Vuelta al País Vasco

Carlos Verona: «Para mover un 58 hay que tener mucha fuerza»

Carlos Verona, ayer en Lodosa . :: KARLIS/
Carlos Verona, ayer en Lodosa . :: KARLIS

«Una crono son veinte o treinta minutos de esfuerzo, pero supone un trabajo que lleva todo el día»

OSKAR ORTIZ DE GUINEA

Crlos Verona dedicó el día de ayer a afilar el cuchillo para hoy y para mañana. Quiere encontrar la escapada ganadora en cualquiera de las dos etapas que le restan a la Itzulia. En la crono de Lodosa acabó en el puesto 88, a 2:17 de Primoz Roglic, y estaba tranquilo. Dispuesto a explicar cómo es una jornada así.

«Una contrarreloj son solo veinte o treinta minutos de esfuerzo, pero suponen un trabajo que lleva todo el día, desde la mañana temprano. Te levantas y los que van a disputar la crono hacen una hora de rodillo antes de desayunar. El resto, no. Después se desayuna, y al circuito. Nosotros estábamos alojados en Vitoria, así que nos llevó una hora de autobús llegar hasta aquí, a Lodosa».

Una vez en el lugar de la etapa, «se ve el recorrido en bici. Se le dan una o dos vueltas, veinte o cuarenta kilómetros. Una vez inspeccionado el circuito, se vuelve al autobús y se come algo». Algunos equipos cogieron hotel en la zona de Lodosa para pasar las horas de la crono, no así el Mitchelton, que hizo de su autobús su cuartel general.

Verona explica que «la comida suele ser unas tres horas antes de competir. En este caso, constó de arroz y tortilla. Y a la carrera». Para una crono tan corta es imprescindible el calentamiento, que lleva «media hora de rodillo, más o menos. Si no te juegas nada en la crono, como era mi caso, puedes ir más tranquilo. Pero tampoco puedes relajarte mucho porque el fuera de control está ahí. Hay que apretar».

El corredor madrileño del Mitchelton, de 25 años, analiza la importancia de la elección de desarrollos. «Si no es un día para ti, no es algo a lo que dediques tanto tiempo. Pero si te juegas algo, es un detalle al que se da mucha importancia y se dedica tiempo. Se cuida mucho porque es una decisión que puede llegar a ser trascendental en el resultado. En una crono como la de Lodosa está claro que hay que poner un plato muy grande. ¿Cuál? En mi caso, elegí un 56, como la mayoría». Al saber que varios de la favoritos optaron por platos de dos dientes más asegura que «para mover un 58 hay que tener mucha fuerza».

Carlos Verona no está completando la Itzulia que esperaba, después de su gran actuación en Estella, donde tuteó al mismísimo Alejandro Valverde. «El primer día me costó un poco. Esperaba estar delante pero no iba. Tuve sensaciones muy extrañas y perdí más de lo previsto. El segundo día busqué la fuga porque sabía que iba a haber opciones. En la Vuelta al País Vasco no tenemos un líder para la general (ninguno de los hermanos Yates tomó la salida) y disponemos de más libertad».

El madrileño explica que «después del esfuerzo de la segunda etapa, la tercera la pasé con 'resaca'. Si las piernas siguen respondiendo, espero dar guerra en las dos que faltan».

 

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