Vuelta al País Vasco

Roglic, educado en la disciplina y el orden, es metódico y sabe escuchar

Roglic celebra su victoria en la Vuelta al País Vasco. /EFE
Roglic celebra su victoria en la Vuelta al País Vasco. / EFE

Jon Iriberri, técnico navarro del Lotto-Jumbo, desvela algunos secretos del vencedor de la Vuelta al País Vasco

I. I. SENPERE.

Jon Iriberri, navarro de Ancín, es uno de los técnicos del staff del Lotto-Jumbo. Conoce, por tanto, a la perfección a Primoz Roglic. «Es bastante metódico. Viene de un deporte como el esquí, donde las cosas técnicas se trabajan de una forma mucho más minuciosa que en el ciclismo, que vive mucho más del talento, aunque es verdad que el ciclismo está cambiando mucho en los últimos tiempos. A Primoz se le nota esa educación, más basada en la disciplina y el orden. Es otro patrón de funcionamiento».

Y es metódico. «Ve los tramos que le interesan de las carreras varias veces. Es la mentalidad del saltador de esquí, un deporte donde se repite todo hasta la extenuación. Prueban, se equivocan y repiten, así hasta el infinito. En comparación, la metodología del ciclismo es laxa».

El técnico, no obstante, pondera que «aparte de todo eso está su talento, que es clave. Es moderadamente ambicioso. Se marca un objetivo y lo persigue hasta que lo consigue. Pero es tranquilo, abierto y escucha. Es un corredor casi perfecto para un técnico. Es permeable, trabaja y es muy ordenado. Tiene talento, pero prioriza el trabajo». Explica que «está muy vinculado al técnico, te pide opinión y si le convence lo que le dices hace suyo el argumento. Si le deja tranquilo, no va más allá».

Sobre sus características físicas, describe que «Roglic ha empezado a subir cuando ha perdido peso, desde hace unos dos años. Su relación peso/potencia ha mejorado mucho y ha demostrado que en montaña como la del País Vasco puede defenderse. ¿De qué será capaz en el futuro? No lo sabemos».

Aerodinámica extraordinaria

Uno de los grandes secretos de Roglic, es según Iriberri, su «aerodinámica extraordinaria. Muchísimo mayor que la de la mayoría. El porcentaje de penetración en el aire es buenísimo y eso es lo que le permite, sin ser muy alto (1,77), mover los desarrollos tan grandes que mueve. Tiene mucha fuerza, pero cualquier corredor del World Tour puede mover un plato de 58 dientes. La ventaja aerodinámica de Primoz lo que le permite es mantener el esfuerzo mucho más tiempo, mientras los demás se van atrancando».

¿Puede dar el gran salto y optar a ganar una gran vuelta? «Eso dependerá de él. Una ronda de tres semanas exige un sacrificio enorme, con una exigencia y equilibrio mentales grandes, independientemente del motor que se tenga. Tiene que decidir si quiere soportar la tensión de estar tres semanas con la guillotina encima de la cabeza, que es lo que significa una gran vuelta. No se puede fallar ningún día. Es un proceso introspectivo suyo. En la Vuelta al País Vasco Roglic ha dado un paso más, nunca había ganado una carrera así. Quizá le veamos el año que viene».

 

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