Vuelta ciclista al País Vasco

Itzulia 2018

La escapada, esa ciencia

Jay McCarthy se ha llevado la etapa al sprint/MICHELENA
Jay McCarthy se ha llevado la etapa al sprint / MICHELENA

Irisarri y Bagües protagonizan la fuga del día y Alex Aranburu está a punto de romper el sprint que al final venció el australiano Jay McCarthy

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDOVALDEGOVÏA

La escapada es una ciencia y Thomas de Gendt (Lotto) es su premio Nobel. Cuando el belga se mete en una fuga, el asunto va en serio. El que quiera ir con él, ya sabe cuál es la estrategia. Muy sencillo: seguir su rueda, que es la buena. Otra cosa es poder hacerlo.

Dos corredores guipuzcoanos, Jon Irisarri (Caja Rural) y Aritz Bagües (Euskadi-Murias), se apuntaron a la clase magistral del belga en la tercera etapa de la Vuelta al País Vasco. Casi no lo cuentan, porque De Gendt se había ido solo por delante, con ganas de hacer la guerra por su cuenta. Se le unió Juul Jensen (Mitchelton) y emprendieron camino. Aún olía a mar, cerca de Bermeo. Leaburuarra y errenteriarra salieron a continuación y tuvieron que dar lo mejor de sí mismos para poder alcanzar al belga unos kilómetros más adelante. Unos cuantos. «Iban solos y no nos esperaban. Hasta que no han parado un poco no ha habido manera», reconocía Irisarri en la meta, minutos después de que Jay McCarthy (Bora) diera continuidad al idilio de los australianos con Álava.

LA ETAPA

KM. 38
Se amplía el grupo. Seis corredores, Irisarri, Bagües, King, Canty, Smit y Sivakov, alcanzan a los dos de cabeza. Por tanto, ocho en fuga.
KM. 128
Baja la diferencia. Tras haber superado los seis minutos, al paso por Salinas de Añana la renta de los fugados ronda los dos minutos. El Sunweb controla para Matthews.
KM. 148
Vuelta al principio. De Gendt y Jensen aceleran y se quedan solos delante. Quince kilómetros más tarde, De la Cruz y Kwiatkowski saltan del pelotón y enlazan.
KM. 178
Jensen y De la Cruz. Se van hacia adelante y abren hueco. Rojas logra darles alcance pero el pelotón no está dispuesto a perdonar, echa la fuga abajo y se prepara para afrontar el sprint.
KM. 184
Ataca Aranburu. El ezkiotarra desafía al gran grupo con un duro ataque. Abre hueco y solo es atrapado a 500 metros de la llegada.

La fuga del día en la Vuelta al País Vasco empezó a caminar y a abrir hueco. «De Gendt iba tres puntos por encima de los demás. Era el que más relevos daba y el que más largos», explica Bagües.

Asentada la fuga, toca gestionarla y eso es todo un arte. Hace falta talento, como para el resto de las cosas, o un espejo en el que mirarse. «Me he puesto a rueda de De Gendt durante muchos kilómetros y solo le relevaba cuando sacaba el codo para pedirlo. Si no, a rueda. Daba relevos muy largos», reconoce Irisarri. «Yo soy el nuevo y verte con toda esta gente en una carrera World Tour es importante. Seguirles el ritmo cuesta. Se ha ido muy rápido, había mucho viento y todo el día hemos tenido que ir dándole. Eso genera mucho desgaste. Luego, cuando se ha movido De Gendt, me ha faltado un puntito para seguirle».

El mismo que le faltó a Bagües. «Después de lo que hizo en Catalunya no ha sido ninguna sorpresa. Sabíamos que era la rueda a seguir, otra cosa es poder seguirla, que ya se ha visto que no. Es un espectáculo verle, aunque hoy, más que espectáculo me ha parecido un sufrimiento», bromea el errenteriarra, uno de los veteranos del equipo Murias.

Cuando uno se escapa está obligado a creer que va a llegar a meta. Que sepa que no va a ser así es un detalle sin importancia. Hay que creer. «Cuando he visto que nos íbamos a los seis minutos de ventaja he pensado que alguno de la fuga llegaba. Quizá no yo, pero alguno sí», explica el joven leaburuarra. Bagües añade que al principio he visto que teníamos mucho tiempo, pero sabíamos que en el pelotón había mucha fuerza». Los dos llegaron agotados a meta y hoy se tomarán la crono de la Vuelta al País Vasco a título de inventario, para intentar volver al lío en las dos últimas etapas, en territorio guipuzcoano.

Ataque de calidad

Anulada la fuga, todo conducía a un sprint en los preciosos parajes de la cuadrilla de Añana, inusitadamente verde. Paisajes bucólicos y carreteras enrevesadas que daban paso a una llegada cuesta abajo en Valdegovía.

En ese terreno de sprinters y velocistas, surgió la figura de un escalador, el ezkiotarra Alex Aranburu (Caja Rural). Se sacó de la manga un ataque de rodador a falta de tres kilómetros de meta que estuvo a punto de sorprender al grupo. No fue un ataque cosmético. Fue de verdad. El grupo iba lanzado en pos de la victoria y hace falta categoría para atacar ahí y llevar la escapada hasta que faltaba menos de medio kilómetro para el final.

«He visto la opción de atacar y he decidido tirar solo. Sabía que era muy difícil pero tenía que intentarlo. No pensaba abrir tanto hueco, pero he podido mantenerme en cabeza hasta que faltaban 500 metros. Por un momento, bajo la pancarta del último kilómetro, he pensado que podía haber alguna opción, pero solo en la preparación del sprint un pelotón te come diez segundos, así que ha sido imposible», detalla el ezkiotarra, que se sintió «bien de piernas, con fuerzas».

Su director, el hernaniarra Eugenio Goikoetxea, estaba contento, pero no satisfecho. «Esto le tiene que servir para darse cuenta de que tiene más potencial del que él piensa. Se tiene que convencer de que puede sacar más provecho de las condiciones que tiene, porque las tiene. Detalles como este no los protagoniza alguien que va muerto. Aquí no ha servido, pero en otras carreras de menor nivel igual con un ataque como este ya no te ven el pelo. Tiene que convencerse de que tiene potencial».

Aranburu, en efecto, es una de las grandes perlas del ciclismo guipuzcoano. De 22 años, cumple su tercera temporada en profesionales, una en el Murias y las dos últimas en el Caja Rural. Es un corredor con buen motor y dotes para la escalada. Detalles como el de ayer confirman lo que todo el mundo sabe, que su lugar puede estar en el World Tour. También Irisarri, asimismo de 22 años, guarda potencial para dar alegrías a la afición.

La escapada y las escaramuzas del final marcaron una etapa en la Vuelta al País Vasco que, como estaba previsto, terminó al sprint. Ganó bien Jay McCarthy, australiano de 25 años, que fue el más rápido en la recta final, en ligero descenso. Cogió el lado de las vallas, el bueno, y se impuso con comodidad. Este año ya había ganado la clásica Cadel Evans en Australia. Batió a Riabushenko (UAE) y a Michal Kwiatkowski (Sky), autor de un bello ataque a 20 de meta con David de la Cruz.

Enrique Sanz (Murias), mal colocado, fue quinto y Michael Matthews (Sunweb), el gran favorito, séptimo. Irisarri y Baguës llegaron un poco más tarde, como manda la ley de las escapadas.

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