Vuelta al País Vasco

La Itzulia afeita el sterrato

Alex Aranburu y Jon Irisarri encabezan el entrenamiento del Caja Rural el martes en el sterrato./
Alex Aranburu y Jon Irisarri encabezan el entrenamiento del Caja Rural el martes en el sterrato.

La organización ha mejorado los tramos sin asfaltar de la segunda etapa con el fin de limitar el riesgo para los ciclistas, que miran al cielo porque se anuncia lluvia

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

La segunda etapa de la Itzulia, la del sterrato, ha generado suficiente inquietud entre los profesionales como para que estos días los caminos de tierra del valle de Egüés hayan sido un peregrinaje de ciclistas y directores. No ha faltado ni Miguel Indurain, que acompañó al Caja Rural.

Los previsores, como los hermanos Izagirre (Astana) y el Murias, que fueron hace un mes, se encontraron un sterrato suelto, de verdad, que imponía respeto. Quienes han esperado a última hora para hacerse una idea exacta más cerca de la carrera han visto otra cosa. Los operarios del Valle de Egüés han realizado un trabajo concienzudo para acondicionar las rutas, las han limpiado y tienen todo el agradecimiento de los ciclistas. El peligro se ha reducido notablemente. En términos taurinos, la Itzulia ha 'afeitado' el sterrato. Sin embargo, la jornada sigue prometiendo espectáculo. «Va a ser una clásica belga», anuncia Jon Irisarri, que acaba de recorrer la etapa con su equipo, el Caja Rural.

El leaburuarra confirma que «el sterrato no es el problema». En su opinión, el peligro de la etapa viene por la aproximación a los tramos de tierra. «Antes del primero, hay una serie de curvas y estrechamientos muy bruscos, se cruza un puente, donde se hará un embudo impresionante, y luego llega un repecho de medio kilómetro. Sin bajada, se gira a la izquierda y empieza el sterrato. Todo el mundo querrá estar delante y no hay sitio para todos, o sea que la tensión está asegurada».

Su compañero Alex Aranburu tampoco quedó impresionado por el sterrato en sí. «La gravilla está bien y no hay piedra suelta, no es tan complicado como esperaba. Lo malo es que todo el final, los últimos 50 o 60 kilómetros, es entre calles y entre casas, donde la colocación es clave. Habrá mucha tensión por ir delante, y puede haber caídas. Eso es más peligroso que el sterrato».

Tanto Irisarri como Aranburu formarán parte del equipo Caja Rural de la Itzulia. Correrán los cinco vascos: los dos guipuzcoanos, Aberasturi, Lastra y Amezqueta, más David González y Cristian Rodríguez.

Indurain iba en mountain bike

Las rutas de Egüés ya están listas para acoger una carrera del World Tour, pero no solían estar así. Los ciclistas del Caja Rural coincidieron por casualidad en su entrenamiento del martes con Miguel Indurain, que les dio su opinión sobre el recorrido. Aranburu asegura que el campeón navarro les explicó cómo se extrañó cuando supo que la Itzu-lia pasaría por ahí, unos caminos que solía utilizar para sus salidas en mountain bike. «Nos dijo que lo de ahora no tiene nada que ver con cómo era antes, que han echado hormigón en los tramos».

El ezkiotarra estará en la salida de Zumarraga el lunes, pese a que su temporada acaba de comenzar en la Semana Coppi y Bartali, tras superar una lesión de rodilla. «Al final corro, pero no llego como quería. Me han dado la opción de participar en el último momento y me hace ilusión, aunque sé que me tocará sufrir. Trataré de ayudar al equipo todo lo que pueda».

«El sterrato no es tan complicado como esperaba, la gravilla está bien y no hay mucha piedra suelta» alez aranburu, ciclista de caja rural

«Hay más peligro en los cruces, las curvas de 180 grados y los kilómetros entre calles, la colocación es clave»

Uno de los líderes del Euskadi-Murias, Óscar Rodríguez, fue de los primeros en constatar la mejora del estado de los tramos de sterrato, porque se encontró con las máquinas que estaban alisando y limpiando el terreno. Tuvo que darse la vuelta en uno de los tramos y modificar su entrenamiento, hace un par de semanas.

Por el Valle de Egüés ya han pasado también los técnicos del Movistar, como Txente García Acosta, y el del Education First, Juanma Garate, que han puesto al día a sus pupilos. También Markel Irizar (Trek) ha adelantado trabajo para su líder, Bauke Mollema, al que ha enviado vídeos del recorrido completo que ha grabado él mismo. El oñatiarra aún tiene previsto un último examen del tramo mañana.

«Con agua será muy distinto»

El diagnóstico general es que el sterrato no es para tanto, pero todos alertan sobre cómo pueden cambiar las cosas si llueve. Sobre todo si, como dicen las previsiones, cae agua todos los días hasta el martes. En ese caso, «la carrera será muy distinta», coinciden.

Xabier Muriel, entrenador del Murias, tiene claro que «con agua, todo cambia». El zaldibiarra también destaca que la situación actual del sterrato y la de hace un mes no tienen nada que ver, y que las posibilidades de que la etapa sea decisiva disminuyen de forma considerable. Markel Irizar adelanta que no habrá problemas tampoco con el material, que será el de siempre.

Los últimos 54 kilómetros

La segunda etapa de la Itzulia entrará en su fase decisiva a 54 kilómetros de meta, una vez dejado atrás el casco urbano de Pamplona. El aperitivo será el sterrato de Mutilva, sin misterio, y el muro de Badostain (un kilómetro al 7%), que ya se superó en la Itzulia hace un par de años. A partir de ahí se entra en el circuito final, donde se suceden los tramos de tierra y hormigón. El sterrato más largo es el de Azpa-Pasadinburu, 1.800 metros con cierta complicación.

«El sterrato no es el problema, salvo que no pare de llover; está acondicionado y son tramos rectos» JOn irisarri, ciclista de caja rural

«Lo peor será la aproximación, porque se estrecha mucho, hay repechos y curvas que crearán tensión»

«Va a ser una etapa que ofrecerá espectáculo para los aficionados. Va a ser como una clásica de Bélgica, aunque para los corredores es una complicación», opina Irisarri. El momento más delicado, quizá, sea la salida del polígono a través de un puente estrecho que da paso al muro de Zaldua Bordazar (1.400 metros al 7,5%) y, sin solución de continuidad, al sterrato de Azpa-Pasadinburu. «Colocación». Esa será la palabra del día.

En ese tramo, se desatarán dos guerras. Las de los hombres de la general -Alaphilippe está en boca de todos- y los que buscarán el sprint en Gorraiz -Matthews, Bevin...-. No hay sitio para todos en las estrechas carreteras de Egüés.

El sterrato no es tan temible como parecía, pero nadie dormirá tranquilo la noche del lunes al martes. No se puede ganar la carrera en Badostain, ni en Azpa, ni en Ibiriku. Pero se puede perder en cualquier curva sin nombre.