Vuelta al País Vasco

Con un ojo en el anemómetro

Gorka Izagirre traza una de las pocas curvas del recorrido. :: KARLIS/
Gorka Izagirre traza una de las pocas curvas del recorrido. :: KARLIS

El aire fue el factor que determinó el desarrollo de las cabras, que varió entre el plato de 56 o 58 | Gorka Izagirre estimaba ayer que «si el viento es a favor, se podrá mover el plato de 58; y si no, hay piñones para subir»

OSKAR ORTIZ DE GUINEALODOSA.

A las doce del mediodía, el circo ambulante que siempre es la caravana de cualquier prueba ciclista había convertido Lodosa en un anemómetro. Esta vez nadie mira al cielo, sin nubes amenazantes en la soleada mañana de Lodosa. La mirada se posa en la hierba, las hojas de los árboles o cualquier referencia para comprobar con qué pie se ha levantado Eolo. A ver por dónde le pega el aire, el gran peligro de una contrarreloj de 19,4 kilómetros sin más misterio que ese. El viento.

«Ideal para mí. Yo hoy me saldría», bromeaba Joaquim Rodríguez, que desde el miércoles está en la Vuelta al País Vasco, carrera que ganó en 2017. Precisamente, la remató en la lucha contra las manecillas, al desbancar a Sergio Henao sobre un perfil completamente distinto a la llanura lodosana. Fue en Aia, donde solo le batió el campeón del mundo de la disciplina, Tom Dumoulin. El holandés le habría «arrollado» ayer en Lodosa. «Es una crono para mover desarrollo», sentencia Purito.

«No hay más», interviene a su lado Gorka Izagirre. El mayor de la saga de Ormaiztegi, que busca su tercer podio seguido tras ser tercero en Omán y París-Niza, ha montado un plato 58, una dimensión que Purito solo conocería en una paellada. «Hay que tener fuerza».

Como se esperaba, la crono favoreció a los corredores habituados a mover desarrollo

Gorka no las tiene todas consigo. «Si estás bien, se podrá mover el 58 cuando el viento es favorable. Y si sopla en contra, siempre hay piñones para subir». Su hermano Ion también opta por el 58, un plato desorbitado hace no tanto, al menos para corredores de la morfología de los ormaiztegiarras. Vincenzo Nibali, sin embargo, prefiere un 55, lo que deja claro que se desentiende de la crono y cita sus piernas para las dos últimas etapas de hoy y mañana.

«La mayoría irá con el 56», prevé Juanma Garate, director del EF-Drapac. Sus corredores van todos con esos dientes delante. «La única duda es el viento, más determinante cuando dé en contra, porque no entra de cara en la zona más abierta. En los últimos cuatro kilómetros es favorable, pero ahí no sacas tanto partido al plato. Se recorrerán en apenas cuatro minutos y medio».

Además de la intensidad del viento, otro factor a considerar es la fricción de la cadena, esos detalles marginales que también pueden sumar. «Lo importante es ir rápido», apunta el irundarra junto al hostal en el que han reservado dos habitaciones para el descanso de los ciclistas hasta su hora de calentar, algo que también hicieron otros equipos. «Donde un corredor irá con el 56x15, otro irá con 58x17. En este caso la cadena va más recta y el rozamiento es algo menor. Rigo (Urán) irá con el 56, que lo mueve bien. El plato pequeño, que en las cabras suele ser el 42, no lo meterá nadie. Para el repecho de Sartaguda tienes hasta el piñón de 25 para subir coronas. Nadie irá con más del 19 o a lo sumo el 21».

Abonados al 58

«En cuestión de desarrollos, quien manda es el corredor», opina el vizcaíno Oier Casado, mecánico del Katusha. «Alguno se puede dejar asesorar algo, pero ¿qué le vas a decir a un corredor como Tony Martin? Lo que te dice en enero le vale para todo el año. Da igual el recorrido, que él siempre va con un plato de 58. El pequeño podrá variar entre 39 o 42, pero el 58 es inamovible para él. Spilak prefiere el 56, como la gran mayoría. Algunos van con 55. No todos disputan la crono».

Kwiatkowski, Kiryienka Roglic o Mollema pusieron el plato de 58 y soltaron una gran crono

Como todos los mecánicos, Oier Casado ha tenido tarea extra. «Solemos decir que la crono es una minicarrera dentro de la carrera, porque tienes que montar todo por duplicado. Para solo siete corredores, hemos traído 15 bicicletas más que para una etapa normal y 45 pares de ruedas, algunas de tubular y otras con cubierta, que es lo que más se impone en las contrarrelojes porque se agarra algo menos. Pero a mí me da más confianza el tubular».

En la parrilla de salida de quienes montan un plato de 58 dientes se sitúan corredores que han ganado varias cronos, como Primoz Roglic (Lotto-Jumbo) o Vasil Kiryienka y Michal Kwiatkowski, ambos del Sky. Bauke Mollema, más irregular en la disciplina, también monta la misma 'paellera'. Ayer rayó a gran altura. Tanto, que ha subido al tercer cajón de podio. «A Bauke le gusta mover desarrollo», explica Julen Urbano, exprofesional del Cafés Baqué.

El de Balmaseda apunta que el holandés es un hombre con las ideas bastante claras. Así, si el plato pequeño de 38 está muy extendido en el pelotón, el Trek, como muchos equipos, trajo para la Itzulia platos de 36 pensando en las dos primeras etapas, sobre todo las rampas de Elkano en Zarautz. «Se lo ofrecimos el domingo a Bauke, pero él nos dijo que le dejásemos el 39». Es cierto que detrás la corona más grande llega incluso a 32 dientes. «En mi época (colgó la bicicleta en 2004) ponías el 25 y ahí te arreglases. Hoy en día se tiende a llevar una cadencia muy alta».

Sin embargo, la mayoría de ciclistas se inclinaron por montar platos de 55 o 56. Fueron los casos del líder, Julien Alaphilippe, Nairo Quintana o Mikel Landa. El alavés ni rodó ayer por la mañana como muchos compañeros de pelotón. Se limitó a descansar en el autobús de su equipo, uno de los últimos en llegar. «Ya había venido a verla antes de la Itzu-lia. En mi caso se trata de salvar el día lo mejor que se pueda».

El día de ayer fue largo para todos. Oskar Kintana, masajista del Mitchelton, detalla que «salimos de Vitoria a las nueve y a las 10.15 estábamos en Lodosa. No regresamos al hotel hasta las siete o siete y cuarto, con el tiempo justo para dar masaje» y preparar las piernas de los corredores para hoy, donde los desarrollos serán bien diferentes.

 

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