Diario Vasco
Jon Odriozola en el alto de Kanpazar con los colores de Murias.
Jon Odriozola en el alto de Kanpazar con los colores de Murias. / IGNACIO PÉREZ

Vuelta país Vasco

«Nuestar ilusión como equipo es poder disputar la Vuelta al País Vasco el próximo año»

  • Jon Odriozola conoce muy bien el trazado de una prueba en la que estuvo como ciclista y técnico

A Jon Odriozola (Oñati, 45 años) se le iluminan los ojos cuando habla de la Vuelta al País al Vasco. Su rostro refleja el cansancio del trabajo que lleva acumulado después de dos años con el proyecto Murias -ahora denominado Basque Country- que le ha dejado sin días de asueto durante todo ese tiempo. A pesar de las cicatrices exteriores e interiores que le han supuesto esa entrega total para poner en marcha, primero, y mantener, después, un equipo profesional vasco, no le importaría encontrarse enfrascado en la preparación de la Vuelta. «Esa sería una buena señal», asegura.

Conoce lo que van a tener que cubrir los ciclistas. «En general, la carrera es muy parecida a la de las últimas temporadas, aunque los organizadores tratan de incorporar cada año alguna novedad, de añadir algún aliciente a la prueba, para hacerla más atractiva. Para mí el recorrido de la Vuelta al País Vasco es como el de una carrera a la italiana, similar en muchos apartados a la Tirreno-Adriático, con subidas que son repechos cortos que atraen al aficionado, que está casi en contacto con el ciclista en la carretera, en esos puertos estrechos. ¡Es algo espectacular para los que les gusta el ciclismo!».

De las seis etapas previstas, siempre ha pensado que «Arrate iba a decidir más de lo que se decía, pero la verdad es que siempre decide menos y para conocer el ganador final hay que esperar hasta el último día. Los favoritos suelen estar muy igualados. Si no hay grandes sorpresas se decidirá el último día, lo que convierte la prueba en algo único y permite mantener el interés hasta el final. Con una contrarreloj y ese recorrido, si Contador llega bien me parece el máximo favorito».

Como corredor disputó siete Vueltas al País Vasco con el Gewis, Banesto o Kelme. «Tengo la espina clavada que siempre me cogía muy tranquilo de forma porque normalmente estaba preparando el Tour o la Vuelta para trabajar para un líder y eso que era la prueba más importante en mi concepción del ciclismo, pero había que respetar las exigencias del equipo. Por eso me gustaba llegar bien a la Clásica después del Tour. Después de las pruebas de tres semanas era el máximo referente que había».

Como director estuvo en el coche de Euskaltel «el año que Samuel Sánchez hizo tercero y ganó la contrarreloj de Oiartzun, en 2007. Fue una carrera trepidante, muy emocionante, con ataques de Samuel por Agiña y Aritxulegi contra el Saunier Duval de Cobo, Marchante y Koldo Gil. Fue una de las etapas más espectaculares que yo he vivido como director de un equipo».

«Arrate, un repecho»

En cuanto a las etapas, ve la primera de la Vuelta al País Vasco como «peligrosa, pero no sólo en la ronda vasca sino en todas las carreras. Con esos recorridos, cualquier pequeño problema, cualquier duda puede significar que digas adiós a cualquier posibilidad de ganar el primer día. Si hay algún líder que está indeciso puede generar la oportunidad de otros corredores. Tanto el recorrido como la calidad de la participación ayudan a que se produzca una sorpresa. Hay que ver quién quiere asumir responsabilidades y los que pasan».

Su idea sobre la llegada a Arrate ha ido cambiando con el paso de los años. «En mi época de corredor era una llegada que imponía. Tengo una anécdota de cuando estaba en el Gewis y veníamos a la Euskal Bizikleta con Berzin que me decía, '¿Arrate es ese final en un repecho, no?' y para mí era dura. En un tiempo era una llegada complicada y para mí un puerto de una dureza especial. Desde hace tiempo llega un grupo de corredores juntos. Todo el mundo está más igualado, aunque siempre termina por eliminar a algún favorito que pierde unos segundos que luego no va a poder recuperar en la contrarreloj. Hay emboscadas antes de ese final y tampoco es fácil para los favoritos mantener una 'chispa' importante hasta el final».

Ilusión desmedida

Al hablar de favoritos da un nombre, el de Alberto Contador. «Para mí es el máximo favorito, un ganador. Le viene bien el recorrido, saldrá con ganas. Es un corredor que ataca, que es lo que hace falta en una carrera como la Vuelta al País Vasco para ir eliminando gente poco a poco». De la contrarreloj piensa que es una etapa «de fuerza. Es una crono buena, para gente que esté en muy buena forma. Si Contador mantiene unos segundos de ventaja podrá disputarla con cierta tranquilidad. Hay otros corredores a los que les penalizan más las cronos duras. La bajada de Arrate me parece espectacular».

Y cuenta otra anécdota. «Bajando después de una etapa por donde se sube en la contrarreloj -por el camino de cemento- íbamos Paco Mancebo, Eladio Jiménez y yo. Se cayó Eladio y se rompió el fémur». Su mayor ilusión hubiera sido poder correr la prueba con el Murias. «Hicimos las gestiones por medio del Gobierno Vasco ante la UCI para poder correrla, pero nadie me ha dicho nada por lo que hace tiempo ya vi que no la íbamos a disputar. Tenemos un equipo con nivel para dar juego, para movernos en carrera, para atacar. Los aficionados necesitan un equipo de casa en la carretera que esté presente en las escapadas. A ver si el próximo año podemos estar en la línea de salida».

Está contento con la temporada que llevan. «Nos faltaba conseguir un triunfo y ya lo hemos logrado. Seguimos siendo un equipo peleón, que siempre ha cumplido donde ha corrido, pero nos faltaba ganar y ya se ha logrado. A partir de ahora nos pueden ir las cosas todavía mejor porque parecía que nos faltaba algo. Estos días el equipo irá recuperando para luego preparar Estella, Amorebieta y La Rioja con formaciones como Katusha, Cannondale o Movistar. Ha sido muy importante que después de ganar en el Algarve se ha interesado por nosotros mucha gente y quiere decir que poco a poco nos vamos haciendo un hueco. Nos han felicitado organizadores como los de Andalucía o Valencia».

Murias tiene un calendario muy amplio y Jon Odriozola ha tenido que echar un poco el freno a a sus corredores porque «al final nos salen muchas carreras. En abril vamos a doblar en muchas pruebas. Por un lado es bueno porque todo el mundo va a poder hacer un número importante de días de competición. Me estoy dando cuenta que es un calendario bastante cargado. Tenemos una plantilla de catorce ciclistas, que es larga para correr sólo una prueba a la semana, pero corta si hay que doblar en dos. Nos queda por delante mucho calendario en Francia, la Vuelta a Portugal y la gente tiene que descansar».

Los corredores de Murias tendrán que ver, al menos este año, la Vuelta al País Vasco a pie de carretera. Pero eso no quiere decir que hayan perdido la ilusión.