Diario Vasco
Julian Alaphilippe saluda al fotógrafo durante la Vuelta al País Vasco, en la que está preparando las clásicas de las Ardenas.
Julian Alaphilippe saluda al fotógrafo durante la Vuelta al País Vasco, en la que está preparando las clásicas de las Ardenas. / KARLIS

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Alaphilippe: «Con 18 años no tenía gran afición; era como muchos franceses, que solo siguen el Tour»

  • Julian Alaphilippe, Ciclista de Quick Step Floors, Irrumpió con 22 años al ser segundo en la Flecha Valona y la Lieja. «Aquella Flecha fue una sorpresa pero ahora sé que puedo ganar una gran clásica»

Julian Alaphilippe (Saint-Amand-Montrond, 1992) sigue creciendo año a año. En 2016 ganó la Vuelta a California y esta temporada ya fue tercero en la Milán-San Remo y ganó dos etapas y fue líder en la París-Niza. Como junior, 'Juju' fue subcampeón del mundo junior, cuando trabajaba de mecánico en una tienda de bicicletas y se entrenaba de noche en un circuito que diseñó en su barrio. A veces, su padre, Jo, lo acompañaba con el coche para alumbrarle con los faros. «Debía trabajar para sacar algo de dinero», explica con naturalidad tumbado boca abajo mientras le masajean las piernas.

- ¿Cómo fueron sus inicios?

- De niño siempre estaba encima de una bicicleta pero como diversión . También me daba paseos con mi hermano pequeño. Después, un día mi padre me dijo que me apuntaría a un club de Montluçon para poder entrenar y competir con otros chicos. Le dije que sí, y comencé a entrenar. Con trece años corrí mi primera carrera.

- ¿Empezó ya ganando?

- Con trece y catorce años gané muchas carreras. En cadetes y juniors corrí en la US de Florent-sur-Cher. En juniors hice ciclo-cross, gané la Copa del Mundo y fui subcampeón mundial. Con 18 años pasé al Armée de Terre y ya aumenté los entrenamientos con el equipo amateur. Los resultados llegaron rápido.

- ¿Había tradición en su familia?

- No, mis padres no tenían ni idea de ciclismo. Me apuntaron al ciclismo porque me veían encima de la bicicleta. Vivíamos en un pueblo tranquilo y nos movíamos mucho en bicicleta. Pero yo tampoco creas que tenía una gran afición. Hasta los 18 años era como la mayoría de los franceses, que la única carrera que ven es el Tour de Francia.

- ¿Tampoco un entorno ciclista?

- (Sonríe). En Montluçon, en el centro de Francia, no hay mucha afición. Hay un club para jóvenes, pero ni un equipo amateur. Solo estamos tres profesionales: Florian Vachon, que corre en un equipo francés (Fortuneo), y mi hermano pequeño (Bryan), de 21 años, en el Armée de Terre de categoría continental.

- ¿Qué le aportó el ciclo-cross?

- Es totalmente diferente a la ruta. Aparte de toda la técnica que te aporta, aprendí a llevar muy lejos la capacidad de soportar dolor, porque es un esfuerzo muy intenso. Me gustaba mucho ir rápido tirando de técnica (hace el gesto de ir curveando con los brazos), pero ya no lo practico. Como mucho alguna vez cojo la mountain-bike en invierno.

- ¿Qué otras aficiones tiene?

- La música. Adoro la batería, es lo único que he tocado. Tengo una en mi casa pero toco de oído. De pequeño estudié algo solfeo pero no me gustaba. Mi padre era director de orquesta, ha sido músico toda la vida. Jo (Jacques) Alaphilippe. Sobre todo interpretaba bal-musette, un tipo de música muy antiguo.

- Debutó en 2013 en el Etixx, filial del Quick Step. ¿Cómo llegó a la disciplina del equipo belga?

- (Se gira boca abajo en la camilla y apunta con la mirada al masajista). Gracias a Johan Molly, mi masajista desde que tenía 17-18 años. A esa edad yo ni me imaginaba que podría ser profesional. Jamas lo pensé y menos en Quick Step. Ha sido algo que ha venido de forma natural. Quick Step me mandó un email para incorporarme al equipo, y acepté. (El masajista belga toma la palabra. Cuenta cómo su hijo Kenny Molly, de 20 años, corrió en junior «en el País Vasco con la Fundación Alberto Contador. Vivió en casa de Sabino Angoitia, corría con su hijo Josu, que luego estuvo un mes en mi casa en Flandes con Xabier San Sebastián. Kenny irá a la Vuelta al Bidasoa con la selección de Valonia, porque vivimos a tres kilómetros de Valonia. Kenny ahora vive ahí con los padres de Frank Vandenbroucke. Si Fran Contador saca equipo continental, sería un buen sitio para él»).

- Por qué un equipo español habiendo tantos en Bélgica?

