Vuelta al País Vasco

Iván Velasco: «La preparación ha avanzado mucho; en mi época hacíamos casi todo al revés»

Iván Velasco transmite con una sonrisa la felicidad personal y colectiva que vive en su estreno como técnico en el Astana./ARIZMENDI
Iván Velasco transmite con una sonrisa la felicidad personal y colectiva que vive en su estreno como técnico en el Astana. / ARIZMENDI

Tras nueve años como corredor (2006-2014), el arrasatearra ha regresado al pelotón gracias a su formación, que ha puesto al servicio del equipo kazajo en cuestiones de material y aerodinámica

Oskar Ortiz de Guinea
OSKAR ORTIZ DE GUINEAZUMARRAGA.

Iván Velasco (Arrasate, 1980) fue cocinero antes que fraile. Sin llegar a ser un chef mundial, cocinó notables actuaciones, sobre todo en 2010, con top 20 en fogones de primer nivel tras pasarse el día picando ajo para sus líderes. Ante los fogones, debió lidiar con un esqueleto de cristal. En la Vuelta a España 2013, alcanzó la cima de Hazallanas con el trocánter fracturado. Tras un año intentando recuperarse, ahí acabó su carrera ciclista. Ha vuelto al pelotón como ingeniero del Astana.

- ¿Cómo llegó al equipo kazajo?

- Acabé la carrera de ingeniero el primer año en Orbea. Mi tutor de proyecto fue el padre de Unai Etxeberria. Al año siguiente de dejar la bici, comencé en Specialized como ingeniero en I+D+i, en contacto con los equipos. Hacíamos test de aerodinámica, de telemetría, diseño de componentes... La oficina estaba en Niza pero trabajaba mucho desde casa. Al final de la temporada 2017, Astana contactó conmigo a través de Aritz Arberas. Quedó en eso. En 2018, al día siguiente de la Clásica de San Sebastián, fuimos al velódromo de Anoeta a hacer unas pruebas de aerodinámica con Miguel Ángel López. Una semana después me hicieron una oferta para los cuatro meses siguientes y este año.

- ¿Cuál es su función?

- Trabajo con el material, aerodinámica, biomecánica, test de todo tipo con bicis, cascos, buzos... Ayudo a los entrenadores en un grupo de rendimiento para dar un paso más como equipo. Estoy muy a gusto. Los resultados están saliendo, lo que es una satisfacción y ayuda a seguir.

- ¿Pasa muchos días fuera de casa?

- Este año es más caos, porque el mío es un perfil técnico que no había en el equipo y hay que engranarlo. He cubierto las concentraciones y todas las cronos: Valencia, Andalucía, UAE, París-Niza, Tirreno-Adriático... El día 17 iremos al túnel del viento de Chris Boardman con Limar, nuestra marca de cascos.

- Cuando corría, ¿se imaginaba ejercer de ingeniero en un equipo?

- Como ciclista estás centrado las 24 horas en eso y no piensas más. Me gustaba analizar datos. El preparador de Euskaltel, Josu Larrazabal (ahora en Trek), me decía que pensaba demasiado. Creo que eso me hacía rendir menos. Mezclar lo que has estudiado con tu pasión, es un sueño. Disfruto mucho.

- En casa no dirán lo mismo...

- (Sonríe) Tenemos tres hijos, Nora, Beñat e Isa, de 8, 6 y año y medio. Casi paso más días fuera de casa que cuando corría, pero me ven feliz.

«Las bonificaciones me gustan, pero a veces son excesivas; cuesta tanto ganar un segundo...»

«Sabemos el potencial del ciclista en todo momento; pero Astana no los lleva 'atados' en carrera»

«Me resultó difícil dejar el ciclismo por una lesión pero ahora disfruto más, también de los triunfos»

- ¿Cómo prepara una crono?

- Son etapas estresantes. Suelo ir a verlas dos o tres semanas antes de las carreras. Intentamos visualizarlas con algún corredor. En la Itzulia, vine un par de veces con Gorka, Ion, Pello y Omar. Analizo los datos con Aritz Arberas (preparador). Hoy en día, en base a la potencia que maneja cada corredor, podemos analizar cómo dar el máximo teórico en la crono. Luego la realidad es otra, porque depende también del día que tenga el ciclista. Analizamos el material, el tipo de ruedas, tubulares, cubiertas, los desarrollos... Lo hablamos con los corredores para que la decisión sea conjunta. Un día o dos antes, visualizamos otra vez la crono. Determinamos la hora para ir al recorrido, para comer, para calentar, para bajarse del rodillo... Con ese planning, el ciclista sale con su potenciómetro y la tranquilidad de cómo gestionar la crono. Hace diez años salíamos más a ciegas. Ahora sabemos qué potencia dar en cada momento, dónde coger aire y en qué curva lanzar la bici. En Valencia, Andalucía, París-Niza, hemos estado bien en una especialidad en la que a Astana le costaba más. Muchas diferencias se hacen en la crono, sobre todo en vueltas de cinco días. Así ganamos Valencia con Ion o Andalucía con Fuglsang.

- Con lo que cuesta ganar unos segundos en el ciclismo actual, ¿cómo ve las bonificaciones?

- Benefician a un corredor rápido como Valverde o Alaphilippe. Están bien, pero a veces me pregunto si son demasiadas, porque con la preparación actual, en la que todos llegan en plenitud, cuesta tanto ganar unos segundos... Antes, en la Itzulia había cuatro o cinco favoritos: Joaquim, Valverde, Samuel, Contador... Ahora el abanico es mayor. El nivel medio ha subido mucho. A los puertos llegan grupos de diez o quince. No es por falta de batalla, sino porque las fuerzas se han igualado.

