Vuelta al País Vasco 2019

Izagirre: «No sé si me quito una espina por ganar, pero sí un peso de encima»

El abrazo entre los hermanos Izagirre./Michelena
El abrazo entre los hermanos Izagirre. / Michelena

Ion Izagirre dedica a su equipo, compañeros y familia el triunfo en una prueba en la que «había rozado el larguero» con tres terceros puestos

Oskar Ortiz de Guinea
OSKAR ORTIZ DE GUINEA

A Maximilian Schachmann y a Emanuel Buchmann les sentaba muy bien el maillot amarillo, pero ninguno de los dos alemanes estaba tan favorecido como Ion Izagirre. Más que nada, porque su sonrisa alcanzaba las dimensiones que solo un ganador es capaz de dibujar en su rostro. «Estoy viviendo momentos muy emotivos. Son muchas emociones en muy poco tiempo», reconoció el ormaiztegiarra, primer ciclista vasco que gana la Vuelta al País Vasco desde Iban Mayo en 2003.

«Deberán pasar unos días para que vayamos asimilando lo que hemos conseguido», afirmó de primeras Ion Izagirrecoronarse junto a la plaza Untzaga de Eibar, donde quiso aguardar a la llegada de Buchmann antes de desatar su alegría. «Me decían que había ganado, pero quería esperar a que fuese oficialmente cierto. Cuando me lo han confirmado, me han venido muchos sentimientos. Están el Giro, el Tour... pero esta es la carrera de casa, la más querida, Es especial porque estás ante tu gente, la familia, los amigos... Han sido muchas emociones en pocos segundos. He vivido momentos muy emotivos».

Más sereno, relató su triunfo desde el inicio. «Sabía que iba a costar. Y viendo cómo iba el Bora estos días, más. El viernes nos quedamos decepcionados por el resultado de la etapa. Cuando Buchmann atacó no esperábamos que sacara esa ventaja, pero llegó a Arrate con dos minutos, una renta insalvable. Afrontamos la última etapa con 54 segundos de retraso, que viendo el equipo que tenía (el alemán) sabíamos que iba a ser muy difícil darle la vuelta. Pero tenemos un bloque muy potente y había que intentarlo».

Izagirre desgranó la táctica con la que partió el equipo que han dirigido Giuseppe Martinelli y Alexandr Shefer. «La idea era ir desde Kalbario poniendo un ritmo fuerte para intentar dejar el líder solo y probarlo después en Azurki. Ha tensado Fuglsang y en un momenot he visto que Buchmann no podía salir al ataque y he podido ir con él. Nos hemos juntado cinco ciclistas fuertes».

Cada uno de los integrantes del quinteto tenía un interés que confluyó en el bien común. «Nos hemos puesto de acuerdo, tirando bastante bien, cada uno por sus objetivos: unos por el podio, otros por ganar la etapa y otros por remontar puestos... Jakob (Fuglsang) pasaba más fuerte y llevaba el peso en las subidas para que nadie se fuera para adelante, pero ha habido un buen entendimiento entre todos».

El guipuzcoano ensalzó la labor de su compañero. «Fuglsang ha hecho un trabajo espléndido, se ha vaciado por mí. Hay que agradecerle a él y a todo el equipo».

Pese a las caídas de Julian Alaphilippe o Michal Kwiatkowski y el pinchazo camino de Gorraiz que sufrió Adam Yates, pocos reparos se pueden poner al triunfo de Izagirre, que en Zumarraga partió en ese selecto grupo con la vitola de favorito. «Durante toda la semana hemos corrido muy bien. En Gorraiz ya demostramos que tenemos un bloque potente, hicimos daño ese día. El equipo ha trabajado bien para mí». Además, apuntó, «en Karakate Jakob y yo fuimos los que hicimos las primeras diferencias».

