Vuelta ciclista al País Vasco

Alaphilippe repite victoria con un ciclismo espectacular y Roglic confirma su gran fortaleza

Alaphilippe alza los brazos en señal de victoria en el sprint de Bermeo. /EFE
Alaphilippe alza los brazos en señal de victoria en el sprint de Bermeo. / EFE

Excelente respuesta de Gorka Izagirre, que es tercero y se coloca en esa misma posición en la general, con Landa tras él

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDOBermeo

Julian Alaphilippe (Quick-Step) es una fiesta del ciclismo. Busca el espectáculo, le gusta y maneja las claves del show. Se aleja de lo que los italianos llaman ‘agonista’. Él es un ‘fantasista’. Busca la alegría encima de la bici. Y como tiene un motor de primera, levanta a la gente de sus asientos mientras va dejando rivales desperdigados por la carretera. Lo mismo se va a correr la Colombia Oro y Paz porque quiere conocer aquella cultura y, ya que va, da un repaso a los escarabajos en la llegada en alto que más le gusta, que gana las dos primeras etapas de la Vuelta al País Vasco y parece que está jugando.

Ni en Colombia ni seguramente aquí se ocupará de la clasificación general. Eso es para gente abnegada, no para artistas, que necesitan días de esparcimiento y distracción. Alaphilippe dio un bello espectáculo en la impresionante franja de costa entre Bakio y Bermeo. Empezó en San Pelaio, donde agitó el árbol como si no costara. Con sus sacudidas iban cayendo frutas maduras como Quintana, Ion Izagirre, Urán, Mollema, Bardet, De la Cruz...

Cuarteto de impresión

El ataque del líder de la Itzulia seleccionó a la aristocracia de la carrera, formada por un cuarteto de impresión: Primoz Roglic, Gorka Izagirre, Mikel Landa y él mismo. Muchos quilates de ciclismo del bueno. Los cuatro coronaron San Pelaio en cabeza y bajaron con el convencimiento de quienes se saben más fuertes. El trabajo estaba hecho y solo faltaba rematarlo. Por detrás, el grupo se rehizo con dignidad pero no tuvo opciones de recortar distancias. Llegó a meta con 15 segundos de retraso, lo que dadas los circunstancias fue un gran resultado. Se le vio sufrir a Ion Izagirre, al que el regreso del Teide no parece haberle sentado del todo bien, pero su clase y su determinación le colocaron en ese grupo, más adelante de lo que seguramente le permitían sus piernas. Una muestra de su categoría.

Las claves

Km. 30, pelotón roto
La carrera sale a gran velocidad, con ataque de Kwiatkowski incluido, y el gran grupo se parte en dos mitades. En la primera hora de carrera se cubren 44 kilómetros.
Km. 52, se hace la escapada
Once ciclistas toman la cabeza antes de Natxitua, el primer puerto de la jornada. Vuillermoz, Caruso, Navarro, Verona, Woods y David López como único vasco.
Km. 108, Lotto-Jumpo y Quick
Los equipos de los dos primeros de la general toman la responsabilidad de controlar la carrera y encabezan el pelotón. A 50 kilómetros de meta la fuga lleva 1:30.
Km. 156, fin de la fuga
El vizcaíno David López es el último superviviente de la escapada, que muere al llegar a Bakio, antes de San Pelaio.
Km. 260, San Pelaio
El acceso desordena el pelotón y ataca Matthews (Sunweb). Responde Alaphilippe. Después lo prueba Enric Mas y el francés remata. Se le unen Roglic y Landa y Gorka Izagirre responde bien. Nairo Quintana y Ion Izagirre sufren. El cuarteto se lanza en el descenso.

Por delante, su hermano Gorka firmaba un carrerón en esta segunda etapa de la Vuelta al País Vasco. Vio clara la jugada, con Alaphilippe y Roglic lanzados, y su respuesta fue excelente. Salió a por los dos más fuertes de la Itzulia y les dio alcance en el momento justo. No pudo luchar por la victoria, pero su tercer puesto en la etapa, que le dio cuatro segundos de bonificación, le coloca en esa misma posición en la general a 39 segundos de Alaphilippe y a 31 de Roglic, en una situación ideal para asaltar el podio. La crono de mañana le viene bien (en la de París-Niza estuvo delante) y para arriba está a la altura de los mejores. El pronóstico para el ormaiztegiarra es bueno. Roglic es el gran favorito y tras el esloveno nadie tiene tantas cartas para jugar como él. Mikel Landa, bien en esta segunda etapa, le sigue en la general a cuatro segundos, pero perderá unos cuantos más en Lodosa. Tras ellos, las opciones se oscurecen mucho.

Clasificaciones

Una pareja bien avenida

Si algo han descubierto las dos primeras etapas de la Itzulia es que el pelotón baila al son que ponen Alaphilippe y Roglic. Están un punto por encima del resto y tienen ese don tan raro y apreciado que es saber ganar. Ven la linea de meta y se les aclaran las ideas, como a los buenos delanteros les sucede dentro del área. Cuando al resto de les apagan las luces, a este tipo de ciclistas se les encienden.

Forman una pareja bien avenida aunque parece que sin buscarlo. Roglic intentó ganar la primera etapa y por fortuna para él perdió y así esta vez su equipo tuvo la colaboración del Quick-Step para llevar la carrera. Algunos ven en el Lotto-Jumbo el punto débil del Roglic. El equipo holandés no tendría la fiabilidad necesaria.

Pero los conocedores de los entresijos del pelotón avisan de que no hay que confundir a un equipo joven, que lo es, con uno flojo. Son jóvenes pero buenos y tienen muy claro a qué han venido en esta Vuelta al País Vasco. La carrera aún es larga y habrá que ver, pero de momento están a la altura. Si, además, cuentan con el apoyo de una formación como el Quick-Step, el trabajo puede estar a su alcance. no pasaron ningún tipo de apuro. En el momento de la verdad, Roglic se ocupó en persona y punto. Una etapa impecable.

El esloveno intentó volver a ganar, pero si de cien sprints con Alaphilippe gana uno, todavía le falta perder 97 antes de batir al francés, que está para subir al podio en la Itzulia pero corre para divertirse y ganar la Lieja-Bastogne-Lieja. Alejandro Valverde ya tiene de quién preocuparse.

La etapa no fue tan vibrante como la de Zarautz, pero el desenlace estuvo a la altura. El mazazo que dio a la carrera Roglic en Elkano aún resonaba en los oídos de sus rivales, casi resignados a un triunfo final del esloveno. Nadie buscó la heroica en Sollube, puerto al que la subida por Almika no devolvió su leyenda. Se pasó como si nada. El espíritu de Loroño y compañía sigue en calma.

Afortunadamente, hay un poeta francés en carrera que eleva el tono en cuanto se pone de pie sobre su bici. Parece que no le duelen las piernas. Lo suyo es la fantasía. La agonía es asunto de los demás.

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