Vuelta al País Vasco

«Euskadi-Murias, a la escapada»

Aitor González, Jonathan Lastra, Ghebreigzabhier e Ibai Salas, en plena ascensión a Jaizkibel. / KARLIS
Aitor González, Jonathan Lastra, Ghebreigzabhier e Ibai Salas, en plena ascensión a Jaizkibel. / KARLIS

Desde el coche del equipo, la etapa es un baño de multitudes que acaba en el podio con Aitor González

OSKAR ORTIZ DE GUINEA ZARAUTZ.

Entre el resplandor que emana siempre de las 18 escuadras del World Tour, relucientes sus coches, impecables sus bicicletas, un equipo llamaba la atención en la salida de Zarautz. Por novedad, por sentimiento. En torno al autobús que el Euskadi-Murias luce en su estreno en la Vuelta al País Vasco, se arremolinaban numerosos aficionados, más con la intención de dar un grito de aliento que de reclamar un autógrafo. El sueño de la escuadra vasca estaba a punto de arrancar.

Lo hizo a las 13h27 horas, cuando la voz de Kiko García se coló por la emisora de Radio de Vuelta. «¡Salida real!». «¡Venga, mutilak!», alienta a sus corredores Xabier Muriel a través del pinganillo. El zaldibiarra conduce el primer coche del equipo euskaldun, que lleva como copiloto a Jon Redondo, director de Deportes del Gobierno Vasco. Detrás va el mecánico, Eneko Garai. «Aitor, esandakoa, eh!» (Aitor, lo dicho, eh)», reclama enigmático Muriel a Aitor González.

En el segundo vehículo del equipo es Rubén Pérez quien va al volante, con Jon Odriozola a su derecha. Detrás, Jon Etxeberria, que hoy va en el lugar que normalmente ocupa Patxi Mundiñano, y el redactor de este periódico. Comienzan las primeras rampas del alto de Orio, no puntuable, y se oye por Radio Vuelta: «El dorsal 96, nueve, seis, toma unos metros». Es Aitor González, que responde así a «lo dicho» por Muriel. La noticia, sin embargo, no agrada del todo en el coche. «Buruarekin, Aitor», requiere Muriel. «Les he repetido 200 veces que no sean ellos los que ataquen, sino que estén en los palos», explica Rubén.

Afortunadamente, parece que algún ciclista más se suma al ermuarra. Es imposible cabalgar solo con el viento en contra. «¿Ha entrado algún Caja?», pregunta Muriel a sus corredores, conscientes de que el conjunto navarro es un buen aliado. Afirmativo: va Jonathan Lastra. Y con él, Ibai Salas, del otro equipo estatal invitado, Burgos-BH; y Amanuel Ghebreigzabhier, del Dimension Data. La fuga está hecha. «Le habíamos dicho a Aitor que estuviera atento a Lastra, que siempre coge la escapada», apunta Odriozola. La estrategia parece que funciona.

Javier Guillén visita al equipo, su posible invitado en la Vuelta

En la salida de Zarautz se dejó ver Javier Guillén, director general de la Vuelta a España, que mantiene un estrecho vínculo con los actuales rectores de la Itzulia. Durante su visita, se acercó al autobús que el Euskadi-Murias luce en la ronda vasca. La ronda estatal aún no ha anunciado sus invitaciones, que las esperan demasiadas escuadras. Pero Jon Odriozola se centra en la Itzulia. «Hemos sido protagonistas con Aitor en la fuga, lo que nos ha permitido subir al podio. Luego, Bravo y Prades han estado muy cerquita de los mejores. También Bizkarra está bien. Tiene mérito estar ahí, es señal de que el equipo crece».

En Orio paramos el coche para que el mecánico recoloque en la baca la bicicleta de repuesto de Aitor González, de forma que esté justo encima de la puerta del mecánico, con el fin de acelerar un posible cambio de máquina. La ventaja se amplía: 28, 43, 52 segundos... Sorteando algunos ciclistas que alivian la vejiga, remontamos hasta a cola de pelotón, para poder pasar a la escapada en cuanto esta supere el minuto, la ventaja mínima que exige el reglamento.

