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La última etapa de la Vuelta al País Vasco hizo honor a lo que ha sido la carrera

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

La última etapa de la Itzulia hizo honor a lo que ha sido la carrera. De nuevo, una jornada de ciclismo del bueno. Ciclismo de verdad. No faltó de nada: calidad, emoción, velocidad, dureza, intriga, sufrimiento, generosidad y espectáculo. Roglic se quedó sin equipo nada más salir porque tuvo que utilizar a todos sus compañeros para volver al pelotón de una caída dura en el kilómetro 4. La carrera ya iba lanzada para entonces. De vuelta en el grupo, el esloveno corrió como un líder. Desactivó en primera persona el intento del Movistar por ganar la Itzulia, con un gran trabajo colectivo y un ataque lejano de Mikel Landa en Izua. También frenó el intento de Ion Izagirre, excelente en esta Itzulia, y encarriló la carrera en una sola dirección: la victoria de etapa. En el juego por el triunfo parcial fue donde se le vieron las costuras. Salió Landa y se vio sin fuerzas por primera vez en una semana. Se vio obligado a subir hasta Arrate con la calculadora. Le sobró más de un minuto para ganar, pero no le gustó perder esa pequeña batalla. Su cara en el podio no era la de quien acaba de conseguir una de las mejores victorias de su carrera.

La etapa fue para Enric Mas, un fenómeno. El joven mallorquín se metió en la fuga del día y llegó al pie de Matsaria con 20 segundos sobre los favoritos. Ganó con 11 respecto a Landa, el escalador más brillante del momento. La mítica meta de Arrate es un escenario precioso para que estrene su palmarés este diamante en bruto. No es la primera hazaña que logra en Gipuzkoa. Siendo juvenil de primer año, fue segundo en la carrera de aficionados del Torneo Euskaldun en Oiartzun.

La Itzulia acabó de forma brillante, con una gran etapa y dos vascos en el podio. Landa y Ion Izagirre son un lujo para el ciclismo de este país.

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