Examen a los cambios

IÑAKI IZQUIERDO

Desde que Roglic hizo su ascensión imperial a Elkano en la primera etapa, la Itzulia ha carecido de incertidumbre. La victoria del esloveno se daba por segura. Eso, sin embargo, no ha restado interés a la carrera ni espectacularidad a las etapas. Tres de ellas, las dos primeras y la de ayer, han sido preciosas. Eso ya es mucho. La crono fue para especialistas. El principal examen que pasaba la Vuelta al País Vasco en esta 58ª edición era el de los cambios de recorrido, sobre todo con el adelanto de la contrarreloj a la cuarta etapa, además de la inclusión de las bonificaciones. El resultado ha sido bueno.

Va a faltar la incertidumbre sobre el ganador, un ingrediente primordial no solo en el ciclismo sino en el deporte en general. Pero eso no es por culpa del recorrido sino de un Roglic en un estado de forma extraordinario y muy metido en carrera. No se ha encontrado con la victoria, sino que ha venido a por ella. El esloveno se había preocupado de conocer el recorrido y hace varias semanas inspeccionó en pesona la etapa de ayer. Había preparado de forma meticulosa la Itzulia y ha corrido para ganar. Muy profesional, conocía todos los secretos de la carrera y la está manejando a su antojo.

El adelanto de la contrarreloj se justificaba porque bloqueba la carrera, pero la crono de Lodosa la dejó arrasada, al menos en lo que respecta a la lucha por la victoria. Eso no desautoriza el cambio, ya que se ha producido por la superioridad del líder. La etapa de ayer volvió a tener interés y hay expectación para la de hoy. Es lo que se buscaba. No habrá lucha por el amarillo, pero sí por el podio y, además, entre los dos mejores ciclistas vascos del momento: Ion Izagirre y Mikel Landa. Está siendo una carrera buena. A la altura de su prestigio.

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