Primoz Roglic, campeón de la Vuelta al País Vasco 2018

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Roglic controla la presión del Movistar y el ataque final deLanda en Matsaria y se anota un triunfo en la Itzulia que puede definir su futuro en el ciclismo. Un buen Ion Izagirre vuelve a subir al podio tras una etapa durísima en la que un brillante Enric Mas inaugura su palmarés profesional

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

Corriendo a lo campeón, Primoz Roglic (Lotto-Jumbo) remató ayer una gran victoria en la Itzulia. Sin equipo y presionado por Ion Izagirre (Bahrain) y Mikel Landa (Movistar), el esloveno dominó la carrera a base de una fortaleza intimidatoria que atajó los primeros ataques en Izua y rebajó el ardor guerrero de sus rivales para los siguentes y definitivos 30 kilómetros. Le tocó sufrir en las rampas de Matsaria, el último puerto de la carrera, cuando ya se corría solo por ganar la etapa. Ha sido su único momento de debilidad en una semana que puede marcar su fururo en el mundo de ciclismo. La 58º Vuelta al País Vasco-Gran Premio Banco Sabadell tiene un excelente ganador.

Su victoria no admite dudas. Las únicas preguntas pertinentes son acerca de sus expectativas de futuro, de hasta dónde puede llegar este corredor, el primer esloveno en ganar en Euskadi. Eslovenia es un país de montañas y jugadores de baloncesto. En sus regiones más occidentales, la influencia italiana es importante. Y antigua. La huella veneciana sale al paso en cada plaza, en cada campanario. Los primeros ciclistas profesionales eslovenos, como Gorazd Stangelj, hablaban la lengua de Dante en casa, pero no así Roglic, quien aunque pedalea sobre un monumento italiano -una bicicleta Bianchi celeste, como la de Fausto Coppi- pertenece a otra cultura. La cultura alpina.

Desde niño se dedicó a bajar las montañas volando. Era saltador de esquí. Ahora se dedica a subirlas por el mismo sistema, volando. Porque así ha ganado esta Vuelta al País Vasco, cuesta arriba. Su ascensión a Elkano en la primera etapa ha sido el momento decisivo de la carrera, el que dejó las cartas marcadas. En toda la Itzulia solo ha tenido un momento de dificultad y fue ayer, cuando se afrontaron las rampas de Matsaria. Volvió a ser el contrarrelojista que era y no encontró la forma de sortear los grandes desniveles. Hizo lo que hay que hacer en esas situaciones. Puso en marcha la calculadora y gestionó su ventaja. Frente al escalador más brillante del panorama, Mikel Landa, cedió 50 segundos. Tenía dos minutos de renta.

«En la subida sabia que aguantaría, no era muy larga y podía aguantar sin problema. La anterior subida me preocupó mas»

«En la subida sabia que aguantaría, no era muy larga y podía aguantar sin problema. La anterior subida me preocupó mas» PRIMOZ ROGLIC

El modo de ganar la Izulia plantea la pregunta clave. ¿Este es el mejor Roglic o puede aspirar a más? ¿Su carrera debe seguir orientada a las etapas contra el reloj y las vueltas de una semana o puede dar un salto más ¿Puede ganar una Vuelta a España? ¿Un Giro? ¿¡¡¡Un Tour!!!?

Que Primoz Roglic está evolucionando y su carrera lleva rumbo ascendente no lo discute nadie. Pero, al mismo tiempo, es un ciclista que ya tiene 28 años, una edad de madurez. ¿Cómo encaja todo para saber si tiene margen de progresión o este excelente nivel actual es su techo? Roglic tiene 28 años pero no empezó a correr en bici hasta los 20, cuando abandonó los saltos de trampolín, por lo que su cuerpo acumula menos kilómetros que los de sus contemporáneos.

Por características, nadie dudaría en calificar a Roglic de contrarrelojista. Sus resultados le avalan. Pero su cuerpo tampoco es el de un rodador al uso. No es alto (1,77) ni pesado (65 kilos). Sin embargo, parece tener un físico versátil. En el llano elige desarrollos imposibles, como en la crono de Lodosa. No le importa ir atrancado porque tiene fuerza para moverlos. Cuando llegan las cuestas, ese físico poderoso sabe reconvertirse en una maquinaria ágil. Sube con mucha cadencia de pedaleo, como los escaladores. En ambos estilos su pedaleo es eficaz, algo difícil de compatibilizar.

Excelente contra el crono y bueno para arriba, el cóctel es prometedor. Ha ganado la Itzulia, una carrera homologable por calidad y dificultad con cualquier otra de las vueltas importantes del circuito internacional. Otra cosa es dar el salto a intentar ganar una grande. El año pasado se adjudicó una etapa en el Tour y hace dos, la crono larga del Giro.

Su evolución en las dos últimas temporadas invita a pensar en que Roglic puede intentarlo. Que lo consiga es otra cosa, bien distinta. Ayer los tres kilómetros de Matsaria rebajaron la euforia de sus partidarios. En los Alpes encontrará puertos de veinte kilómetros con esas rampas. De Euskadi irá a Romandía, antes de volver a afrontar el Tour.

¿Inflexión de su carrera?

Roglic no es, desde luego, el ciclista de mayor relumbrón que ha ganado la Vuelta al País Vasco. Sin embargo, no es un mal ganador, sobre todo si el esloveno es capaz de dar ese último salto que le falta para convertirse en figura. En ese caso, la Itzulia habría sido su rampa de lanzamiento. Eso también es importante para el prestigio de una carrera.

Hace poco, en 2013, un joven Nairo Quintana (Movistar) lograba su primer triunfo de relevancia aquí. Meses después terminaba segundo en el Tour de Francia tras Chris Froome (Sky) y un año más tarde se confirmaba con una primera figura al ganar el Giro de Italia. Está por ver si esta victoria es un punto de inflexión en la carrera de Roglic y a partir de ahora empieza a jugar la liga de Dumoulin -el hombre llamado a ser el próximo dominador de las vueltas de tres semanas-, Quintana, Aru, Bardet y compañía.

Movistar dio la cara

En esta Itzulia ha dominado a uno de los ciclistas que quiere formar parte de ese grupo, Mikel Landa. El alavés, en una decisión estimulante, puso a su equipo a trabajar. A dar la cara. La poca claridad de las expectativas de victoria no impidieron que el Movistar llevase el peso de la etapa, en contra del estilo conservador que ha mantenido en otras carreras. El espíritu ofensivo de Landa se impuso. Hasta Quintana atacó subiendo Izua.

Para derrotar a Roglic había que descabalgarle ahí, en la primera subida a Arrate. Movistar llevó la carrera tensa desde el principio, recurrió a todos sus hombres y dejó el grupo minimizado. Todo lo hicieron bien, llevar la carrera rápido, dejar al líder sin equipo y atacar con todo desde lejos. La pizarra, como siempre, no falló. La carretera, como siempre, dictó sus propias normas. Roglic, muy seguro, atajó el ataque de Landa a la primera. Contraatacó Ion Izagirre -llevaba por delante a su hermano Gorka- y el líder volvió a pegarse a su rueda. Luego salió Quintana y, esta vez sin ninguna necesidad, por puro placer, secó al colombiano. Ante esa superioridad, no hay nada que hacer.

De ahí a meta, solo se corrió por el triunfo de etapa: ganó Enric Mas (Quick Step) con una demostración de clase. Es su primera victoria en profesionales. La primera de muchas que llegarán.

 

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