Vuelta al País Vasco

Los Izagirre, por caminos diferentes

Gorka y Ion Izagirre, ayer en la salida de Estella./MONTXO A. G.
Gorka y Ion Izagirre, ayer en la salida de Estella. / MONTXO A. G.

Los ormaiztegiarras del Astana ya conocen el sabor de la victoria esta temporada y han preparado con mimo la carrera de casa Ion asume su papel de favorito en la Itzulia, mientras Gorka reconoce dudas

Gaizka Lasa
GAIZKA LASASAN SEBASTIÁN.

Llegan a Zumarraga por caminos diferentes y con discursos dispares, pero con las mismas mariposas en el estómago. No es para menos. La Itzulia, prueba que trae a Euskadi a lo más granado del pelotón mundial, arranca mañana a menos de diez kilómetros de su casa. Ninguno de los dos vive allí, pero ambos dirán siempre que son de Ormaiztegi. Ion y Gorka Izagirre atesoran calidad como para ambicionar un buen resultado en la carrera de casa, llegan enrolados en el equipo más potente (Astana) y con un recorrido por delante que se ajusta bien a sus características.

Ion lo hace disparado, con la inercia voladora alcanzada en las rectas de Niza. Con los brazos en alto. Se presenta en la salida de Zumarraga con el empujón moral de haber ganado la última carrera que disputó (ayer estuvo en Estella) y con la convicción de que los últimos días han cundido.

No se esconde. «Estoy bien. No puedo decir lo contrario. Después de la París-Niza me he entrenado muy bien. He hecho la puesta a punto para la Itzulia en el Teide. Desde luego, llego a la carrera de casa después de prepararla con mimo». ¿Mejor o peor que en ediciones anteriores? «Es difícil hacer comparaciones. He solido llegar bastante bien y, desde luego, no puedo decir lo contrario esta vez».

LAS FRASES

Gorka Izagirre
«Vengo con muchas dudas, sin demasiada confianza; supongo que varios en el equipo pueden estar mejor»
Jon Izagirre
«He hecho la puesta a punto para la Itzulia en el Teide y llego bien, no puedo decir lo contrario»

Su confesión promete. Ha subido al podio en las tres últimas ocasiones en las que ha corrido (2015, 2017 y 2018) y llegaba lanzado en 2016 después de ganar la clásica Miguel Indurain cuando causó baja por un virus gástrico de última hora. La entidad de los rivales siempre ha sido exigente, por lo que si él ofrece su mejor versión, volverá a estar en la pomada. «Sí que llego con confianza. Otros años ya he sido capaz de estar ahí arriba. ¿Por qué no esta vez?», se pregunta seguro. Otra anécdota que evidencia que viene con idea. «Cuando me enteré que Roglic causaba baja, pensé que ya tenía un rival menos», dice, esta vez, medio en broma.

Este año, además, el cambio de formato ha hecho que la contrarreloj, una especialidad que maneja con soltura, se disputa el primer día. «Será decisiva para la clasificación general, sin duda. En Zumarraga se van a sacar segundos importantes, así que la crono tiene que salir bien si se aspira a algo en la Itzulia».

Pese a la trascendencia de los 11 kilómetros de mañana en el cómputo general de la carrera, el pequeño de los Izagirre no se ha obsesionado con el recorrido. «Ya conocía la zona de antes y me he acercado al circuito un solo día en el que le di unas tres o cuatro vueltas al recorrido». Tampoco tiene pegas en cuanto al trazado. «Me gusta», zanja. «Se puede ajustar mejor a mis características, o, dicho de otra manera, peor a la de otros grandes especialistas, como pueden ser ciclistas como Rohan Dennis».

Explica que «tiene un recorrido en el que se rompe el ritmo y resulta un poco complicada porque hay que acertar a la hora de tomar algunas decisiones. Genera dudas, en ese sentido. Temas de desarrollo, posible cambio de bici... Serán cosas que decidamos el mismo día de la contrarreloj».

«Ojo a las bonificaciones»

Cuando alza la vista del recorrido de la crono, ve una semana de la que destaca, «además de la dureza de siempre, el morbo del sterrato, y un posible papel clave de las bonificaciones de cada etapa. Al final, diez segundos cada día es un bocado interesante. Ya sé que hay muchos puertos en los días de Eibar, pero entre la gente de arriba de la general muchas veces cuesta hacer diferencias, y esos segundos en las llegadas cobran su importancia».

De todas formas, fiel al clásico 'partido a partido' trasladado al ciclismo, no derrocha mucha energía en calcular estrategias para el resto de los días, entre otras cosas porque dependerán del resultado de Zumarraga. Reconoce que «traemos un equipo muy potente», aunque no obvia que eso tiene muchas lecturas. «Al estar varios que podemos hacerlo bien, está claro que la contrarreloj hará una criba entre nosotros. Cada cual desempeñará un rol según cómo quede en la general».

Su hermano Gorka partirá mañana con otro estado de ánimo. «Vengo con muchas dudas. La verdad es que no llego con demasiada confianza. Llegaba a la París Niza corto de preparación y me tuve que retirar el segundo día. Llevo tiempo sin correr así que no sé cómo me voy a encontrar. Las sensaciones en casa han sido buenas, pero supongo que habrá unos cuantos en el propio equipo que pueden estar a mejor nivel que yo».

Asegura, además, que «la contrarreloj es para alguien que esté muy bien de forma. Es muy dura y el tramo que empalma Eizaga con La Antigua va a marcar bastantes diferencias. Es verdad que a mí me va mejor así que si fuera todo llano, aunque habría que ver en comparación con qué rivales».

Al igual que su hermano, considera que el lunes será un día clave. «Tanto que a partir de ahí la carrera corre peligro de ir bloqueada hasta Eibar». Es consciente de que, ya sea para buscar resultados satisfactorios a nivel personal, o para trabajar en favor de algún compañero, «la semana se hará dura».

Pese a la incertidumbre que le acecha, la motivación la tiene intacta. «Correr en casa siempre es especial y te ayuda a dar un plus», asume. Y añade otro factor, por si acaso. «Si hace mal tiempo, ya sabemos cómo son los recorridos de País Vasco. En principio, la lluvia sería algo que no nos tendría que perjudicar a nosotros, que conocemos el terreno y no se nos da mal bajar». Quien avisa no es traidor.