Itzulia 2019

Los colosos, aparcados en la Vuelta al País Vasco

El pelotón de la Itzulia ascendió Orduña por última vez en 2015./MICHELENA
El pelotón de la Itzulia ascendió Orduña por última vez en 2015. / MICHELENA

Hace once años que la Itzulia no sube La Herrera, ocho que no va a Urkiola y cuatro sin pasar Orduña | Pedro Horrillo, responsable de los recorridos, apunta que «no existe una intención deliberada de no pasar por los puertos clásicos»

Joseba Lezeta
JOSEBA LEZETAARRIGORRIAGA.

La Itzulia no ha pasado por Orduña desde 2015, hace cuatro años. La ausencia de Urkiola es todavía más prolongada, desde 2011. Y hay que remontarse once ediciones, a la de 2008, para encontrar al puerto de La Herrera en el trazado. Los tres colosos del ciclismo vasco, escenario de batallas épicas entre las grandes figuras del pelotón, no encuentran acomodo en la historia más reciente de la Vuelta al País Vasco.

Los organizadores prefieren subidas nuevas o inéditas de pendientes salvajes y próximas a meta, con el fin de que influyan de forma decisiva en el desenlace de las etapas y de la prueba. Buena parte de las ciudades y pueblos que solicitan ser final de etapa quedan lejos de esas ascensiones de renombre.

El año pasado, por ejemplo, se produjo otra maniobra interesante. La organización encontró una subida distinta a la habitual en Sollube, otra cumbre legendaria dentro de este deporte. «Es otra carretera más bonita», señala Julian Eraso, presidente del comité organizador de la Itzulia. «Los ciclistas suben Sollube por la ruta de siempre como si fuera una autopista, por lo que necesitamos encontrar alternativas».

Esas variantes no existen en todos los lugares. El exciclista Pedro Horrillo, actual responsable del diseño de los recorridos, señala que contempló para la etapa de ayer «introducir Urkiola. Me habría encantado. La valoré, pero no ha sido posible. Es una subida que permite incluso albergar la meta de una etapa. La gente asocia Urkiola a Durango, pero en realidad pertenece a Abadiño, donde yo vivo. Me gustaría, pero todo no está en manos del organizador. Hay que tener en cuenta las solicitudes que recibes. Puede sucederte que Durango o Abadiño pidan un final, le plantees la opción de acabar en Urkiola y te diga que prefiere hacerlo en las calles de la localidad».

El cambio de policía por la entrada en Burgos supone una dificultad añadida para ascender Orduña

La organización no quiere «recurrir al tuntún» a Urkiola, que posee espacio para ser final de etapa

Julian Eraso añade que «podemos pasar por Urkiola cualquier año. Pero tampoco es cuestión de recurrir a ese puerto al tuntún. Al ser tan duro, colocarlo en los primeros kilómetros de la jornada puede acarrear dos consecuencias que no buscas: romper la carrera por completo casi de salida o que el pelotón lo suba al tran tran. Lo bonito sería colocarlo dentro de los veinte o treinta últimos kilómetros».

La jornada de 2011 en la que se visitó por última vez esta ascensión comenzó en Eibar y concluyó en Zalla, lejos del santuario. Dos ediciones antes, en 2009, empezaron también en Eibar y acabaron en otra localidad de las Encartaciones, en Güeñes.

Cambio de policía

Respecto a Orduña, un clásico de la Itzulia y también en su día de la Vuelta a España, Horrillo recuerda que «el año pasado terminamos un día en Valdegobia. Existía la posibilidad, pero no acababa de encajarnos. Además, ese puerto tiene el problema añadido de que obliga a entrar en Burgos, en Castilla y León, con lo que requiere un cambio entre la Ertzaintza y la Guardia Civil».

Vitoria fue la llegada de la anterior ocasión en la que se cruzó Orduña, después de partir desde otra capital, Bilbao.

La Herrera también ha perdido protagonismo. «Este año hemos entrado en Araba desde Navarra y nos cogía lejos», apunta Eraso. «Las opciones de La Herrera aumentarían en caso de acabar, por ejemplo, en Laguardia o alguna otra localidad de La Rioja alavesa». De todas maneras, llama la atención que esta cima de 1.101 metros de altitud no figure en el recorrido desde 2008. Aquella etapa comenzó en Viana y concluyó en Vitoria. La Herrera se encontraba en los primeros kilómetros.

Los colosos vascos han cedido protagonismo a las ascensiones cortas y duras con las que «intentamos dar otra salsa a la carrera. Aunque hay opiniones para todos los gustos. A fin de cuentas, las situaciones de peligro se producen donde menos esperas. No sabes dónde está el riesgo. El martes no se produjo ninguna caída en los caminos de tierra de Navarra. El miércoles, sin embargo, asistimos a un accidente importante en una carretera de cuatro carriles perfectamente asfaltada. En la Clásica de San Sebastián del año pasado, vimos la montonera en el descenso del alto de Miracruz, en un tramo ancho».

De todas maneras, recalca Horrillo que «no existe una intención deliberada de no pasar esos puertos. Todo lo contrario, me encantaría subirlos. Hay más cumbres de las de siempre en las que vería a gusto a los ciclistas. Están sobre la mesa. La cuestión es cómo enlazarlas en función de los puntos de salida y llegada».

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