Diario Vasco

VUELTA AL PAÍS VASCO

Urán: «Soy consciente de que me falta una gran victoria, pero mi idea es conseguirla»

Rigoberto Urán.
Rigoberto Urán.
  • RIGOBERTO URÁN, CICLISTA DEL CANNONDALE-DRAPAC, Tras cinco años sin correr la ronda vasca, este «empresario» de ropa se dejó querer en ‘su’ Pamplona, donde vivió

Bajo una gorra, modernas gafas de sol y el pelo recogido en una incipiente coleta, Rigoberto Urán Urán (Urrao, Antioquia, Colombia, 1987) nunca pasa desapercibido, y menos en Pamplona, donde vivió tres años y fue anfitrión de Sergio Henao y Nairo Quintana. Afronta su tercera Vuelta al País Vasco tras dos discretas actuaciones en 2010 y 2011. Eso sí, no olvida su primer triunfo profesional, en 2007, en la crono de la Euskal Bizikleta. «Se levantó mucho viento cuando faltaban diez por llegar, y se suspendió. Como yo tenía el mejor tiempo, me dieron el triunfo. Que por supuesto que cuenta» recuerda.

- ¿Qué tal la vuelta a Pamplona?

- Es especial, tengo muchos amigos. Vine acá en 2008 al fichar por el Caisse d’Epargne y teníamos una gran grupeta. Alquilé una casa en Gorraiz y es bonito regresar. Pasamos varios colombianos: Soler, Duarte, Ardila, Quintana, Henao... En 2011 me fui a Mónaco, cuando fiché el Sky.

- Hablemos primero de la Vuelta, porque viene con intención...

- Sí. En Tirreno estuve bien y sé que tengo condición, pero País Vasco ofrece un menú de corredores de mucha clase y será una carrera entretenida. Llevaba cuatro o cinco años sin venir, y quiero hacerlo bien.

- ¿Qué le parece el recorrido?

- No lo conozco todo, pero es menos duro que el año pasado, cuando no había un metro llano. Este año da opciones a más tipos de corredores. Aunque ganará el mismo.

- ¿Y quién será?

- Contador, Valverde, Henao o Kwiatkowski… vienen haciendo una gran temporada. A ver si me puedo meter yo por ahí… (risas).

- La crono le va bien, aunque últimamente no goza como antes.

- Me va bastante bien, pero llevo un año o dos que he perdido algo y me han estado dando caña por ahí. Es algo que lo sigo trabajando.

-El ciclista agradece que no todos los días haya un trazado tan duro?

- Es algo muy personal pero en general, sí. Nosotros por ejemplo tenemos dos o tres escaladores, pero si te ponen rampas del 20% eliminan a medio equipo. A veces no nos damos cuenta de que por mucho que pongas dureza muchas veces se hacen más diferencias en etapas cortas y menos duras porque hay más candela. El año pasado hasta el último día no se decidió la carrera y había 100.000 metros de desnivel (ríe). Para los cuatro o cinco que podemos estar disputando no es problema un repecho más o menos, pero para el compañero que te ayuda, sí. País Vasco nunca será llano por la orografía, y la dureza es su identidad, como Milán-San Remo tiene la suya.

- Hablemos de Rigo, el típico ciclista con un origen humilde.

- Yo no diría que el origen humilde es algo propio del ciclismo, pero sí que a muchos nos cambió la vida. El ciclismo te ofrece una vida desde pequeño, empiezas a crecer, a tener sueños… Es un deporte que nunca lo terminas de comprender y no le puedes echar mucha cabeza, porque si no enloqueces. Lo único que puedes hacer es entrenar y tener la conciencia tranquila. Las cosas saldrán mejor o peor, pero con la conciencia tranquila. En los últimos años ha subido el nivel, lo que te obliga a prepararte mejor. Cada vez hay más jóvenes y yo ya no lo soy (ríe).

- ¿Relativiza más que antes?

- Cuando uno prepara bien un objetivo y no te sale bien, no puedes decir que lo olvidas, porque te da vueltas en la cabeza, pero para mí el pasado es pasado.

-¿Y ha pasado rápido?

- ¡Sí, sí, sí! ¡Estos once años han pasado bastante rápido!

- ¡Pasó a profesionales desde la categoría júnior y en Italia!

- No es muy normal. Además pasé de ser júnior en Colombia a ser profesional en Europa, que el salto es mayor. Pero sigo con la misma ilusión y las mismas ganas por ganar una gran vuelta, y en eso estamos.

- ¿Cómo fue su debut con 19 años?

- Muy fuerte. Fue en 2006 en el Tenax. Llegué de Colombia y me llevaron a correr a Bélgica, la escuela del ciclismo. ¡Imagínate! Eran los Tres Días de La Panne, una carrera de locos, con viento, con pavés... ¡Había que saber correr allí! Lo vi imposible y me eliminaron. Mejor dicho, me mandaron al hospital.

- Con una clavícula rota…

- ¡Claro, debuté en el infierno!

- Con 19 años, sin conocidos ni idiomas y en un hospital en Bélgica.

-Ahora me lo dices y me pregunto si volvería a ser capaz de hacerlo. Uno no se da cuenta de su capacidad hasta que la tienes que sacar. Si tienes ganas y necesidad, lo haces.

