Diario Vasco
Pello Bilbao, en el transcurso de la etapa de ayer. :: KARLIS
Pello Bilbao, en el transcurso de la etapa de ayer. :: KARLIS

vuelta al país vasco

Pello Bilbao: «Me toca destapar las trampas de la carrera a mis líderes»

  • Conocedor al dedillo de las carreteras vascas, Pello Bilbao ejerce de cicerone en el Astana, equipo al que ha llegado esta temporada

En un deporte como este en el que cualquier movimiento, cualquier recorrido, está más que estudiado, a Pello Bilbao (Gernika, 1997) le está tocando estar encima de sus líderes, ejercer de cicerone en Astana, porque conoce al dedillo las «trampas» que toda la Vuelta al País Vasco esconde «donde menos te lo esperas». En su estreno esta temporada en Astana, con el que firmó para un año procedente del del Caja Rural, cuenta que en el equipo se relacionan en italiano e inglés, pero «hay un idioma universal, el del ciclismo, para el que no hace falta traductor».

Esas «palabras clave» son las que maneja en el bloque que ha presentado en esta ocasión, formado por tres kazajos, dos daneses, un ruso y un murciano. «En la Vuelta al País Vasco hay que andar muy al loro, es una carrera que tácticamente tiene mucha miga, hay que saber correr, y ese está siendo mi cometido: ayudar a los líderes a destapar las trampas», relata. «Y es que aunque llegues con muy buenas piernas, en cualquier momento puedes perder la carrera. A mí me toca seleccionar los momentos en los que hay que asumir un poco más de gasto, estar enfrente y evitar riesgos, y otros en los que toca recuperar un poco, rebajar la tensión, que a decir verdad no son muchos en Euskadi».

Esa labor de 'líder' en la sombra no quita para que reniegue de la posibilidad de estar en cabeza en las próximas etapas: «Es lo que quiero, lo que voy a buscar. Pero...». Y es que no llega en las condiciones que le hubiera gustado. Una caída en el Tour de Abu Dabi, a finales de febrero, le cambió el paso. «No tuve ninguna fractura, pero me di un golpe bastante grande en la espalda. Pensaba que era una tontería, que me iba a recuperar rápido, pero cuando volví a casa empecé con dolores. No podía descansar bien y perdí dos semanas al no poder entrenarme como hubiera querido, con entrenos de calidad».

Ese golpe le hizo llegar «justito» a la Volta de Catalunya, se lo tomó con cierta tranquilidad, pensando en la Vuelta al País Vasco y «en el arranque de la carrera me he encontrado mejor, con otro cuerpo». Estas dos primeras etapas en las que el pelotón ha rodado agrupado, «cómodo», le han venido bien para coger sensaciones. Así que, «corriendo en casa en una carrera en la que el equipo me quiere ver delante», aspira a todo. «La Itzulia empieza ahora y veremos cómo responde el cuerpo».

Esa ilusión por estar en los primeros puestos es lo que le llevó a inspeccionar la etapa de hoy la semana pasada. «Menos el puerto de Santa Ageda, ya había pasado por el resto del recorrido alguna vez, bien en amateur o profesionales».

¿Qué les ha trasladado a sus compañeros de equipo? «En la parte final se encadenan muchos puertos en pocos kilómetros. Hay que estar muy centrados porque no son exigentes, pero la acumulación de kilómetros y las bajadas rápidas, en las que cada vez se aprieta más y hacen mucho daño, provocan que lo sean. Ahora ya no se recupera cuesta abajo. Hay que esprintar para entrar bien colocado en la siguiente subida».

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