Vuelta al País Vasco: De Zarautz a Arrate, la Itzulia de las maravillas

El campeón austriaco, Gregor Mülhberger, sube el muro de Elkano al frente de su equipo acompañados de algunos cicloturistas, ayer por la mañana. / Michelena

Los Izagirre y Landa perseguirán un triunfo histórico en casa frente a figuras de la talla de Quintana, Kwiatkowski, Porte, Bardet o Roglic | En el vídeo, Gaizka Lasa, analiza el recorrido de la Vuelta al País Vasco 2018

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

La 58ª edición de la Vuelta al País Vasco arranca hoy en Zarautz con altas expectativas. Un recorrido con identidad, remodelado, con el factor imprevisible de las bonificaciones, y una participación de campanillas anuncian una de las grandes carreras de la temporada. Entre Zarautz y Arrate, se presenta la Itzulia de las maravillas.

El recorrido marcará la carrera. Tras una edición de transición en ese sentido en 2017, la Vuelta al País Vasco recupera sus características clásicas, un recorrido repleto de trampas, carreteras complicadas y una sucesión de puertos cortos que han construido su historia. Para que no haya dudas, la Itzulia muestra sus credenciales desde la primera etapa, con salida y meta en Zarautz.

1ª etapa

El muro de Elkano, tres rampones impresionantes que culminan a seis kilómetros de meta, darán la bienvenida al pelotón. Una entrada estrechísima donde primará la colocación precede a dos kilómetros de subida al 11% de media, con máximas por encima del 20%.

Será el primer calentón serio para los ciclistas. Solo dos kilómetros, pero suficientes para poner las cartas sobre la mesa. Unai Osa, el excorredor de Itziar, solía decir que para saber el nombre del ganador de la Itzulia bastaba con apostarse bajo la pancarta del último puerto de la primera etapa y ver pasar a los quince primeros: ahí está el ganador. Sería muy raro que esa ley no volviera a cumplirse este año. Sin pasar delante por Elkano será muy difícil ganar en Arrate el sábado.

Si la etapa de hoy puede ser aclaratoria, la clasificación al término de la de mañana ofrecerá un diseño muy claro de lo que puede dar de sí la carrera. La segunda etapa, entre Zarautz y Bermeo, bebe de la misma fuente. La organización recupera Sollube, en un guiño al ciclismo de antes. Pero lo moderniza subiendo la carrera por Almika, para coronar en la carretera general, que ya no hace diferencias. Será un homenaje a la historia del ciclismo vasco, pero no decisivo ya que está a 50 kilómetros de meta.

Lo complicado está más adelante, junto a San Juan de Gaztelugatxe. La subida desde Bakio a San Pelaio es de las que conviene conocer antes de adentrarse en ella. Dos kilómetros al 11,6% con otras tres rampas que rozan el 20% volverán a separar el grano de la paja.

La carrera estará perfilada para entonces, pero no definida porque este año la Itzulia llega con una novedad muy importante: la crono no será el último día sino que se adelanta a la cuarta etapa. La tercera, Bermeo-Gaubea/Valdegovía, servirá a los corredores para reflexionar sobre este cambio.

La crono, clave

La contrarreloj se disputará el jueves en Lodosa y es una crono pura, para especialistas. Sin concesiones para los escaladores. Son 19,4 kilómetros llanos como un mar en calma. Habrá quien pierda la Itzulia en esta etapa.

Que la organización disponga de un acuerdo plurianual con Eibar para alojar el final de la Vuelta al País Vasco facilita este cambio de guión, ya que el entorno de la ciudad armera ofrece posibilidades para diseñar etapas con muchos puertos, donde los perdedores de la crono puedan desplegar su intento de remontada.

El sabor a Euskal Bizikleta de esta Itzulia se acentúa en el tramo final. La quinta etapa recupera un puerto muy querido por la carrera eibarresa y por los aficionados, dada su dureza y su espectacularidad: Azurki. Antes, habrá que superar Endoia, otra preciosidad que puede pillar a algún favorito desprevenido. El arranque del puerto desde Zestoa es de quitar el hipo, con dos kilómetros casi verticales.

Sin apenas descenso se pasará a Azurki, el ‘Mortirolo vasco’, como se le conocía en los 90 cuando se introdujo en las carreras. En aquella época el ciclismo profesional no se introducía por los caminos de desniveles imposibles que están de moda actualmente, así que sus rampas sostenidas por encima del 10% y mucho rato cerca del 15% eran imponentes. De ahí la comparación -salvando las distancias- con el gigante dolomítico.

Para el final quedará la etapa de Arrate, ya conocida, con la última subida por Matsaria, muy dura. Será el escenario de la última batalla, la última opción para los escaladores.

El Euskadi-Murias debuta en la carrera de casa

Si para un equipo es especial la carrera que arranca hoy es para el Euskadi-Murias. Después de tres temporadas en la categoría Continental, el equipo de Jon Odriozola ha dado el salto a Continental Profesional este año, lo que le permite acceder a invitaciones de carreras del World Tour.

Acaba de disputar la Volta a Catalunya y hoy se estrena en la Itzulia. También estará en la Clásica de de San Sebastián y en la Vuelta a España. Odriozola asegura que afrontan «con la máxima ilusión y ganas el retorno de un equipo de Euskadi a la carrera de casa y ante nuestra afición».

Un cartel de lujo

Con ese menú sobre la mesa, es la hora de los comensales. La participación, un año más, es de lujo. No se repetirá el podio de la última edición, ya que Valverde no participa y Contador se ha retirado. Hace doce meses, Ion Izagirre (Bahrain) fue tercero y está ante una buena ocasión de mejorar ese resultado. Puede ganar.

El menor de los hermanos ormaiztegiarras aspira con todas las de la ley a un triunfo histórico en la Itzulia. Desde Iban Mayo en 2003 ningún vasco ha ganado la carrera de casa. Ion Izagirre es un excelente contrarrelojista y se mide con cualquiera para arriba, por lo que el recorrido le viene como anillo al dedo. Su hermano Gorka es otra opción sólida. Tercero en la París-Niza, una caída en la última etapa le apartó del triunfo final. En Francia calcó la crono de su hermano, con lo que el recorrido de esta Itzulia también es bueno para él. La tercera opción vasca es Mikel Landa (Movistar). Al alavés le favorecen las subidas explosivas, pero la crono le penaliza mucho. Salvo que este invierno haya mejorado mucho en la modalidad, quizá se le vaya demasiado tiempo en Lodosa.

En la misma tesitura está Romain Bardet (AG2R), el glamour francés. Otras figuras internacionales con más opciones son Michal Kwiatkowski (Sky), que puede ser el gran beneficiado de la otra novedad de esta edición: las bonificaciones. El polaco es rápido y si coge ventaja luego será muy difícil dejarle atrás.

Primoz Roglic (Lotto-Jumbo), ganandor de dos etapas en la pasada edición, puede explotar su dominio de la contrarreloj. Si arrasa, es capaz de pasar la montaña de Euskadi y aguantar hasta Arrate. Por último, Vincenzo Nibali (Bahrain) y Richie Porte (BMC) aportan el peso específico de los hombres de las grandes vueltas por etapas. Su calidad obliga a colocarles en las quinielas.

Con estos ingredientes, la Itzulia arranca hoy como una de las grandes carreras de la temporada.

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