Vuelta al País Vasco

Hay bonificaciones en la Vuelta al País Vasco por primera vez desde 1975

Gracias a su rapidez, Michael Matthews es uno de los ciclistas con más papeletas para arañar segundos de bonificación esta semana. /KARLIS
Gracias a su rapidez, Michael Matthews es uno de los ciclistas con más papeletas para arañar segundos de bonificación esta semana. / KARLIS

Habituales en su día en la prueba, la Vuelta al País Vasco no había recurrido a ellas los últimos 43 años. El ganador de etapa obtenía veinte segundos en aquellas ediciones, mientras que ahora ganará diez salvo en la contrarreloj, que carece de bonus

JOSEBA LEZETA

La incorporación de bonificaciones es una de las grandes novedades en la Vuelta al País Vasco que comienza a rodar hoy en Zarautz. Sin embargo, no es la primera ocasión en la que el reglamento concede segundos extra en la línea de llegada de las etapas. Fue costumbre durante muchas ediciones, si bien para encontrar la anterior vez que se aplicaron toca remontarse a 1975, hace 43 años, a la segunda de las cuatro victorias absolutas de José Antonio González Linares. Ha transcurrido casi medio siglo desde entonces.

El libro ‘Historia de la Vuelta al País Vasco’, escrito por Javier Bodegas y Juan Dorronsoro, recoge buena parte de los pormenores de una carrera creada en 1924, desaparecida en 1936 y recuperada ya de forma ininterrumpida con esta denominación en 1969. Por supuesto, la prueba no ha vivido ajena a las costumbres y los cambios de cada época.

Durante varias décadas, Organizaciones Deportivas EL DIARIO VASCO no entendió conveniente recurrir a las bonificaciones. Tampoco Organizaciones Ciclistas Euskadi, relevo del anterior grupo responsable de la carrera, implementó este incentivo... hasta 2018. Pese a las reticencias de los últimos años, finalmente han optado por aplicar una norma ya habitual en carreras de una semana como la París-Niza, donde ayudaron a Marc Soler para proclamarse vencedor, o incluso en las grandes rondas de tres semanas.

Habrá 10, 6 y 4 segundos en cada llegada de etapa, excepción hecha de la contrarreloj del cuarto día en Lodosa. También se repartirán incentivos de 3, 2 y 1 en cada una de las dos metas volantes o sprints intermedios de las jornadas en línea.

Las bonificaciones formaron parte habitual del reglamento de la carrera desde que la Vuelta al País Vasco se recuperó en 1969, después de un largo paréntesis de 34 años. La anterior edición correspondía a 1935. Así, entre 1969 y 1973 el vencedor de cada etapa recibió un bonus de 20 segundos y el segundo clasificado, otro de 10. En un principio correspondían a las etapas en línea y no se repartían en la contrarreloj. Sin embargo, en 1973 se produjo una ligera modificación, de tal manera que también las cronos dieron 20 y 10 segundos a los dos primeros de cada jornada.

En la siguiente edición, en 1974, los organizadores introducen una variante significativa en el apartado de las bonificaciones. Se amplían a los tres primeros: 20 segundos al ganador, 10 al segundo y 4 al tercero. Los días con dos sectores, independientemente de que sean en línea o contrarreloj, quedan así: 10, 5 y 2 segundos, respectivamente, en cada sector.

En 1975, anterior edición de la Vuelta al País Vasco con bonificaciones en las llegadas, el primero y el segundo de la general, José Antonio González Linares y Jesús Manzaneque, respectivamente, acumularon 15 segundos cada uno. No influyeron, por lo tanto, en la general final, favorable al cántabro del Kas por 20 segundos. Los 31 de diferencia en la contrarreloj de 45 kilómetros de Iratxe resultaron decisivos. Agustín Tamames, que alcanzó 44 segundos extra, completó el podio.

Triunfo de Miguel Mari Lasa

Esta norma perdura dos años. Curiosamente, las bonificaciones de la última etapa deciden el vencedor final en 1974. Jesús Manzaneque (La Casera) se presenta con una exigua renta de dos segundos sobre Miguel Mari Lasa (Kas). La carrera concluye en Donostia, en el velódromo de Anoeta, al que llega en cabeza un grupo de veinticuatro corredores. Los de La Casera, formación del líder, intentan provocar un tapón en el túnel de entrada, pero Lasa lo salva con ayuda de Txomin Perurena. Gana al sprint el menor de los hermanos Lasa, por delante del propio Manzaneque, y obtiene los 20 segundos de bonus, por diez el manchego. Esa diferencia le da el triunfo absoluto con 8 de ventaja sobre el de Campo de Criptana.

Otro dato curioso correspondiente a 1974 es la cantidad de tiempo arañada por Perurena en las llegadas de esa edición: 1:14. Corresponden a sus cuatro victorias de etapa (20 en las tres primeras y 10 en la cuarta al tratarse del primero de los dos sectores de la cuarta) más 4 merced al tercer puesto del último día en el velódromo de San Sebastián. Excelente botín que le permite alzarse con el cuarto puesto en la general final a 1:02 de Miguel Mari Lasa, quien a su vez acumuló 37 segundos de bonus.

Retrocedamos más atrás, a la historia antigua de la ronda vasca, a sus inicios bajo el paraguas del diario Excelsior. Después de que en sus dos primeras ediciones, 1924 y 1925, no encontremos rastro alguno de bonificaciones, a partir de 1926 se establece un premio de tres minutos -sí, han leído bien, tres minutos- para el vencedor de cada etapa.

Premio a la épica

Aunque pueda parecer una barbaridad desde el prisma actual del ciclismo, era así según recogen las crónicas de la época. Es más, también se le daban tres minutos al primer corredor español para la clasificación de los corredores del país, paralela a una general dominada por los extranjeros.

Entre 1927 y 1930 los organizadores introducen una condición tanto para la general absoluta como para la clasificación destinada a los españoles. Conseguir ese extra de tres minutos exige obtener una ventaja de un minuto como mínimo sobre el segundo clasificado. Es como si quisieran valorar más actuaciones épicas de los corredores, ataques lejanos y contundentes. Así, hay etapas que reparten bonificaciones y otras que acaban sin ningún premio de tiempo. Dependen del tipo de desenlace de cada jornada.

La Vuelta al País Vasco deja de disputarse entre 1931 y 1934. Vuelve al calendario en 1935 y ese año se suprime la clasificación de los españoles. Surgen en su lugar tres complementarias: montaña, segundas y terceras.

La introducción del gran premio de la montaña se debe a que ha adquirido notoriedad en pruebas de referencia como el Tour de Francia y el Giro de Italia. La Barrerilla fue el primer puerto puntuable y concedió diez puntos a Federico Ezquerra, primer corredor en coronar su cima.

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