Vuelta al País Vasco

Winner Anacona: «¿Mi paso a gregario? Eusebio me dejó claro mi rol cuando fiché por el Movistar»

Winner Anacona, antes de empezar la etapa de ayer en Zarautz./MICHELENA
Winner Anacona, antes de empezar la etapa de ayer en Zarautz. / MICHELENA

Natural de Tunja, la ciudad también de Quintana, Winner Anacona cambió Colombia por Italia con 19 años para ser ciclista

OSKAR ORTIZ DE GUINEAZARAUTZ.

Winner Andrew Anacona (Tunja, Colombia, 1988) tenía que haberse llamado Winnen, un deseo de su padre en honor al exciclista Peter Winnen. Pero por error, en el registro civil cambiaron la erre en lugar de la ene. Su segundo nombre se lo debe a Andrew Hampsten.

- Con la anécdota de su nombre, parecía condenado a salir ciclista desde su nacimiento.

- Mi padre, policía ya jubilado, era cicloturista. Supongo que yo le veía y me pasó su pasión. Con tres años aprendí a andar en bicicleta y a los seis años y medio me inscribieron en un club ciclista de niños en Tunja y desde entonces, hasta hoy.

«Soñaba con el Tour, pero mi ilusión ahora es ganar etapa en las tres grandes; me falta en el Giro y Tour»

- Así que les dio una alegría en casa.

- Cuando empiezas no sabes si vas a llegar. En aquel club había muchachos hasta 18 años, y el único que emergió en el ciclismo fui yo. Algunos lo dejaron con el paso de los años, otros lo descuidaron. Es un deporte de mucha entrega, dedicación y sacrificio, pero sobre todo te tiene que gustar. Si no te gusta, es difícil hacer camino en este deporte.

- ¿Cómo fue su camino para salvar la criba?

- Es una edad complicada. En mi época había muchos corredores que eran buenos, pero también ves que tus amigos van a la discoteca... Tienes que alejarte de esa vida de libertinaje en la adolescencia, porque sobre los 16 años ya tienes que ir enfocándote al ciclismo con los cuidados y entrenamientos. Tienes que empezar a pulir detalles, porque de más joven te vale con divertirte y entrenar sin grandes sacrificios. Después, a partir de juvenil, ya vas viendo si esto puede ser para ti y debes hacer casi los mismos sacrificios que un profesional, adecuados a tu edad.

- Y de sub 23 tuvo claro ir a Italia.

- Sí, soñaba con ser ciclista profesional y tenía claro que si no lograba salir de mi país, lo dejaría. Seguramente sea como el futbolista que juega en su barrio, y quiere llegar a la Seria A. En 2008, en mi segundo año sub 23, probé suerte en un equipo continental en Italia. Estuve dos meses ahí y vi que el ritmo era muy alto, distinto a lo que estaba acostumbrado. Fueron dos meses muy duros, así que en 2009 volví a Italia, a Toscana, pero a un equipo amateur, Maltinti. En 2010 y 2011 corrí en el Danton Caparrini, también toscano, y de ahí al Lampre. Viví en Ponte a Elsa, cerca de Empoli, y luego en Navacchio, cerca de Pisa.

«Molesta que piensen que estoy en Movistar por ser amigo de Nairo; ahora tenemos relación»

- ¿Cómo y por qué fue a Italia?

- Surgió Italia como podía haber sido España. En aquel equipo, Centri della Calzatura-Partizan, corría Miguel Ángel Rubiano, al que un amigo mío le envió el currículum. El equipo me daba la opción de probar, pero debía pagarme los pasajes, que no eran baratos. Tocó luchar para conseguir los tiquetes, pero me ayudó el Instituto de Recreación y Deporte de Bogotá y pude ir. Estando en Italia, otro amigo, Sandro, me puso en contacto con el Maltinti. Fue una buena oportunidad conocer el ciclismo italiano, aunque el equipo era modesto. Esperaban que yo ganara careras, pero no gané ninguna. Luego pasé a otro equipo a través de Antonio Politano, que corrió en Saeco y Mercatone Uno. Con el tiempo ha sido un gran amigo, pero fue quien más me enseñó a entrenar, a alimentarme... Me dio pautas para direccionarme al ciclismo profesional, pero yo debí sacar lo mío para poner las piedras poquito a poquito.

- Poquito a poquito pero hizo honor a su nombre, Winner, que significa ganador en inglés.

- En Italia gané diez carreras de amateur. El último año, de mayo a octubre, solo en dos o tres no estaría entre los diez primeros. Sabía que para pasar debía ser regular. La gente tiende a desconfiar del que gana un día y desaparece un mes.

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- ¿Pensaba entonces que sería el tipo de corredor que es?

- Cuando pasé a profesional, los ciclistas más veteranos se empezaban a quejar por lo que estaba cambiando el ciclismo, porque antes las fugas podían llegar a meta. Ahora no, porque se corre como se corría en amateurs. Mi deseo entonces era ser corredor de grandes vueltas. En mi primer año, llegué a ir el doce en la Vuelta a España pero acabé el 19. En el segundo tuve una lesión de tobillo y en el tercero me vi mejor: gané una etapa pero se me hizo larga la última semana. Cuando llegué a Movistar, asumí el rol de gregario.

