Vuelta al País Vasco

Mikel Landa: «De pequeño me daba vergüenza pedir botellines a los corredores»

Mikel Landa sonríe durante una entrevista en el pasado Tour, en el que terminó cuarto a un segundo del podio./REUTERS
Mikel Landa sonríe durante una entrevista en el pasado Tour, en el que terminó cuarto a un segundo del podio. / REUTERS

A punto de afrontar en la Vuelta al País Vasco su primer objetivo del año, habla de su madurez como ciclista y de su condición de líder

J. GÓMEZ PEÑASAN SEBASTIÁN.

Los niños no vienen de París, pero los ciclistas sí vienen de Benidorm. La urbe donde hiberna el sol tiene un lema: 'En Benidorm todo el mundo encuentra su sitio'. Atina. La ciudad siempre tiene clientes. Y, entre ellos, buena parte del pelotón ciclista internacional, que se broncea los músculos mientras el norte de Europa parece un paisaje de Mordor. Allí ha preparado Mikel Landa su asalto a la Vuelta al País Vasco que comenzará el lunes en Zarautz. Es su primera meta en el año de su doble debut, con el Movistar y, al fin, con los galones de líder que su talento reclamaba desde hace tiempo.

- Los ciclistas pasan ahora los inviernos lejos de casa.

- Sí, ha sido un invierno duro y me ha tocado bajar bastantes días a esta zona. Me gusta estar con los míos, pero ya me he acostumbrado a esta vida. Además, por aquí, por Benidorm, tengo unos recorridos que me gustan bastante.

- Es un lugar perfecto para prepararse, pero quizá se le hacen largos los días allí.

- Bueno, a veces sí. Pero si te entrenas cuatro o cinco horas, comes y echas la siesta se te va el tiempo. Además, aprovecho para hacer estiramientos y trabajo de core. En casa me cuesta más porque siempre tengo menos tiempo. Si cenas pronto, el día se te va rápido.

- Le gusta ver vídeos de carreras. ¿Qué ha repasado este invierno?

- Los veo cuando hago rodillo, en días de lluvia. He estado viendo las etapas del pasado Tour y del pasado Giro. Es complicado verse a uno mismo, pero me sirve para aprender.

- ¿Qué ha aprendido?

- Todo se ve diferente. En carrera vas pensado que eres el único que sufre y luego en la tele ves que también los otros van con la cara apretada.

- En el Tour, como gregario de Froome, le tocó ir siempre delante, tirando en las cuestas. Sin ver a sus rivales.

- Eso es. En los vídeos he podido ver las caras de los que llevaba a rueda. También he repasado las dos etapas del Giro que se me escaparon.

- En una, la del Stelvio, le ganó Nibali tras tomar mejor la última curva, y en la otra su verdugo fue Van Garderen, que le sorprendió justo al final. ¿Qué derrota le dolió más?

- Hubiera preferido ganar la de Nibali, que era espectacular. Pero me dio más rabia la de Van Garderen. Tuvo más sangre fría que yo.

- Y en ese repaso al Tour, ¿ha descubierto momentos en los que pudo rascar ese segundo que le separó al final del podio?

- Buffff... Sí, muchos. Esas etapas en las que te dejas llevar al final porque ya has hecho tu trabajo.

- Sentimentalmente, su carrera era el Giro, pero el año pasado sintió la llamada del Tour. ¿Cuándo se dio ese cambio?

- Al ver que los rivales no te sacan tanto. En otras carreras me había visto a la altura de Bardet y de Urán, pero no en el Tour. Esta vez, sí me sentí cerca de ellos. Ahí estuvo el punto de inflexión.

- Para preparar con mimo el próximo Tour ha ido a correr una clásica belga sobre adoquines.

- Es que la etapa del pavés del Tour va a marcar un antes y un después y hay que ir preparado. Mi experiencia en Bélgica fue dura. Es complicado avanzar sobre el pavés, pero al menos ya sé lo que es. Le he quitado el miedo.

«Repaso los vídeos, en carrera pienso que soy el único que sufre y ahí veo que todos van igual» SOBRE EL RODILLO

«Nairo y yo estamos destinados a entendernos, en la Itzulia coincidimos por primera vez» LÍDER

¿El peso del liderazgo? Estoy confiado. Me ha llegado con 28 años, con experiencia» LA PRESIÓN

«Tendré que remontar lo que pierda en la 'crono'. En la penúltima etapa pueden pasar muchas cosas» EN LA ITZULIA

- Allí, corredores a los usted supera con claridad en la montaña le dejaron atrás sobre los adoquines.

