Bora cocina la Itzulia a dos fuegos

Gorka Izagirre y Maximilian Schachmann, sufriendo codo con codo en Matsaria./MICHELENA
Gorka Izagirre y Maximilian Schachmann, sufriendo codo con codo en Matsaria. / MICHELENA

Ha ganado cuatro de las cinco etapas disputadas, tiene al líder y su dominio de la presente edición recuerda al de Clas en 1993 y al de Kas en 1978

Joseba Lezeta
JOSEBA LEZETAARRATE.

Ni las rampas de Matsaria, ni Arrate. La singladura de la presente Itzulia cambió de rumbo en tierras de Etxebarria y Markina, entre la parte final del descenso de Izua y las primeras rampas de Trabakua, puerto de tercera categoría . A punto de culminar la bajada, a unos 34 kilómetros del final, tres corredores tomaron la iniciativa: Sergio Luis Henao, Luis León Sánchez, que repetía aventura, y Emanuel Buchmann, compañero del líder. Un poco más adelante llegó a su altura Valentin Madouas.

Con Buchmann a rueda en actitud vigilante, la maniobra parecía defensiva a cargo del Bora. Sin embargo, dos decisiones variaron por completo el desarrollo de la etapa. Martinelli, director del Astana, ordenó a Luis León esperar al grupo perseguidor al entender que el corte no le beneficiaba. Un poco más adelante, en cuanto empezó la ascensión a Trabakua, Jens Zemke, responsable del equipo alemán, ordenó atacar a Buchmann e iniciar una cabalgada en solitario de 25 kilómetros sobre un terreno exigente.

El resultado lo conocen. Bora escondía una buena carta, un comodín que respondió a la perfección y releva a Schachmann al frente de la general con una diferencia aún más amplia de la que poseía su compañero.

En 1993, Rominger, ganador absoluto, dio al Clas tres etapas y su compañero Etxabe, una

Bora es un fabricante de placas de cocina y extractores de superficie. Por lo visto hasta ahora, sus ciclistas cocinan esta Itzulia a dos fuegos.

Hemos conocido recientemente dominios de un solo corredor desde el primer día al último de la ronda vasca. Como el de Contador en 2008 y 2014. Pero en este caso nos referimos a un bloque, a una escuadra a la que solo le falta una etapa para culminar una ronda casi perfecta adornada además, de momento, con cuatro victorias parciales, tres a cargo de Schachmann y una de Buchmann.

Para encontrar equipos con semejante hegemonía en la carrera debemos remontarnos como mínimo al Clas-Mapei de 1993, liderado por el suizo Tony Rominger, quien mantuvo el jersey amarillo desde el lunes al viernes -la carrera duraba entonces cinco jornadas, si bien la última consistía en dos sectores-. El suizo ganó tres etapas, la primera, la cuarta y la contrarreloj final. Su compañero Fede Etxabe se impuso en la segunda. Magnífico botín.

De todas maneras, el ejemplo más rotundo corresponde a la edición de 1978. Kas obtuvo cinco victorias de etapa de seis posibles, la general y dispuso de cuatro líderes distintos a lo largo de la semana. Prácticamente irrepetible hoy en día. Conviene no pasar por alto que la participación se redujo aquel año a seis equipos de diez corredores, cuatro españoles, un portugués y un belga.

A su antojo

Manejaron la carrera a su antojo. José Luis Viejo se impuso en las dos primeras etapas, en Biarritz y en Lekeitio, con liderato incluido en ambas. Enrique Martínez Heredia tomó el relevo en la tercera, al llegar en solitario a la meta de Soraluze. Anton Barrutia, director del equipo gasteiztarra, quiso asegurarse la carrera camino de Vitoria. La fuga le beneficiaba con vistas a la general y Jose Nazabal tomó el relevo a Martínez de Heredia. Solo se les escapó ese triunfo de etapa, que fue a parar a manos de Roque Moya, del Transmallorca.

Sin embargo, los rivales seguían demasiado cerca y el primer sector del viernes, con final en Aretxabaleta, fue todo menos intrascendente. José Antonio González Linares y Sebastián Pozo formaron una escapada con el holandés Luc Berkenbosch y sentenciaron la Vuelta al País Vasco. El cántabro entró en meta con más de siete minutos de renta y firmó el doblete etapa-general. José Enrique Cima, redondeó el dominio amarillo al vencer en la cronoescalada a Untzilla. Kas copó las cuatro primeras plazas de la general con Linares, Cima, Nazabal y Martínez Heredia, colocados por este orden.

Kas dispuso de cuatro líderes distintos en 1974: Viejo, Martínez Heredia, Nazabal y González Linares

También en 1974 se impuso Kas se anotó cinco de las seis victorias posibles -cuatro de Perurena y una de Miguel Mari Lasa-, además de la general con el propio Lasa, pero aquella edición no se resolvió hasta la última recta, ya dentro del velódromo de Anoeta, y gracias a las bonificaciones.

Bora tiene en sus manos emular al Clas-Mapei dirigido por Juan Fernández o al Kas de Anton Barrutia. Sin embargo, le falta lo más complicado: rematar.

Los protagonistas