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Samuel Sánchez se adelantó a Andreas Klöden en 2011.

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Etapa reina de la Vuelta al País Vasco: ración triple de Arrate

  • La Vuelta al País Vasco asciende hoy dos veces por la subida clásica para rematar a través de Matsaria

Juanjo Sebastián, nuevo director técnico de la Vuelta al País Vasco y hombre que ha tomado el relevo de José Luis Arrieta en el diseño del recorrido, es uno de los responsables de la triple subida a Arrate que ofrece hoy la quinta etapa. «Creo que por primera vez una prueba ciclista va a subir Arrate en tres ocasiones dentro de un mismo recorrido. Al menos por lo que yo recuerdo, si bien siempre surge algún historiador que lleva la contraria y apunta que ya sucedió anteriormente algún año».

El propio Txomin Perurena, ganador junto al santuario de una edición del desaparecido Criterium Europeo de Montaña, corrobora las palabras de Sebastián. «Estoy prácticamente seguro de que es la primera ocasión con tres ascensiones a Arrate. Desde luego, aquel Criterium Europeo terminó en Arrate, pero creo que con un solo paso por este puerto. Lo habitual en los últimos años ha sido subirlo dos veces, tanto en la Euskal Bizikleta como en la Vuelta al País Vasco. Sí he conocido algún Campeonato de España en el que se coronaba cinco veces Sollube. Pero no en Arrate».

La triple ración que se estrena en la presente edición viene acompañada de un final distinto a los anteriores ya que los corredores subirán hacia la meta a través de Matsaria, probada el año pasado en el primero de los dos pasos. Juanjo Sebastián argumenta el cambio de orden. «Pienso que la primera subida seleccionará un grupo. La segunda pasada provocará que los menos fuertes se rezaguen. Los ataques de los candidatos a ganar la etapa y la Vuelta al País Vasco llegarán en la tercera ascensión. Como el camino de Matsaria es estrecho, entiendo más conveniente ponerla en tercer lugar para evitar riesgos a los corredores y al propio público porque la carrera irá más estirada hacia el final. Veremos».

También hay razones deportivas derivadas de las pequeñas diferencias registradas en las últimas visitas de la Vuelta al País Vasco al santuario de Arrate. «Intentamos de esta manera que se obtengan diferencias para llegar a la contrarreloj con algunas diferencias entre los aspirantes a la victoria final», señala Juanjo Sebastián. Al final, como siempre, el desenlace dependerá del comportamiento y de las fuerzas de los corredores.

Paisajes y competición

El director técnico defiende el diseño del recorrido de este año. «Nuestro objetivo es que se vea buen ciclismo y mostrar también Euskal Herria. El primer día vimos hasta nieve. En el segundo se enseñaron los viñedos de La Rioja. El tercero se presentó una panorámica de Gipuzkoa. Ayer la prueba discurrió por la costa guipuzcoana y vizcaína. Son imágenes de las distintas zonas de Euskal Herria. A partir de hoy, viernes, entraremos en una fase de la carrera donde adquiere mayor peso el tema deportivo. Hay que unir los dos aspectos. El futuro del ciclismo es el dinero y hay que dar a conocer Euskal Herria».

El camino de Matsaria arranca en la variante de Eibar, atraviesa el polígono industrial del mismo nombre y concluye cerca del alto de Usartza. Con 3,9 kilómetros, es más corta que la tradicional, de 6,2. Lógicamente, los porcentajes de sus pendientes son mayores. Discurre por encima del 10% en la mayoría de sus tramos y alcanza una pendiente máxima del 22%, situada en parte inicial.

La Vuelta al País Vasco pretende con esta incorporación y la triple ración de Arrate romper la tendencia de la pérdida de peso de Arrate en la resolución de la prueba. Las diferencias de tiempo en su cima estos últimos años confirman esa impresión.

En 2015, hace dos ediciones, doce corredores llegaron en el mismo tiempo con victoria de listo de Joaquim Rodríguez al adelantarse a sus oponentes antes de entrar en la última curva. Tampoco estuvo lejos lo acaecido en 2011, con un grupo cabecero de once unidades en el que Samuel Sánchez aprovechó su conocimiento del terreno para ganar la partida a Andreas Klöden. Intercalado aparece el resultado de 2014, con victoria de Wouter Poels y tres segundos de decalaje entre el primero y el decimocuarto. Entraron en la meta en un pañuelo después de que el falso llano y la corta bajada posteriores al alto de Usartza sirvieran para reagruparse a los hombres más fuertes.

Ventaja a la antigua

El desenlace del año pasado rompió con esta norma. Diego Rosa aprovechó un ataque de lejos para exhibir su indudable clase en una cabalgada de numerosos kilómetros. Llegó con más de tres minutos de renta sobre los favoritos y dispuso de tiempo para bajarse de la bici y levantarla en señal de triunfo por encima de su cabeza, como en las pruebas de montaña. Detrás suyo, Sergio Henao encabezó a los hombres de la general. Entre el colombiano y el décimo, el belga Serge Pauwels, contabilizaron los jueces 59 segundos de diferencia. Un mundo en el Arrate actual.

Ventaja propia de otros tiempos. En 2009, en la reincorporación de Arrate a la Vuelta al País Vasco después de su fusión con la Euskal Bizkleta, Alberto Contador venció con ocho segundos sobre Cadel Evans, mientras que Nibali, décimo, cruzó la meta a 54. El resultado del año siguiente, 2010, guardó similitudes con aquel: triunfo de Samuel Sánchez con Alejandro Valverde encima, a dos segundos, y Joaquim Rodríguez descolgado a 49.

Matsaria tiene la palabra. Supone una manera de adecuarse a los tiempos sin perder la tradición de que los ciclistas lleguen a Arrate, punto legendario del ciclismo vasco. Los corredores tienen ahora la palabra.

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