Vuelta al País Vasco

La típica idea alemana que apabulla

Schachmann cruzando la meta de Arrigorriaga./Michelena
Schachmann cruzando la meta de Arrigorriaga. / Michelena

Schachmann gana su tercera etapa, distancia más a sus rivales y aspiraal triunfo final con toda lógica | Las bajas de Alaphilippe, que no salió, y de Kwiatkowski, que se retiró, dan un giro total al guion de la carrera, que hoy entra en la montaña

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDOArrigorriaga

Bora solo hace una cosa: extractores de humo para cocinas. Gana tanto dinero con eso que puede pagarse el capricho de tener un equipo del World Tour con Peter Sagan de líder. El sistema de funcionamiento de los artilugios consiste en aspirar hacia abajo los vapores, sin dejarles salir de la cazuela. O sea, al revés de los extractores normales. Es la típica idea alemana que apabulla. De una lógica tan aplastante que solo se les puede ocurrir a ellos.

Así que Maximilian Schachmann está en el equipo indicado. Del mismísimo Berlín, tiene la filosofía de la empresa clarísisma. Hace que sus rivales echen humo, pero los liquida sin siquiera dejarles asomar la cabeza. Este jueves logró su tercera victoria en cuatro etapas de esta Itzulia, demostrando que maneja un repertorio variado. Tras la contrarreloj del primer día y el sprint de Estibalitz, este jueves ganó después de ser uno de los cuatro ciclistas que pasó en cabeza el alto de Zaratamo, que dicho así no parece gran cosa pero dejó atrás, entre otros, a Ion Izagirre (Astana), Mikel Landa (Movistar) y Daniel Martínez (EF).

Schachmann fue uno de los tres corredores que resistieron las ganas de batalla de Adam Yates (Mitchelton). También el fenómeno esloveno Tadej Pogacar (UAE) y Jakob Fuglsang (Astana). El maillot amarillo dominó la llegada con enorme superioridad. Ni siquiera se quitó el impermeable para sprintar. De hecho, llebaba las gafas colgando de la cremallera, como un turista. Nada le molestó. Ir sin cadena es eso.

La nueva victoria del alemán mantiene en tensión a sus rivales y a los organizadores. Porque Schachmann, por ahora, no vende cocinas. A sus 25 años, es un excelente corredor pero carece del tirón popular que tienen varios de sus rivales en la Itzulia y, por supuesto, del de su compañero Sagan. Y a los organizadores les gustan los grandes nombres, como es normal, con lo que cuesta montar una carrera como la Itzulia.

La baja de Alaphilippe (Deceuninck), que no tomó este jueves la salida por la caída de la víspera, y la de Kwiatkowski (Sky), que se bajó de la bici, han tenido un efecto devastador sobre la carrera. Sin su brillantez, su capacidad de sorpresa y su versatilidad para aprovechar todas las oportunidades y sacar partido de todos los terrenos, el guion ha dado un giro total, a favor del líder.

Llegados a este punto, solo hay una pregunta pertinente: ¿puede ganar la vuelta Schachmann?

Otra típica idea alemana es la fiabilidad. Tenerlo todo previsto. Es decir, plantearse que por muy bien que haya andado el líder los cuatro primeros días podría no ser infalible. ¿Qué hacer, entonces? Colocar a otro corredor del equipo segundo. Es lo que hizo este jueves Patrick Konrad, al bonificar un segundo en un sprint especial para adelantar a Ion Izagirre. El austriaco está a 51 segundos de su compañero, con el ormaiztegiarra, a 52. La diferencia es notable, y más viendo que ayer en el puerto final fue capaz de estar con el mejor escalador de la Itzulia, Adam Yates. El resto de favoritos llegó a meta a nueve segundos.

Caída inoportuna

El rival más peligroso del líder, Izagirre, perdió tiempo por una caída en Basauri, justo antes de comenzar la ascensión a Zaratamo. Cayó junto a sus compañeros Pello Bilbao y Lutsenko y, aunque no se hizo nada, debió luchar para volver al grupo. Justo cuando alcanzó la cabeza, Yates lanzó su ataque. No le faltó mucho para irse con el inglés, pero el esfuerzo para enlazar se lo impidió. Tenía un disgusto importante en meta. Pogacar, que también se cayó, cazó y disputó el triunfo.

Ion Izagirre cedió nueve segundos, más los 10 de la bonificación, tras una caída justo antes del puerto final

Adam Yates puso al equipo a trabajar, se mostró activo y fuerte para arriba y hoy se moverá en Arrate

Los 52 segundos que debería remontar el ormaiztegiarra imponen cierto respeto. La Itzulia cambia este viernes de terreno, con la llegada a Eibar. Serán dos jornadas con montaña de verdad, que pondrá a prueba la solvencia del líder. Estre viernes, los dos pasos por Arrate y el sábado, la concatenación Ixua-Karakate. Quien quiera desbancar a Schachmann sabe perfectamente dónde debe intentarlo.

La etapa de este jueves no ayudó a aclarar el pronóstico. Sin Alaphilippe ni Kwiatkowski, Schachmann afronta una carrera más académica. Más clásica. ¿Más alemana?

El hombre que más fuerte pareció en subida fue Adam Yates, pero el inglés transita a 1:52 del líder tras su avería en el sterrato. Su moral es alta. Por eso tuvo al equipo trabajando. El optimismo es un arma poderosa. Si ataca en Matsaria y rompe la carrera, le quedarán 40 kilómetros a meta donde se puede poner todo patas arriba. En la última ascesión a Arrate por la carretera normal no se le meten dos minutos a este Schachmann.

¿Qué más? Daniel Martínez y Daniel Martin casi empatan a todo. A nombre y a tiempo. Un segundo de ventaja del colombiano al irlandés. Cuarto y quinto, a más de un minuto. Está Mikel Landa (Movistar), a 1:35. Demasiado lejos, pero eso es lo que les gusta a los magos, lo imposible. Y podría quedar una ofensiva colectiva del Astana, pero ayer perdió a Pello Bilbao en la caída (llegó a nueve minutos) y solo tiene la alternativa de Fuglsang, séptimo a 1:24.

El pelotón, tocado

Otro factor que entrará en juego desde este viernes es la fatiga. El pelotón llegó tocado este jueves a Arrigorriaga. A la caída del miércoles se unieron el frío y la lluvia de este jueves. Los ciclistas alcanzaron la meta con signos visibles de tensión y la dureza de la jornada dibujada en sus caras.

Solo el líder sonríe. Adam Yates mostró detalles del típico carácter irreductible inglés, un optimismo contrario a toda lógica. Pero está bien y va a subir Arrate muy rápido. Los demás están enfadados, a la defensiva, resignados, agobiados y desbordados. Hay un poco de todo, cada cual según le va en su batalla personal.

No está siendo la Itzulia soñada después del primer día, con Alaphilippe, Kwiatkowski, Izagirre, Geraint Thomas... Una máquina de nombre Schchamann no les deja sacar la cabeza. Todo, muy alemán.

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