Vuelta al País Vasco

Julián Eraso afirma las bonificaciones de la Vuelta al País Vasco son «un experimento»

Jaime Ugarte, responsable de la Vuelta al País Vasco entre 1982 y 2012, siempre ha pensado que «lo real es lo justo»

J.L.

Hasta el propio Julián Eraso, director de la Vuelta al País Vasco, expresa ciertas dudas sobre las bonificaciones. «Es un experimento. La intención es dar viveza y agilidad a la carrera. Puede salir bien o mal. Veremos el resultado y en función de ello actuaremos en el futuro». De hecho, confiesa que «siempre he sido contrario a las bonificaciones. Cuando estuvimos al frente de la Euskal Bizikleta tampoco las aplicamos».

El organizador eibartarra, de todas maneras, esgrime razones que apoyan la modificación. «En llegadas duras, los favoritos siempre están en cabeza. La bonificación es un aliciente para que los candidatos a la clasificación general busquen la victoria de etapa. Estarán en juego segundos que pueden ayudarles a ganar la carrera».

Otra cuestión son los segundos concedidos en las metas volantes o sprints intermedios, dos por día. «En la última Vuelta a España ya vimos cómo se movió Froome», recuerda Eraso. «Mandaba a compañeros o iba él mismo a por esos segundos. Incorporan movimientos y competitividad. Desde el punto de vista de la general dan vida a las etapas de transición. Los directores manejarán otra opción desde el punto de vista de la estrategia».

El director de la Itzulia pone un ejemplo: «Puede darse el caso de que alguien entre en una escapada el primer día, pase en cabeza por las dos metas volantes y coja seis segundos de bonificación. No le bastarán para ponerse primero en la general porque el ganador de etapa suma diez. Sin embargo, ese mismo corredor tiene la oportunidad de coger el liderato si vuelve a arañar seis segundos en la segunda jornada, ya que llegaría a doce».

Julián Eraso desvela que «nuestra primera propuesta consistía en 6, 4 y 2 segundos de bonificación en cada llegada. Sin embargo, el reglamento de la Unión Ciclista Internacional (UCI) fija que deben ser 10, 6 y 4. Como en la Volta. Por eso los hemos aumentado».

Las bonificaciones también van en la línea que persigue el cambio en el orden tradicional de las etapas, con el paso de la contrarreloj individual al cuarto día en lugar de situarla en el último, como ocurría también de forma ininterrumpida desde 1975, ya fuera en el formato de cronoescalada o sobre un circuito más o menos largo y duro.

Eraso señala que «con ello pretendemos evitar el control hasta el último día a la espera de lo que ofrezca la crono. Quien salga retrasado de ella dispondrá de dos días para recuperar tiempo y para remontar posiciones en la general. Pongamos por caso que Mikel Landa cede en la contrarreloj. Tiene montaña para atacar en las dos últimas etapas».

No convencen a Ugarte

Jaime Ugarte, responsable de la Vuelta al País Vasco como miembro de Organizaciones Deportivas EL DIARIO VASCO entre 1982 y 2012, su último año, aporta las razones por las que renunciaron a las bonificaciones durante tanto tiempo. «Siempre he pensado que lo real es lo justo. El ganador debe darlo el tiempo en el que completa la carrera, no las bonificaciones».

Ugarte prosigue con su argumentación: «Disponíamos de una contrarreloj que nos garantizaba segundos de diferencia en la general. No existía el riesgo de que dos corredores acabaran en el mismo tiempo, por lo que no necesitábamos de las bonificaciones para aclarar la clasificación general final».

Reconoce Jaime Ugarte que «durante el tiempo que estuvimos en la organización, hablábamos entre nosotros de las bonificaciones. Pero nunca pasó de los comentarios. En realidad, nunca estuvo sobre la mesa la posibilidad de incorporarlas a la carrera».

«De todas formas, me parece bien que se pongan en las metas volantes si es para darles un aliciente», añade el antiguo coordinador general de la Vuelta al País Vasco. «Puede favorecer movimientos dentro de la carrera. De todas maneras, en mi opinión, lo real es lo justo».

 

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