- ¿Cómo valora su carrera?

- Uno siempre quiere más, y es una de las cosas que te hace seguir. Cuando uno se siente ya satisfecho en su trabajo, es mejor dejarlo o cambiar. Trabajo para conseguir más cosas.

- Rigo Urán está a menudo ahí pero le falta rematar una gran victoria.

- Sí, sí, sí, sí. Falta, falta. Tengo podios en buenas carreras, pero me falta ganar una. De estar ahí a ganar hay diferencia, aunque a veces no sea mucha. Soy consciente de que me falta y la idea es conseguirlo.

- Dice que «el pasado es pasado», pero, ¿se pasa un Mundial como el que se cayó yendo con Purito, Valverde, Nibali y Rui Costa, que ganó?

- A veces le das vueltas, porque duele perder una opción por una caída. Pero es lo que tiene el ciclismo. A veces arriesgas sin ver el peligro.

- También acarició un Giro...

- He sido segundo en dos. En el primero fui a ayudar a Wiggins, pero se cayó y me tocó a mí pelearlo, pero Nibali fue superior. El otro sí estuvimos cerca (ganó Quintana). Si uno está cerca todos los años, algún día tocará. Y si no toca, pues no te tocó.

- Este año, sin embargo, irá al Tour.

- Hace dos años hice Giro y Tour, pero en el Tour me faltan todos los resultados. Este año quise cambiar para estar bien en las clásicas de Bélgica. Luego pararé y me centraré en el Tour. Me motiva mucho.

- ¿Qué carrera elegiría ganar?

- Siempre me gustó Lombardía. He sido tercero tres veces, en 2008, 2012 y 2016, y me gustaría ganarla.

- Es de la edad de Henao y poco mayor que Chaves o Quintana, pero parece el padre de todos ellos... ¿Estamos ante el boom colombiano?

- Yo fui, digamos, el que abrió nuevamente el camino a esta generación. Antes veías un colombiano o dos en el Tour y ahora hay diez, y ganando en llano o para arriba. Ahora los equipos se interesan más en los colombianos, ven su calidad y trabajo. Antes hubo el boom de los italianos, los españoles, los ingleses, los australianos..., y ahora nos toca a nosotros. En los últimos años se ha invertido más en Colombia en escuelas. Tenemos un equipo como Postobón, en mi ciudad hay tres o cuatro equipos grandes y todo el mundo monta en bicicleta. La gente vive el deporte en general, y el niño que no quiere ser futbolista, quiere ser ciclista u otro deportista.

- ¿Qué tal su relación con Nairo Quintana y Sergio Henao?

- Buena, con todo el mundo me llevo bien. Cada uno tiene su trabajo y somos enemigos, pero fuera de la bicicleta hay buena relación. Con los que viven en Medellín, nos juntamos para entrenar. Nairo vive en otra punta y nos vemos en carreras.

- ¿Con quién entrena?

- Con un equipo de mi ciudad, Orgullo Paisa, con Ardila, a veces con Henao, Gaviria, Betancur.... Allá me junto igual que lo hacía en Pamplona: tenemos una panadería donde nos juntamos o si no un puerto como era Etxauri donde nos encontramos.

- En Mónaco será más difícil.

- Sí, a veces me junto con alguno del Sky o con algún italiano.

- Mejor Pamplona que Mónaco...

- ¡Claro! Es totalmente diferente. En Pamplona lo pasé muy bien, y además el idioma ayudaba.

- Hábleme de Gorigogo...

- ¡Ah sí! (ríe). Es mi firma de ropa. La llevamos entre mi mujer Michel y yo. Bueno, la lleva ella, que es la que diseña, y yo digo si me gusta o no (vuelve a reír). La ropa ciclista es exclusiva, diferente, y está gustando. El nombre surgió en 2012 en Vancouver con un amigo que hizo unas pegatinas y puso Go, Rigo, go. En 2014 montamos la empresa, tenemos ocho trabajadores, y vendemos online en Colombia aunque queremos abrir a España, EEUU, Panamá... El último año ha crecido mucho. Me llena mucho porque me llega el cariño de la gente. Si a alguien no le llega el pedido, le telefoneo yo mismo y me ha ocurrido que me dicen que solo con mi llamada ya les da igual que les llegue o no la ropa. Este año, estando reventado en el hotel tras una etapa en Andalucía o Tirreno, me han preguntado por pedidos. Estoy feliz ¡y generamos empleo!

- ¿Cómo ve la situación de su país?

- Bien... De política no sé nada, pero ahora hay más inversiones y mayor tranquilidad de todo en general.

- ¿Le puedo preguntar por el referéndum que en octubre dijo no a la paz con las FARC?

- Mejor ni me preguntes. Realmente es un tema delicado. Hay mucha gente que está de acuerdo y otra mucha que no. Cada persona tiene su historia, pero creo que en general esto le ha servido bastante al país.

- A usted, además, le tocó cerca (cuando tenía 14 años, su padre fue asesinado por paramilitares).

- Sí. Muy cerca, pero, como te digo, para mí el pasado ya es pasado.

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