UN MAR DE LÁGRIMAS

Txomin Perurena
TXOMIN PERURENA

Los pelos de la cabeza no se me pusieron de punta, como supongo que imaginarán, pero sí los de los brazos. Me emocioné en Eibar. Primero gracias a la Korrika, que llenó de gente la calle Toribio Etxebarria. Luego, con una etapa formidable para el recuerdo. Y por último, con las lágrimas derramadas por Ion Izagirre tras la confirmación de su victoria, por su hermano Gorka, por su aita José Ramón, Katxarro... Fueron momentos realmente emocionantes a cargo de una familia que lleva el ciclismo en el corazón. Hasta Markel Irizar llegó delante de la ambulancia entre llantos para poner punto final a su última participación en la Itzulia. Me acordé de mis dos Mundiales en Nürburgring, el primero y el último de mi carrera. Me retiré en el de mi estreno, pero en el de la despedida casi tuvieron que retirar las vallas para que entrara en meta. Comprendo al oñatiarra.

Fue una de esas etapas que has visto con anterioridad... en sueños. Pizarra y piernas, por supuesto. Porque no es fácil que te salga tan redonda en la realidad. Sabíamos que tocaba endurecer la etapa y que Azurki debía ser protagonista. Resultó clave. Atacó Fuglsang, enlazó Ion Izagirre y tuvieron además la fortuna de encontrar la colaboración de Adam Yates, Daniel Martin y el joven Pogacar. Se alinearon todos los astros. Está claro que si Buchmann no les acompañó se debió a la falta de fuerzas, no a un despiste.

Me toca hacer una doble reverencia. Primero ante Ion Izagirre y después ante la defensa del liderato a cargo de Buchmann, que peleó como un gato panza arriba hasta el límite de sus fuerzas. Estuvo a punto de perder el tercer puesto debido a una equivocación en la entrada a la recta de meta en Eibar. Son momentos en los que el ciclista va al límite, ciego por el esfuerzo. Ya le sucedió a Martin Earley en una cronoescalada a Arantzazu. Pienso que no defendía el podio, sino el maillot amarillo. Al final, los jueces decidieron compensarle con unos segundos que le dan el tercer puesto final.

Los corredores, el calor de los aficionados y el buen tiempo redondearon una jornada para el recuerdo. ¿Qué habría ocurrido si la crono es el último día? No sé. Pero pienso que hemos ganador con el cambio.