- ¿Cuesta cambiar el chip?

- La verdad es que la primera vez que hablé con Eusebio, en el Mundial de Ponferrada en 2014, me dejó las cosas claras (ríe). La carretera te pone en tu sitio y sabía que venía a trabajar para corredores como Valverde, Nairo o ahora Landa. Cuando he tenido posibilidades de brillar, o no he estado a la altura o mi condición no era la mejor. Así que me dedico a hacer lo mejor posible mi trabajo, pero espero seguir levantando los brazos de vez en cuando.

- ¿Corre ahora con menos presión?

- Es diferente. Ahora tienes más presión porque tienes que responder a las expectativas de tu capitán, del equipo, y también las tuyas. Sabes que de tu trabajo depende el resultado final. Es difícil que un ciclista gane la Vuelta al País Vasco corriendo solo. Con Nairo y Landa también tenemos presión aquí.

- En Europa no vive en Pamplona como otros de sus compañeros...

- No, sigo en la misma zona de Italia. En Colombia vivo en Tunja.

- De Tunja también es Nairo. ¿Entrenan juntos en Colombia?

- Ahí tengo una anécdota de 2014, cuando Nairo ganó el Giro. Entrenando con él todos los días, yo era un campeón, le largaba a Nairo (ríe). Él ya había sido segundo en el Tour, lo que me daba confianza. Pero luego hice Trentino y Romandía, y llegó el Giro y Nairo lo ganó y yo solo tuve algunos días de brillo. Me di cuenta de que tenía que entrenar con cabeza. No todos somos iguales. Nairo entrena muy rápido, así que nos juntamos los dos o tres días a la semana que toca hacer fondo. El trabajo específico prefiero hacerlo como entrenaba yo. En aquel Giro, mi forma fue para abajo y él lo ganó.

- Eso es tener clase.

- El año que Nairo hizo tercero en el Tour, los dos estuvimos dos o tres días con fiebre en Pamplona. Yo fui a Francia y me sentía fatal. Pensé en bajarme pero seguí por el equipo. Yo pensaba que Nairo lo acusaría, pero ya ves. Ahí vi la diferencia entre un fuera de serie y alguien como yo (ríe).

- ¿Cómo es su relación?

- Nos conocíamos hace años, pero la amistad se ha ido haciendo desde que compartimos equipo.

- ¿Recomendó Nairo su fichaje?

- No. Es algo que me molesta que se piense (resopla). Uno quiere conseguir sus pequeños o grandes logros por uno mismo. Llegar al ciclismo profesional es difícil, pero más lo es mantenerse. Muchos que pasaron conmigo ya no están. Antes parecía que la mejor edad del ciclista era de los 28 a los 33 años, pero ahora los jóvenes aprietan mucho, así que no es nada fácil mantenerse.

- Me refería a si Nairo pidió su fichaje por su nivel, no por ser su amigo.

- Eusebio le preguntó, como me preguntó a mí por Carlos (Betancur), al que no conocía como persona.

- ¿Qué sueña como ciclista?

- Sigo teniendo ganas de ganar un Tour (ríe). Ahora vivo sobre la realidad y estoy lejos de ello, pero puedo ayudar a ganarlo. Lo que sí sueño es con ganar una etapa en las tres grandes. Lo he logrado en la Vuelta y he estado cerca en el Tour. A veces tengo mis días de brillo, y espero tener más continuidad respetando los intereses del equipo.

- ¿Y Nairo? ¿Ganará un Tour?

- Es un ciclista sólido que se ha ganado un espacio con sus piernas. En su primer año ganó seis carreras, en el siguiente fue segundo en el Tour, y en los siguientes siguió confirmándose. Pero un año se arriesga al doblete Giro y Tour, hace segundo en el Giro porque Dumoulin le supera en la crono y llegó al Tour más reventado. Se le criticó mucho injustamente. Este año su objetivo será el Tour, donde el mayor riesgo será la etapa del pavés, pero esperamos que sea el año del Tour.

- El ciclismo colombiano está de moda.

- Si nos descuidamos, los jóvenes me van a quitar el trabajo (ríe). Ya en serio, tenemos jóvenes muy buenos, pero es importante que se están adaptando bien a una nueva cultura. No siempre es fácil. Se está trabajando mucho en Colombia y creo que tendremos ciclismo colombiano para un rato.

- ¿Hay cultura ciclista, respeto?

- Nos falta más cultura que acá. Allá no se respeta mucho al ciclista, y he tenido problemas con algunos conductores. Pero también les falta a los peatones, que tienen un paso elevado pero pasan por debajo. Y el ciclista, lo mismo. Yo antes pecaba de pasar los semáforos en rojo como si fuera inmortal. Para reclamar, primero hay que respetar. Y falta eso.

 

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