Un año sensacional

Después de tres presencias previas en el podio de la Vuelta al País Vasco, se le cuestionó si lograr la txapela suponía quitarse una espina. «La prensa siempre me daba como favorito, 'aurten bai, aurten bai (este año sí)', y se nota esa presión. Han sido varias ediciones rozando el larguero. Sabía que esta me venía bien desde la contrareloj inicial. No sé si me quito una espina, pero sí un peso que tenía sobre la espalda. Tras tres terceros puestos, es increíble haber ganado la Itzulia».

Esta temporada ha ganado ya las vueltas a Valencia y País Vasco más la última etapa de la París-Niza. «Tras dos años sin ganar, se me había olvidado casi alzar los brazos. El equipo está muy bien y nos están salienod las cosas. Espero siga la inercia».

Puso nombres a la victoria. «Al principio piensas en el equipo, en su trabajo desde el primer día al último. Y en la familia, que es la que siempre nos aguanta».

Este triunfo le «anima» de cara al Giro, al que irá «con otro objertivo: 'Supermán' (López) tiene opciones de ganarlo y tengo claro que voy a ayudarle». No irá al Tour, pero sí a la Vuelta. «No está decidido pero me gustaría hacerla con el objetivo de buscar la general».

«Ha estado muy justo, pero desde ahí arriba alguien nos ayudó al final»

Los hermanos Izagirre van a tener que agotar las reservas de miel de Goierri para restablecer sus gargantas después del grito salvaje que soltaron en cuanto se encontraron tras cruzar la meta, justo ante la mirada de su aita, José Ramón, que portaba en brazos la hija del ganador. «Ona, ona!». Y tan buena que resultó la victoria de Ion.

«Hasta que no he llegado a meta no me lo han dicho. Sabía que llevaban ventaja, pero no lo que había podido suceder al final. Ha sido una gran alegría. Ha costado mucho, pero se ha podido ganar la Itzulia», explicó Gorka.

El mayor de los hermanos estaba casi más eufórico que el propio vencedor. «El Bora nos lo ha puesto muy difícil. Vinimos con el objetivo de ganar con Ion o con Fuglsang, y sabíamos que teníamos un gran equipo para intentarlo. La víspera buscamos desbancar al líder, pero no pudo ser», pues derrocaron a Schachmann pero se coronó Buchmann.

Volvieron a hacer sonar los tambores de guerra camino de Eibar. «Es verdad que las piernas no estaban para echar cohetes, pero había que volver a intentarlo. Al principio hemos dejado la responsabilidad a Bora para tratar de que se desgastaran, luego hemos tratado de tensar en Kalbario hasta que en Azurki ha llegado el ataque. Todo ha salido bien. Se ha juntado un buen grupo porque había intereses comunes, y el líder ha cedido en un momento en el que se ha quedado sin compañeros. Luego ha reaccionado bien, porque nunca se ha dado por vencido. No nos lo ha puesto nada fácil».

«Las diferencias -continuó- siempre han estado ajustadas. Pero al final, desde ahí arriba alguien nos ha ayudado», atisbó a afirmar Gorka Izagirre, sin llegar a terminar la frase, embargado por la emoción. Minutos después, más reposado, explicó que «todos, todos», sin concretar más, pero seguro que en su mente estaban, entre otros, su amigo Urtzi, el futbolista del Tolosa que falleció tras sufrir un paro cardiaco, y también, cómo no, Rufino Murgia, el masajista que mimó y vio crecer a ambos hermanos, que falleció al volante del autobús de Euskaltel-Euskadi.

Gorka Izagirre también hizo alusión al peor momento de Ion durante los seis días de la carrera, que fue cuando se cayó a falta de seis kilómetros de la meta de Arrigorriaga, justo antes de afrontar la ascensión a la tachuela de Zaratamo. «Le cogió la caída y pasó un mal momento, pero pudo pasar para adelante y salvar. Estaba algo tocado, le dolía la cadera, pero tratamos de animarle. El viernes ya fue otro y el último día se ha llevado la Vuelta»

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