- Eso es. Ves que eres el más ligero del pelotón y que en algún repecho puedes pasar adelante, pero el resto de la carrera vas persiguiendo.

- ¿Teme el efecto que puede tener la etapa del Tour con pavés?

- Le tengo respeto. Es un día en el que puedes perder el Tour.

- En lo que va de año no ha tenido un gran rendimiento en las etapas contrarreloj, pero en el próximo Tour solo hay una 'crono', es al final y tiene un recorrido accidentado que le conviene.

- Eso va a mi favor. Que sea al final, cuando las fuerzas están más justas y que sea quebrada me favorece. En cuanto a mi rendimiento en las 'cronos' este año lo que ha pasado es que quizá me he confiado. He cambiado de bicicleta, de posición... Creía que iba a ir bien y luego he visto que no. Pero estamos a tiempo.

- Salvo ese contratiempo, todo va rodado. En la Vuelta a Valencia, solo le pudo Wellens en montaña y en la Tirreno-Adriático se llevó la etapa 'reina'.

- Sí, el trabajo del invierno ha ido muy bien y luego en carrera he sabido llevar la responsabilidad del equipo. Me quedo con eso.

- Dicen que esa responsabilidad, la del liderazgo, pesa. ¿Cómo lo afronta?

- Estoy muy confiado. A mí esto me ha llegado tarde, con 28 años, con bastante experiencia. Me veo preparado para asumirlo.

La 'crono', en contra

- La Itzulia que arranca el lunes es su primer gran escaparate de la temporada. Pero le han colocado una contrarreloj llana, algo poco habitual en la ronda vasca.

- Pues sí, no es la mejor etapa para mí. Pero lo daré todo. Corro en casa.

- Las dos primeras etapas esconden muros y emboscadas.

- Todos sabemos dónde están las trampas desde hace un mes. Además, hay directores vascos en muchos equipos del UCI World Tour y avisan a sus corredores.

- En la contrarreloj de Lodosa se medirá a Kwiatkowski, Roglic, Porte, los hermanos Izagirre... Le sacarán tiempo y le obligarán a lanzarse luego a la remontada.

- Voy a tener que remontar bastante frente a los especialistas. Será complicado quitarles ese tiempo.

- La última etapa acaba en Arrate, pero el día anterior hay otra jornada ideal para reventar la Itzulia.

- Sí, en Arrate muchos irán pensando en la subida final, pero en esa penúltima etapa pueden pasar muchas cosas. Se suben Gorla, Azurki...

- Gorla, donde venció en amateurs, le trae buenos recuerdos.

- Allí gané mi mejor carrera como aficionado y por allí suelo entrenarme. Va a ser un día bonito.

- ¿Qué recuerda de la Itzulia cuando era niño?

- Miraba todos los años a ver si pasaba por Murgia. Y si lo hacía salía a ver a los corredores, por si tiraban algún botellín. No soy de pedir. Me daba vergüenza pedir botellines a los ciclistas. También estaba pendiente de si se alojaba algún equipo en Murgia, en el 'Casa del Patrón'. Me acercaba a ver cómo reparaban los mecánicos las bicicletas. Solía estar el equipo Once.

- Ahora corre en el Movistar tras dos años en el Sky, dos estilos de ver el ciclismo

- Es muy distinto. Para mí es más relajado ahora. En el Movistar somos como una cuadrilla de amigos.

- Hay otro líder en el Movistar, Nairo Quintana, que siempre que puede reclama los galones. En la Itzulia coinciden por primera vez.

- Será nuestra primera toma de contacto en carrera. Estamos destinados a entendernos. Con Valverde se ha llevado bien y conmigo no tiene por qué ser diferente. En el Tour tenemos que utilizar la ventaja de tener tres líderes y movernos desde lejos, antes que quedarnos a ver quién es el líder de los tres.

- De cara al Tour, ¿condicionan las dudas que hay sobre la participación de Froome, que sigue sin resolver su caso positivo?

- Sí. El Sky ha marcado el ritmo de la carrera los últimos años. Con Froome, el Sky controlaba el Tour. Hablé con él y se nota que está afectado por todo lo que ha salido publicado. No debe de ser fácil llevar todo esto. Supongo que afecta incluso a la hora de dormir.

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