Los cuatro equipos representados adelante pasamos al pelotón, que trata de facilitar el adelantamiento por la izquierda. No siempre sucede así. Rubén acelera en busca de la escapada. «Lo que cuesta remontar un minuto». Lo logramos en Aginaga. «Aitor, con cabeza: pasamos al relevo como el resto, no más. Aquí no mandamos nosotros, sino el pelotón», asesora Rubén.

La presencia de Aitor colma el deseo de ser protagonistas. «Cada vez es más difícil», había apuntado en la salida Eugenio Goikoetxea, que afronta su octava Itzulia ya con Caja Rural. «Los World Tour antes te dejaban las migajas. Ahora, ni eso». Odriozola comparte la opinión: «En mi época, los que íbamos al Tour comenzábamos a correr en mayo. Ahora los buenos ganan desde enero. Y vas a Estella y te gana Valverde».

En un santiamén, la fuga se planta en 3:42 sin llegar a Usurbil. «¿Tira alguien atrás, Bagu?», pregunta Odriozola a Aritz Bagües, al que dirigió primero en el Gipuzkoa amateur y en los cuatro años del Murias. Movistar toma la responsabilidad: 4:15 en el kilómetro 16. «Hasta ahí nos van a dejar», asume Rubén.

«Tenemos 23 grados; bebemos bien de sales y agua, eh», recuerda Muriel a sus corredores, consciente de que a veces es fácil despistarse sin comer ni beber lo aconsejable. «Euskadi-Murias, a la escapada», transmite Radio Vuelta en cuanto Aitor reclama a su director brazo en alto. El ermuarra quiere compartir su preocupación: «Noto la alergia».

En la primera hora, se cubren 36 kilómetros. Una media razonable en ese terreno y con el viento en contra. En el coche, damos cuenta del menú del día: bocadillo de jamón con tomate. «Es la labor más importante de Jon (Rivero)», bromea el mecánico valorando el avituallamiento preparado por el masajista.

«Es muy difícil llegar a meta, pero estamos en casa y hay que intentarlo», interviene Rubén a través del micrófono de Dani Egaña, que va en la moto de Radio Euskadi. Arranca Jaizkibel. «¡Vamos, Murias!», se oye a menudo entre el público. El equipo parece que cala en la afición. «Lastra es muy rápido como para ganarle la montaña», temen en el coche. «Un kilómetro para la cima, Aitor». Y cuando intuye la pancarta, el ermuarra se precipita, se estampa contra una cortina de viento y el bilbaíno Lastra corona primero.

La ventaja se mantiene, 3:30. Enfilamos hacia Donostia, terreno propicio para estirar la renta, con casi 100 kilómetros por delante. Pero Bahrain colabora con Movistar y en Igeldo la ventaja baja del minuto. Tenemos que detener el coche y dejar pasar al pelotón. «Fer, Bagu, atentos, que alguien se moverá en el pelotón», advierten Rubén y Odriozola. «De otro modo no tendría sentido que echen la fuga tan pronto».

Efectivamente, saltan De Gendt y Cataldo. Dos galgos. «Aitor, estos dos os van a llevar hacia adelante otra vez, y recuerda el sprint de Orio», indica Rubén mientras manipula la tablet para sintonizar la televisión. Habla Radio Vuelta: «Orden de paso del sprint: primero, 96, nueve, seis». Es Aitor.

La fuga coge aire. Volvemos a pasar al pelotón camino de Zarautz. En Garate, cede Salas. «¡Oso ondo, Aitor! No gastes más de la cuenta». El ermuarra se salta un relevo, y Cataldo se lo recrimina como buen veterano italiano. Aitor vuelve a puntuar primero en el sprint de Zumaia, lo que asegura al Murias el podio. El pelotón se echa encima. «¡Mikel, Edu, Gari, Fer, no sois menos que los demás!», alienta Odriozola camino de Elkano. Un tortuoso pasillo que supone un baño de multitud para el Euskadi-Murias, rematado por Bravo y Prades en la meta.

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