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Haimar Zubeldia, en Zarautz esta semana. / MIKEL FRAILE

Haimar Zubeldia: «Estar dispuesto a cambiar y a adaptarte a los nuevos tiempos es uno de los secretos»

  • El usurbildarra cumple hoy 40 años y una vida encima de la bicicleta en la que ha conocido lo mejor del ciclismo de casa y del nuevo mundo globalizado

Haimar Zubeldia cumple hoy 40 años. «Claro que queda algo de aquel chaval que ganó la Euskal Bizikleta del año 2000, pero he aprendido mucho en este tiempo». Lo cuenta en esta conversación.

- 4o años.

- El tiempo pasa. A algunos del equipo casi les doblas en edad pero es señal de que algo habrás hecho bien. Ves que los jóvenes empujan y tratas de aprender cosas nuevas para por lo menos mantener el nivel. Físicamente no veo que haya bajado mucho. Pierdes explosividad, pero ganas mucha experiencia y lo contrarrestas. Sabes dónde tienes que dar el máximo y dónde puedes administrar las fuerzas. Así mantienes el nivel.

- El cartel de veterano lo lleva desde hace tiempo ya, pero 40 es una cifra redonda.

- Sí. Ahora lo puedo decir: para mí también era una meta. No es lo mismo estar 18 años de profesional que veinte. Lo he sido de los 20 a los 40 y los últimos años los vivo todos como si fueran el último. Ya veremos. De momento estoy disfrutando y ya veremos si el año que viene sigo o cuelgo la bici.

- ¿De qué depende?

- Me gustaría decidirlo en el último momento. No es que si lo decidiese con mucho tiempo caería en la dejadez, pero en ciertos momentos de sufrimiento entregaría antes la cuchara y quiero dar lo máximo hasta el final. Mentiría si digo que no pienso en la retirada, llevo años haciéndolo y cada vez más. Te haces tus ideas, pero lo decidiré con uno o dos meses de antelación.

- Da la sensación de que en ese sentido también se encuentra cómodo en el equipo, que no le apremian.

- Así es. El nombre del equipo ha cambiado muchas veces pero la estructura es la misma, y es el noveno año que hago aquí. En el Euskaltel hice once. Ya me conocen y lo que hago lo ven interesante. Notas que la gente joven que llega se fija en cómo hacemos las cosas los veteranos y a mí me gusta dar consejos o por lo menos que se fijen en ti para que adquieran hábitos y vayan aprendiendo.

- ¿Los jóvenes de ahora son más difíciles de lo que eran ustedes cuando subieron a profesionales?

- Es distinto. Ahora, mucha gente que pasa ya ha sido algo en amateur. Antes también subías por haber hecho algo previamente, pero ahora con las redes sociales y todo esto se conoce. Más o menos son conocidos antes de recalar en el profesionalismo. Antes cuando llegabas empezabas de cero. Tenías que adaptarte, hacerte tu nombre y tu hueco.

- ¿Ahora es distinto?

- Creo que sí, pero es reflejo de la sociedad, que también ha cambiado. No sé si es mejor o peor, pero ha cambiado. Todo evoluciona.

- Los chavales aprenden de los veteranos. ¿Ustedes aprenden también de los jóvenes?

- Por supuesto. Nunca dejas de aprender porque la gente joven viene con cosas nuevas que te interesan. A mí me gusta aprender.

- ¿Cómo se lleva con las tecnologías, los vatios y demás novedades?

- Soy una persona que se interesa por las cosas buenas. He intentado saber más, preguntar y probar. Hay cosas que pruebas y el beneficio que te aportan no compensa, pero otras sí merecen la pena.

- ¿Se queda con algún compañero a lo largo de todos estos años?

- He tenido la suerte de correr para diferentes líderes, con gente que he apreciado, con los que he entablado buena relación, tanto de la época de Euskaltel como en mi segunda etapa. He corrido con Contador, con Cancellara, con los Schleck, con Armstrong, con Voigt... Gente a la que cuando estaba en Euskaltel miraba de otra forma y cuando cambié significó abrir un poco el horizonte. Llegas a un equipo mucho más global, con gente de diferentes nacionalidades y eso, como ciclista y como persona, te enriquece. Ves diferentes culturas y aprendes.

- Un cambio total con Euskaltel.

- Allí éramos todos de casa, vivíamos en cien kilómetros a la redonda, y nuestro estilo de vida era más o menos igual. Cuando llegué al Astana la primera noche dormí con un kazajo, al que no conocía.

- ¿Cómo fue?

- Llegué tarde al hotel y él estaba dormido. Me metí a la habitación con un desconocido en la cama de al lado y al día siguiente cuando nos despertamos nos dimos la mano: 'Hola, yo soy Haimar...'. Imagínate...

- ¿Quién era?

- Dimitri Muravyev.

- ...

- Son cosas que pasan. El calendario también se ha abierto mucho estos últimos años. Antes era Francia, Portugal, España, Bélgica como mucho... Ahora es por todo el mundo.

- Da la sensación de que ese salto al dejar Euskaltel fue muy positivo para usted a todos los niveles, deportivo y personal.

- Siempre he mirado hacia adelante, sin nostalgia. Uno de los secretos es ser un poco camaleónico en este mundo del ciclismo. Todo va evolucionando y tienes que estar dispuesto a cambiar y a adaptarte a los nuevos tiempos.

- Dejar atrás el Euskaltel le abrió los ojos al mundo, ¿pero cree que es necesario un equipo así?

- Está claro y ojalá vuelva. Antes también lo decíamos, cuando parecía que la continuidad del Euskaltel no era segura. Avisábamos de que nos daríamos cuenta de su importancia cuando faltase, y así ha sido. Lo veíamos como algo normal, llegamos a casi aceptar que aquello era lo normal. Y no lo era. Tuvimos mucha suerte. Fuimos más de cien los corredores que tuvimos la oportunidad de pasar a profesionales gracias al Euskaltel. Ahora que no lo tenemos se ve.

- ¿Se resiente el ciclismo vasco?

- Hay corredores por el resto del mundo en diferentes equipos, pero nos damos cuenta de lo difícil que es volver a tener un equipo así. Hay gente que lo está haciendo bien, como el Murias, pero somos conscientes de lo difícil que es llegar a tener un presupuesto como el que teníamos en Euskaltel para hacer un equipo más grande. No sabemos dónde va a terminar el Murias pero lo están intentando. Tengo amigos que corren ahí y tienen una oportunidad. Ojalá vaya creciendo y lleguemos a tener algo así. No sé si con el nombre de Murias o con algún otro, pero en el País Vasco hay empresas fuertes. Alguien tiene que decidir que se apueste por el ciclismo, porque chavales en categorías inferiores hay. Cada país tiene camadas diferentes, con años mejores y peores, pero aquí hay chavales que quieren y merecen ser profesionales. Que no tengan esa oportunidad porque han nacido en una época en que las cosas no son como antes y no tenemos un equipo es injusto.

- ¿Le cuesta salir con estos chavales de la grupeta?

- Justo lo contrario. Es una de las cosas que me ha ayudado, sobre todo en invierno cuando hace malo. A las nueve de la mañana, el grupo de whatsapp de la grupeta empieza a trabajar y organizamos el entrenamiento. Ha sido clave para que no me haya quemado tanto.

- ¿Cuando se retire seguirá en el ciclismo?

- Me gustaría. Tengo alguna cosa en la cabeza y algo hablado, pero nada decidido. Me gustaría tener tiempo para mí y mi familia, pero tampoco es bueno quedarte de repente en casa.

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