / JOSÉ JORDÁN

Pero para Purito lo de los metros finales solo es la guinda a una jornada «muy dura donde terreno hay de sobra para hacer diferencias. Además, me gusta cómo está repartida la dureza. Creo que es mejor para la carrera que la ascensión a Arrate por Matsaria se haga antes y la subida por la vertiente convencional se deje para el final».

La tesis de este pequeño gran campeón es que «se saca más tiempo en el puerto de toda la vida que en las rampas que parten desde Matsaria. Son tan duras que todo el mundo las sube muy despacio. Uno las subirá a 8 kilómetros por hora y el otro a 9 o 10, pero las distancias no pueden ser grandes». Rescata el precedente del año pasado, «donde vimos una exhibición de Enric Mas pero sin marcar tantas diferencias». Fueron 12 segundos sobre Landa y 27 sobre el grupo encabezado por Izagirre, Teuns y Quintana.

La etapa del día

En cambio, sostiene que «si eres capaz de subir rápido lo que siempre ha sido Arrate, puedes hacer mucho daño. A uno que le flaquean las fuerzas le pueden caer segundos como churros y hasta algún minuto. Esa subida tiene un imán que hace que la bici se agarre al suelo». Añade que «no hace falta arrancar desde abajo para meter tiempo. Desde la mitad es suficiente si lanzas un buen ataque, incluso en la parte final. Créeme, que he vivido allí muchas películas».

Lo que sí contribuye, según Joaquim, a que esos movimientos en la ascensión final tengan éxito, es «que la gente llegue madura al último puerto, por eso creo que la subida anterior por Matsaria está bien colocada en ese punto de la carrera, porque pesará en las piernas en los kilómetros finales».

«Llevar gente por delante»

El perfil de la etapa le sugiere un desarrollo que, como siempre, dependerá de la estrategia de los equipos. «Supongo que la escapada estará más cara. Es un día en el que puede ser importante llevar compañeros por delante». Una vez que se haga la fuga, la carrera se antoja más tranquila hasta que se adentra en Gipuzkoa, en el kilómetro 94, por Mendaro. En Elgoibar habrá bonificaciones, aunque el sprint verdadero llegará desde allí hasta el polígono Matsaria de Eibar, desde donde se empieza la ascensión más empinada de la semana: tres kilómetros al 12,7% de desnivel medio con rampas intercaladas del 19, 22 y hasta 24%.

Purito ve inevitable que «los equipos que quieran hacer algo tienen que entrar en cabeza al polígono y eso va a hacer que se desate una guerra en el llano. Si empiezas a subir detrás del puesto treinta, puedes verte pillado por algún corte y te tienes que dejar unos duros en remontar que luego te van a hacer falta. Tienes el peligro incluso de tener que poner el pie a tierra si en un momento dado se hace el efecto embudo. Además, si vas adelante, el paso lo pones tú. Los porcentajes son brutales y el cemento se agarra mucho. Conviene incluso andar trazando en las curvas por donde menos pendiente hay». Reconoce que no está desvelando ningún secreto y que «todos lo saben y están avisados». Sálvese quien pueda.

«Si a alguien le flaquean las piernas en Arrate, puede perder segundos como churros y hasta minutos»

«Si entras por detrás del puesto treinta a subir Matsaria gastas unos duros que luego hacen falta»

«Tengo el honor de ser el único en la historia que ha entrado primero en la curva y no ha ganado en Arrate»

Tras una bajada que todos conocen, la habitual de Izua, se empalma con otra ascensión, aunque esta vez muy llevadera. Trabakua tiene 6 kilómetros al 4,4% de pendiente media. No obstante, nuestro guía de hoy puntualiza que «la cuestión es que es un terreno que añade dureza a lo que ya se ha pasado y se hace un terreno muy pestoso».

Alguna rampa llega a tener el 12%. Es aquí, según relata, «donde puede ser importante contar con algún compañero por delante. Ir en solitario por este tramo es complicado, por mucho que hayas destacado en Matsaria, y hay que tener en cuenta que todavía queda la subida final. Por eso puede ser un buen movimiento que alguien que ha entrado en la fuga esté durante estos kilómetros con su líder para seguir haciendo dura la carrera sin que tenga que ser el jefe de filas el que se tenga que desgastar en exceso». O para contrarrestar un ataque que le ha dejado a uno contra las cuerdas en Matsaria, aún lejos de meta.

Desde Mallabia restan siete kilómetros para emprender las rampas de Arrate. Momento para el último trago de agua y el gel concentrado. El último sorbo de aire fresco. Purito reitera que Arrate, «digan lo que digan, es duro y de porcentajes constantes (el desnivel medio es del 8,8%). Si, además, se viene con una paliza encima, puede hacer diferencias».

Ha transmitido ya todas estas indicaciones a los corredores del Bahrain, donde ejerce una función «como embajador o imagen del equipo, además de desarrollar labores de relaciones públicas con pequeños patrocinios». Su fichaje hace tres temporadas aportó, por tanto, algo más que puntos UCI a un conjunto que quería irrumpir en la élite del ciclismo mundial de la mano de Purito.

Todavía está como para un demarraje que otro en las rampas de Arrate, y pocos le ganarían en un final que conoce al dedillo, porque reconoce que «sigo andando bastante en bici, aunque sobre todo hago BTT».

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