Vuelta al País Vasco

Jugador de rugby, hijo de remontista y fisio del Murias

Cristian Mujika da masaje a un ciclista del Euskadi-Murias tras la etapa de ayer./
Cristian Mujika da masaje a un ciclista del Euskadi-Murias tras la etapa de ayer.

Cristian Mujika no heredó la afición a la pelota de su padre, Imanol, y ha cambiado el balon oval por las bicicletas

JOSEBA LEZETA VALDEGOVÍA.

No es habitual encontrar entre los auxiliares de los equipos a personas que no han tenido ninguna relación con el ciclismo desde su juventud. Cristian Mujika (Villabona, 28 años) es una rara avis en este mundo. Jugador de rugby del Ordizia en División de Honor, actualmente desempeña la función de fisioterapeuta y masajista en el seno del equipo Murias. Además, parte de su niñez estuvo ligada a otro deporte, la pelota. «Mi aita fue remontista, Imanol Mujika. No tuve la suerte de verle jugar mucho. Acaso en sus últimas temporadas».

Zaguero y campeón individual, fue número uno en su época. Un portento al que «una lesión de codo cortó la carrera. Trató de volver, pero ya no fue lo mismo. Me llevaba a jugar a pelota a la plaza de Villabona. Pero ni se me pasó por la cabeza jugar a remonte», recuerda Cristian Mujika. Imanol Mujika sigue ligado al mundo de los seguros.

Su afición se encaminó hacia otros deportes: «Empecé en el atletismo. Era velocista. Después, decidí probar en el rugby por la cuadrilla y me convenció. Mi primer equipo fue el Atlético San Sebastián. Jugaba de ala. Después pasé al Ordizia, donde completé dos temporadas en el equipo de División de Honor, la máxima categoría. Fuimos segundos en la Liga y ganamos la Copa. No está mal. Pasé ocho años en el rugby».

Asegura Cristian Mujika que su padre entendió que se decantara por el rugby. «Un día me dijo que si hubiera conocido antes el rugby, lo habría preferido antes que la pelota. No lo digo yo, se lo escuché a él»

Concluida la aventura del Ordizia, el de Villabona eligió otro camino. Tocaba formarse para el futuro. «Me fui a Barcelona a estudiar fisioterapia. Después hice un máster de terapia manual en Zaragoza. Y me puse a trabajar. Tuve una consulta de crossfit en Donostia, muy cerca de Pasaia. El crossfit es una especie de entrenamiento militar que está de moda».

Hace poco tiempo que ha llegado al ciclismo. «El Euskadi-Murias me ofreció esta oportunidad y aquí estoy. Nunca había tenido relación alguna con el ciclismo, pero acepté la propuesta. Me pareció interesante. He empezado esta temporada y estoy encantado».

«Empecé en Murcia»

Ya ha vivido varias experiencias: «Mi primera carrera fue la Vuelta a Murcia. Después estuve en Almería, en la Vuelta a Andalucía, en otra prueba de un día en Portugal y a finales de marzo en la Volta a Catalunya. Ahora estoy embarcado en la Itzulia. Y tengo calendario para las próximas semanas: París, Italia, Yorkshire en Inglaterra, Noruega... He hecho cálculos y me sale que en abril voy a pasar tres día en casa. Ninguno más».

Le ha sorprendido el mundo del ciclismo profesional: «Este montaje me recuerda a la Fórmula Uno. Es como un circo que se mueve de un lado a otro. Camiones, autobuses, vehículos, deportistas... Y deportivamente me ha llamado la atención lo que sufre el protagonista. Venía del rugby y pensaba que los ciclistas serían unos princesitos. Estaba equivocado por completo. Estos sí que sufren. Aunque no se peguen entre ellos».

Las características del ciclismo influyen, por supuesto, en la labor del fisioterapeuta. Cristian Mujika señala que «los músculos de los ciclistas son los mismos que los de los jugadores de rugby. Pero tienen distintas necesidades de recuperación. Normalmente llegan con menos contusiones, salvo caídas. Pero exigen una recuperación metabólica. Son músculos castigados de otra manera, con mayor fatiga».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos