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«Tengo gran pena de Marino Lejarreta, que no ganó ni una etapa de la Itzulia»

Enrique Erentxun, en una imagen habitual como director de carrera de la Itzulia y la Clásica.
Enrique Erentxun, en una imagen habitual como director de carrera de la Itzulia y la Clásica. / UNANUE
  • Enrique Erentxun. Exdirector de carrera en la Vuelta al País Vasco, Director de carrera desde 1991, se ha perdido su primera Itzulia, en la que acumuló vivencias y nombres para el recuerdo

¿Cómo ha vivido esta Vuelta?

Extraño. Desde 1969 he vivido todas las ediciones desde dentro menos dos años, cuando La Voz dejó la carrera. Debían pasar dos años antes de que entrara EL DIARIO VASCO, y se organizó desde la Federación Guipuzcoana. En 1980 se crea ya Organizaciones Deportivas DV.

¿Por qué dejan la organización?

Te diría lo fácil: la edad. Pero creo que si hubiéramos seguido siendo Organizaciones Deportivas, aún seguiríamos organizando. Pero desde la fusión que impuso el Gobierno Vasco, no hubo feeling. De aquel grupo solo seguíamos José Luis (Arrieta) y yo. No quiero polemizar, pero se hace raro. Yo planteé aguantar hasta la Clásica y despedirnos este año de toda nuestra gente.

¿Cómo llegó a la Vuelta?

Con José Mari Anza e Iñaki Lete. De recadista. En carrera yo llevaba papeles de calco para apuntar los dorsales de los primeros en puertos y metas volantes y pasarlos a los cuatro o cinco coches de periodistas. Conocí una Vuelta con 42 corredores: cuatro equipos de diez y otro de dos, el Bic con Ocaña y Balagué. Recuerdo estar con Anza en el hotel Londres para pagar a Ocaña, y nos dijo si teníamos algo para Balagué.

¿Y como director de carrera?

Creo que desde que ganó Chiapucci (1991). Con Alberto Agirre, de Tolosa, que era el chófer del gran Juanjo Garayalde, al que sustituí. Cuando Alberto se jubiló, llegó Patxi Lasa.

Cuando contrataban los equipos.

Ahí hizo un gran trabajo José Mari Eceiza. Normalmente Jaime Ugarte y yo íbamos con él a Francia a fichar. Con el ProTour eso se acabó. Recuerdo, por ejemplo, que Telekom nos pedía un tanto por Ullrich. Dijimos que de entrada no le íbamos a pagar nada, sino día a día, porque para venir a entrenar y retirarse...

¿Con qué se queda?

Con que he estado en un deporte que me apasiona, como la pelota o el remo. El contacto con la gente de los pueblos, directores, corredores...

¿Algún ciclista le marcó?

Hinault. A Merckx apenas le vi. Tengo gran pena de Marino Lejarreta, ¡que no ganó ni una etapa! A Kelly le tengo cariño. El año que ganó en Zarautz, salió de la cama por la noche para estar con nosotros y la charanga Incansables. Linares, Rominger o Chiapucci dejaron huella.

El gran Kelly que batió a Rossi...

Sí, aquella primera etapa salió de Antzuola, nevaba y Rossi ganó con más de tres minutos. El último día, tras el primer sector, su director preguntó en el hotel Laskibar si Rossi debería ir a la noche con traje y corbata... Nuestra idea era que la crono de Andoain acabara abajo, pero el comité local quiso acabar arriba, junto a la iglesia. En ese repecho le terminó de sacar la diferencia Kelly.

¿Su mejor recuerdo?

Los triunfos de Peio y Gorospe.

¿Y el peor?

La muerte de Iñaki Lete. Nos habían dado la medalla de la ciudad, cenamos con las autoridades, y la mañana siguiente, a las seis o siete, sonó el teléfono: 'Aita hil da'. Era el hijo de Iñaki. Muy duro.

¿Qué le ha parecido esta Itzulia?

Este año ha perdido su esencia de dureza. Hay que entender que el recorrido te condiciona y no puedes inventarte montes donde no los hay. Pero el día de Vitoria me dormí, y si me duermo yo que me encanta el ciclismo... Aunque a menudo el espectáculo depende de los ciclistas.

¿Resaltaría alguna etapa?

La salida de Ordizia con el repecho de Gaintza, que ganó Contador. También el muro de Aia o la llegada a Lerín. Le dijimos a José Luis si no sería mucho meter la carrera en Lerín, ¡y toma, dos veces! Costó meter los camiones de ETB y la meta, pasaban al milímetro entre los balcones.

Tuvieron fieles colaboradores.

Muchos: las motos de Borges, los montadores de meta con Javier Amiama, los de metas volantes de Zizurkil y Lekunberri, los de la montaña... Venían el primer día a por el material y no los volvías a ver pero en carrera encontrabas todo montado. Sin ese voluntariado, sería imposible. Me gustaría que la Vuelta y la Clásica sigan al máximo nivel pero con gente de aquí. Hasta ahora nunca hizo falta gente de fuera. Ni lo queríamos. Pero la gente que ha venido este año es para quedarse.

¿Alguna vez les tentó ASO?

No. Con (Javier) Guillén hubo un contacto. Ahora la Vuelta a España es ASO y la Itzulia me temo que va hacia ahí... Este año he visto material y personal que han venido de fuera, y mi temor es que vaya a más.

También vivieron estrecheces...

Hubo años sin gran premio y lo asumía DV. Eso te desgasta. Cuando entró el Banco Sabadell, veinte días antes no había Vuelta. Y la Clásica hubo años en los que parecía que no saldría. Siempre me pregunto si la ayuda institucional era suficiente, porque ningún evento daba 12 millones de espectadores como la Clásica. ¿Cuánto vale eso? Alguna ciudad vecina enseguida cogería la carrera y le cambiaría el nombre.

Y la UCI apoya carreras exóticas....

¿Quién va a ver ciclismo en Catar o Abu Dabi? ¡Ni por televisión! La UCI prima lo económico. La exigencia es mayor, pero ¿para quién sería bueno que desaparezcan País Vasco u otra carrera similar para que surja Catar? ¿Es bueno para el ciclismo?

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