- Johan Molly: Mira cómo andan Enric Mas y David (De la Cruz). Para mí, los jóvenes españoles, como Marc Soler, Rubén Fernández, tienen mucho talento, pero ¿quién los conocía hace nada? Los belgas en cambio son más fuertes en categoría junior porque los españoles apenas corren pruebas internacionales. Mira Carlos Verona, nadie le conocía en Bélgica, ni a Rubén, ni a Marc, pero en dos años son gente que se han hecho un nombre. Al final, la clase sale trabajando. Cuando mi hijo era junior, le decía que se fijase en qué corredores tenia al lado, y que cinco años después se fijara en quiénes seguían. En Bélgica no tenemos ciclistas como Soler o Verona, aunque sí grandes ciclistas de pavés.

- (Retoma Alaphilippe). ¡Menuda entrevista te estamos dando, eh! ¿a que no esperabas algo así? (ríe).

- Para nada... ¿Y Julian Alaphilippe esperaba hacer segundo en una Lieja con 22 años? No es muy normal...

- Bueno, para mí sí (ríe). Cuando unos días antes me vi disputando la Flecha Valona sí fue una sorpresa para mí. Fui segundo tras Valverde pero estaba muy contento y me dio una idea de lo que debía trabajar para intentar ganar. Hoy, y en el futuro, las clásicas son un objetivo.

- ¿Siempre tuvo una especial mentalización para estas carreras?

- Es una evolución. El 2014 fui a Amstel Gold Race para rodar, descubrirla. Al final fui rodando, rodando junto a Tony Martin para Michal Kwiatkowski, que no sé si hizo tercero (fue quinto). Yo ya iba muerto y no pude terminar la carrera. Al año siguiente (2015) hice el mismo trabajo para Kwiatkowski (tercero) pero acabé séptimo, y entonces me dije (chasquea la lengua): tú debes trabajar, que lo puedes conseguir.

- ¿Qué se ve capaz de conseguir?

- Querría ganar también grandes vueltas pero mi primer objetivo son las clásicas. Hoy en día sí me veo capaz de ganar etapas en las grandes vueltas pero no una general.

- Ya fue líder en la París-Niza.

- Supuso una gran presión, una responsabilidad, pero fue una gozada liderar una París-Niza. Lo tomo como una parte más de mi progresión.

- ¿Le gusta esa presión?

- Sí, claro. Me siento un ganador, no me veo como gregario.

- ¿La afición francesa también lo ve así? Porque lleva años esperando al sucesor de Hinault en el Tour.

- No sé. En mi equipo no creo que lo piensen. No es posible intentar ganar una clásica y luego el Tour. El año pasado no estuve en la mejor condición y en el futuro no sé qué seré capaz de lograr, habría que ver mi evolución. Es verdad que hace mucho que un francés no gana el Tour y tampoco ahora hay muchos que aspiren a la general, como Pinot o Bardet. Pero yo no pienso en eso.

- ¿Cómo es su vida solo en casa?

- Desde hace unos años vivo solo en Montluçon. A veces es un poco complicado, sobre todo cuando estoy cansado... por la comida, que es importante cuidarla. Cuando estoy corriendo o concentrado con el equipo es más sencillo, porque te lo dan todo hecho y solo debes pensar en rodar. Pero en casa cuento los días que quedan para la siguiente carrera (ríe). Tengo gustos sencillos.

- ¿De no ser ciclista profesional, qué le habría gustado ser?

- No he tenido tiempo de pensarlo (ríe). Quizá mecánico de bicicletas. Trabajé de ello en una tienda durante dos años, cuando tenía 18, justo antes de fichar por el Armée de Terre. No me gustaba la escuela y elegí estudiar mecánico porque era algo simple. En mi pueblo había una tienda que necesitaban un joven y yo quería sacar algo de dinero.

- No está teniendo suerte en la Vuelta al País Vasco...

- El ciclismo es así. Espero tener mejor suerte en las clásicas... En la primera etapa estábamos esperando el esprint para Richeze, pero yo conocía el repecho del final porque lo habíamos visto la víspera, me vi con buenas piernas y ataqué, pero en el descenso pssssshhhh (pinchó).

- ¿Qué triunfo le gustaría lograr?

- ¿Cuál crees?

- ¿La Lieja-Bastoña-Lieja?

- Eso es.

- Ahí tendrá a los Valverde, Gilbert, Kwiatkowski...

- Es un placer verme con esta gente, pero mi objetivo no es estar con ellos, sino ganar un día estas carreras. Tengo la suerte de estar en un gran equipo que confía en mí. Es muy difícil ganar una Lieja porque hay un gran nivel y se deben dar circunstancias favorables. Puede que seas el más fuerte ese día y no ganes. Hay que tener suerte, elegir el momento clave. Veremos.

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