«La fuga se ha hecho por fuerza, y también la selección final»

Gari Bravo rueda en uno de los pocos instantes de cierto relajo ayer en el pelotón. :: KARLIS/
Gari Bravo rueda en uno de los pocos instantes de cierto relajo ayer en el pelotón. :: KARLIS

«Con casi 3.000 metros de desnivel en 122 kilómetros, la etapa de hoy hará mucho daño, y más si hace mal tiempo»

OSKAR ORTIZ DE GUINEA

Junto a sus compañeros de Euskadi-Murias Mikel Bizkarra y Eduard Prades, Gari Bravo finalizó ayer a 3:48 en el grupo que sprintó por la 23ª plaza. «Hemos ido a nuestro sitio», valoró el lazkaotarra, consciente de que «los equipos World Tour tienen otro ritmo. Solo hay que ver los ciclistas que han acabado por delante para comprobar el nivel de la Itzulia».

Los casi 165 kilómetros entre Vitoria-Gasteiz y Eibar de la Vuelta al País Vasco terminaron siendo una nueva prueba de supervivencia para el pelotón. «Todos los días están resultando exigentes. Si no es por el recorrido, es por el viento o la tensión que genera el peligro del aire y la lluvia. Pero está resultando una carrera muy dura», opina Bravo.

El lazkaotarra de 28 años explica que durante «los primeros 15 kilómetros» de ayer de la Vuelta al País Vasco «se registraron ataques constantes de uno, dos, tres o hasta diez o quince corredores. Si no fructificaban era porque en el pelotón íbamos muy rápido. Pegaba viento, y todos íbamos pensando en el giro a la izquierda que había a la altura de Agurain, que propiciaría que el viento pegara de la izquierda con el riesgo de abanicos».

La escapada terminó saliendo, pero «no fue consentida» por el gran grupo. En ella se filtró «gente buena, importante. Ha sido una pena para nuestro equipo porque Aritz Bagües ha estado muy, muy cerca de entrar. Pero con el viento lateral iba todo enfilado y si cedes cinco metros, es muy difícil recuperar».

A partir de ahí, el equipo del líder de la Vuelta al País Vasco, Primoz Roglic, gestionó las operaciones. «El Lotto-Jumbo ha controlado muy bien» hasta Bergara (kilómetro 96), donde empezaba la «parte decisiva» del día, que incluía los tres puertos. Hasta llegar ahí «se ha rodado con tensión para buscar la mejor colocación. En Elosua, Movistar ha impuesto un ritmo muy fuerte desde abajo y ha hecho una gran selección. Por arriba no habrán pasado más de 25 corredores. Camino de Azkoitia he enlazado con un grupo y después lo ha hecho otro. En Zestoa, unos 70 corredores estaríamos en el pelotón».

Bravo subraya que «los corredores de casa conocíamos la sinuosa entrada a Endoia, con el pequeño puente en Zestoa», pero intuye que «los demás también lo sabían porque todo el mundo quería estar delante. Movistar ha vuelto a tensar, y yo ya me he quedado en un grupo de 20 o 25 con Bizkarra y Prades, que hemos seguido hasta meta. Situar a tres corredores ahí tiene mucho mérito. Delante iban corredores muy buenos y uno, superior, Roglic».

A su juicio, el esloveno dio «otro paso» hacia la txapela de la Vuelta al País Vasco. «Tiene una ventaja importante, pero resta el último día, que va a ser muy, muy duro. Con casi 3.000 metros de desnivel en 122 kilómetros, no todo está decidido. Y menos con mal tiempo. Mucha gente saldrá a coger la fuga, algunos para ganar la etapa y otros para ayudar a sus líderes. A ver si tenemos la suerte de meternos ahí, que se irá más cómodo que en el pelotón. Si somos protagonistas, será la guinda a la Itzulia que está haciendo el equipo, que es de notable». Hoy buscarán de la Vuelta al País Vasco el sobresaliente, que está caro.

 

Fotos

Vídeos