Diario Vasco
Haimar Zubeldia,uno de los trece vascosparticipantes, a punto de iniciar su entrenamientode ayer. A la derecha,Markel Irizar.
Haimar Zubeldia,uno de los trece vascosparticipantes, a punto de iniciar su entrenamientode ayer. A la derecha,Markel Irizar. / LOBO ALTUNA

vuelta al país vasco

Trece vascos, el mismo número que en 1969

  • El porcentaje de representación local, sin embargo, se ha reducido del 32% de entonces al 8% actual

  • La presencia de los jóvenes Aranburu, Irisarri y Lastra en el Caja Rural rebaja el promedio de edad de 31 a 29 años

Cuando la Vuelta al País Vasco inició en 1969 su próspera, de momento, era moderna había trece ciclistas locales en un reducido pelotón de 40 unidades. Suponían el 32,5% de la participación, en una proporción de casi uno de cada tres. Cuarenta y ocho años después el ciclismo vasco mantiene ese número, trece, pero el descenso del porcentaje resulta preocupante en una lista de inscritos compuesta por 160 corredores. Si el total de ciclistas se ha multiplicado por cuatro, la presencia vasca se ha dividido por esa misma cifra hasta caer al 8%.

La Euskal Herriko Itzulia actual ha cambiado a la par que el ciclismo mundial ha experimentado una transformación paulatina. Sin embargo, el dato de los vascos invita al análisis y a la reflexión. Dos de los cuatro equipos presentes en el renacer de la carrera, Kas y Fagor, eran vascos. Les acompañaron los franceses Bic y Mercier, con Jacques Anquetil y Raymond Poulidor al frente de cada formación.

La representación local en las escuadras de casa era amplísima. Perico Matxain, director del Fagor arrasatearra, presentó a los guipuzcoanos José María Errandonea y Txomin Perurena junto al alavés Eusebio Vélez y a los vizcaínos Patxi Gabika, José Antonio Momeñe y Luis Pedro Santamarina.

Más de la mitad del Kas alavés, a las órdenes de Dalmacio Langarika, era de la cantera. Seis de diez: los vizcaínos Aurelio González, Andrés Gandarias, Aurelio San Miguel y Luis Zubero, el navarro Carlos Etxeberria y el guipuzcoano Santi Lazkano. Completaba la nómina el navarro José Miguel Echavarri en las filas del Bic galo.

En 2017, casi medio siglo después, hay dos equipos locales, ambos con sede navarra: Movistar, perteneciente a un World Tour en el que no milita ningún otro grupo español, y Caja Rural, continental profesional. En estos momentos, la Comunidad Autónoma Vasca no dispone de representación en ninguna de las dos primeras categorías del ciclismo internacional a nivel de conjuntos. Euskadi-Murias, situado en la división continental -equiparable a la Segunda B del fútbol-, es lo más próximo al desaparecido Euskaltel, del que proceden ocho de los trece vascos presentes en la salida de la Euskal Herriko Itzulia que parte hoy de Iruñea. Los de Jon Odriozola no tienen cabida en la Vuelta al País Vasco porque no lo permite el reglamento.

La grupeta vasca aumenta de los diez ciclistas de 2016 -finalmente acudieron ocho a la línea de salida debido a la baja de última hora por enfermedad de los hermanos Izagirre- a los trece de la presente edición. Tres más. Recupera el número de 2015, mientras que en 2014 también fueron diez. La desaparición de Euskaltel-Euskadi al final de la campaña 2013 fue un mazazo del que el ciclismo profesional vasco no se ha levantado aún.

La edad de seis de los trece corredores vascos de la Itzulia 2017 rebasa los 30 años, muestra de una representación veterana. Tres, Haimar Zubeldia, Markel Irizar y David López, están por encima de los 35. El usurbildarra, con un bagaje de veinte temporadas como profesional, cumplió 40 el sábado.

Al otro lado de la balanza hay que situar a dos jovencísimos guipuzcoanos de 21, Alex Aranburu y Jon Irisarri, y a un vizcaíno de 23, Jonathan Lastra. Caja Rural-RGA renueva su alineación con tres debutantes en los que su director, Eugenio Goikoetxea, ha depositado ilusión y confianza.

Estas incorporaciones propician que el promedio de edad de la representación vasca se rejuvenezca de 31 a 29 años. Noticia positiva dentro de un marco general inquietante, con el paso a profesional limitado por la falta de equipos para reclutar a quienes despuntan en el campo aficionado.

Ocho en equipos foráneos

De hecho, ocho de esos trece ciclistas que pedalearán a partir de hoy en el pelotón de la Vuelta al País Vasco pertenecen a conjuntos extranjeros. Markel Irizar y Haimar Zubeldia defienden los colores del Trek-Segafredo estadounidense; Pello Bilbao, los del Astana kazajo; Jon Izagirre, los del Bahrain asiático; Igor Anton y Omar Fraile, los del Dimension Data sudafricano; David López y Mikel Nieve, los del Sky inglés.

En cuanto al reparto territorial, Gipuzkoa manda con seis corredores (Irizar, Zubeldia, los hermanos Izagirre, Irisarri y Aranburu), por cinco Bizkaia (Bilbao, Lastra, Igor Anton, Fraile y David López), un alavés (De la Parte) y un navarro (Landa).

Pese a que los números son bajos, los resultados de las últimas ediciones han experimentado una mejoría incuestionable. Así, Mikel Landa, ausente en la presente edición por cuestiones de calendario en su intención de preparar el Giro, se ha apuntado sendas victorias de etapa en las dos ediciones precedentes: en Aia en 2015 y en Baranbio-Garrastatxu en 2016, ambas con final en alto. La exhibición del alavés en el muro de Aia permitió romper una racha de siete ediciones sin ningún vasco ganador de etapa. El anterior era David Herrero en 2008.

Jon Izagirre, por su parte, formó parte del podio de 2015 como tercero en la clasificación general. Para encontrar a los anteriores había que remontarse once ediciones, hasta 2004, cuando Iban Mayo -segundo- y David Etxebarria -tercero- escoltaron al ruso Denis Menchov en Lazkao, ambos con los maillots naranja de Euskaltel-Euskadi.

El último vencedor absoluto fue el propio Iban Mayo en 2003. La lista de ganadores vascos tampoco es larga. Precedieron al de Igorre Luis Pedro Santamarina (el primero en 1970), Miguel Mari Lasa (1974), Julián Gorospe (por partida doble en 1983 y 1990), Peio Ruiz Cabestany (1985) y Aitor Osa (2002).

Nunca en la época moderna de esta carrera, iniciada en 1969, se había registrado un paréntesis tan largo. Si entre la segunda victoria de Julián Gorospe y la de Aitor Osa la espera fue de doce ediciones, en esta ocasión ya van trece.

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