- Al aficionado no le gusta que todo llegue tan igualado al final...

- Es que hoy en día todo está muy calculado. Pero, si te fijas en Astana, Miguel Ángel López atacó en la Volta a ocho kilómetros de meta y llegó. Sabemos el rendimiento que pueden sacar nuestros corredores, pero no van atados en carrera, salvo en las cronos en las que sabes que si te pasas en un momento dado perderás tiempo en otro. Igual en otro equipo van más atados. En Tirreno, Lutsenko arrancó a 30 kilómetros de meta. Al día siguiente, Fuglsang lo mismo. Cada día analizamos los datos para ver si han recuperado bien, si están muy bien de forma, si es mejor reservarse ese día...

- Viendo cómo va este año Astana, es evidente que ha caído de pie...

- Vivo en una burbuja que no es real, porque este equipo nunca había ganado tantas carreras y sabemos que llegarán rachas en las que no se gane, y entonces no será que hemos retrocedido. Los rivales también cuentan. Si entras en una buena dinámica, como en el fútbol, todos los compañeros se contagian, se crecen... Está saliendo todo rodado, pero no es mérito mío. Con Maurizio Mazzoleni, que lleva dos o tres años dirigiendo el trabajo, y Aritz Arberas ya había una buena armonía. Este año han llegado los resultados.

- Con tanto vasco en Astana, la integración habrá sido sencilla.

- Hay un ambiente muy bueno. Es un equipo kazajo con una cultura muy latina, italiana. Tener tanto conocido ayuda. Corrí con todos los vascos. Pello debutó en el World Tour en un Dauphiné haciendo habitación conmigo, y Ion se estrenó con Euskaltel en Australia conmigo en la habitación. A Aritz le conocía de la Fundación Euskadi, Raquel (Ortolano) fue médico en Euskaltel...

- ¿Le ha sorprendido algún ciclista del equipo en especial?

- Los nuestros. Les conocí muy jóvenes y es increíble lo que han crecido Ion, Gorka, Pello, que fue sexto en el Giro, y Omar, ganador en el Tour. Me suelo plantear lo poco que andábamos nosotros. Cuando salí de Euskaltel con Amets (Txurruka, al Caja Rural) fue porque Euskaltel necesitaba puntos. Se decía que no había futuro. Y entonces, la base la formaban Omar, Pello, Ion, Gorka, Castroviejo, Nieve, Intxausti... Había potencial para hacer un equipo increíble. ¡Y Landa!

- Alguno de su quinta aún sigue...

- Valverde y Markel. Pero no lo echo de menos. El primer año tras colgar la bici fue complicado, porque lo había dejado por una lesión. Pero te diría que ahora soy más feliz que cuando corría. Tuve muchas lesiones, y siempre convivías con la tensión de lograr el rendimiento.

- ¿Mira atrás con pena?

- Me faltó continuidad. 2010 me salió muy bien, pero te caes y... La clavícula, el brazo... No tuve un periodo largo sin fracturas. Entonces le di vueltas, pero ahora ya he cambiado el chip. Ahora disfruto más de las victorias del equipo. Cuando corres, te alegras, pero piensas que al día siguiente hay una nueva carrera.

- Si hubiera tenido entonces el conocimiento y medios de ahora...

- Lo suelo hablar mucho con mi mujer y Aritz. Entonces hacíamos todo al revés que ahora. Nos volvíamos locos con cosas sin sentido, como la dieta, que es más simple de lo que parece. Ahora hay muchas mejoras en cuanto a alimentación, material, biomecánica, preparación física...

- Aún se podrá mejorar, claro...

- Nosotros aún descubrimos cosas. No las puedo decir, pero damos pasos adelante, a nivel de pesos, de potencia... En la Volta, cinco o seis batieron el récord de La Molina. A Nairo Quintana le leí hace unos días que hace cuatro o cinco años se iba solo y ahora, con los mismos vatios, van diez con él. Los ciclistas tienen más medios para llegar bien a las carreras. Ahora valoramos platos de 60 dientes y piñones de 32, algo impensable hace unos años.

-¿Cómo ve la Itzulia?

- Tenemos un equipazo, con Ion y Fuglsang de líderes. Intentaremos ganar, pero el resto también corre. En este equipo no hay una apuesta clara por un corredor. Puede haber una idea, pero la carrera y el día a día decidirán. También está Pello....

- Falta 'Supermán' Lopez, que irá al Giro. ¿Cómo le ve?

- Muy motivado y contento. La semana pasada estuve con él en Niza (ahí tiene el Astana su base) y esta se va a Colombia porque va a tener familia. Estará tres semanas con Aritz Arberas y un masajista con miras al Giro. A su regreso, iré con él a ver las cronos y alguna etapa de montaña. El equipo confía en él al 100%. El año pasado ya brilló en Giro y Vuelta, y este ha dado otro salto. Ha ganado dos de las tres vueltas que ha disputado. A París-Niza solo fue con la idea de hacerlo bien en la etapa que hizo segundo. Estamos trabajando las cronos. Hizo segundo en el Campeonato de Colombia. En París-Niza tuvo problemas con la bici. Nunca será un contrarrelojista, pero trabaja bien para no perder tanto tiempo en las cronos, manteniendo su nivel en montaña.

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