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Vinokourov pasa al ataque en la Vuelta al País Vasco y vence en Murgia

Vinokourov utilizó el factor sorpresa para ganar en la Vuelta al País Vasco. 'Purito' Rodríguez se enfunda el amarillo de la Vuelta al País Vasco.


Benito Urraburu

A los 37 años, Alexander Vinokourov es un superviviente, uno de los últimos representantes de una escuela que está en extinción, la rusa, al menos tal y como se conocía cuando él apareció en Europa. También de una forma de entender el ciclismo, como una lucha por salir adelante fuera de su país, en un deporte que cuando él empezó a practicar era extraño en Kazajistán.

Vinokourov, ganador en la meta de Murgia en la Vuelta al País Vasco es el jefe, quien manda en el equipo Astana. Él influyó de forma decisiva en la creación de una formación que pretendió salvar la hoguera en la que pusieron al equipo Liberty de Manuel Saiz. Vinokourov se quedó sin correr aquel Tour de Francia, el de 2006. Sigue pensando que allí se le fue la mejor ocasión que podía tener de luchar por el maillot amarillo.

Cuando se ha comenzado en el mundo profesional en 1998, en Francia, en un equipo llamado Casino, cuando se ha perdido a un amigo y compañero como Kivilev en la carretera, las personas cambian, terminan por endurecerse. Vinokourov es un lobo que cuando ataca lo hace para ganar.

Nunca ganará un Tour de Francia, la carrera de sus sueños. Su tiempo como ciclista se está acabando. En un equipo que parece diseñado, a nivel deportivo, con los pies, en el que había una inquietud importante porque no se ganaba, Vinokourov ha tenido que ser quien busque la la tranquilidad de la única forma posible que se puede entender en el ciclismo: ganando. Esta vez, en la Vuelta al País Vasco.

Atacó cuando el colombiano Fabio Duarte volvía a intentar un imposible y se quedaba en el intento: sorprender a un pelotón que rodó a 41,438 kilómetros por hora de media en una zona complicada tiene mucho mérito.

En esas décimas de segundo que suelen preceder a la tempestad final, a la llegada, el instinto depredador de este kazajo que no se quiso marchar del ciclismo por la puerta de atrás después de su positivo por una homotransfusión en la contrarreloj de Albi del Tour de 2007 no falló. Dio la cara cuando después de ganar la Lieja-Bastogne-Lieja muchos medios informativos hablaban más de su positivo que de su triunfo y ponían en duda que fuese un corredor limpio. Escribió una carta a la opinión pública en la que decía muchas verdades, entre ellas que el mundo del ciclismo le había decepcionado. Había cumplido una sanción de dos años.

El triunfo de Vinokourov en la tercera etapa de la Vuelta al País Vasco dejaba a Óscar Freire con el segundo puesto, sin ninguna posibilidad de ganar. Rabobank trabajó mucho para anular la escapada de Moinard, Pineau y Belloti. Luego se vio al azul y rosa de Lampre en cabeza, todo ello dentro de una de esas etapas en las que el pelotón parecía tener prisa por llegar a la meta. No hubo ninguna consideración. En la primera hora de carrera se cubrieron 44,5 kilómetros. En la segunda, 46 kilómetros y al final, la media se quedó en 41,438 kilómetros por hora. El desgaste que van sufriendo los corredores en la Vuelta al País Vasco es importante, y más con la llegada a Arrate por delante.

Control de la situación en la Vuelta al País Vasco
RadioShack sabe cómo controlar un pelotón sin dejar a sus corredores fundidos, sin aliento, reventados. José Azevedo y Viatcheslav Ekimov, sus directores, han conocido antes de sentarse en el coche lo que se siente cuando hay que ponerse a trabajar para anular una escapada o mantener una distancia, lo que hay que hacer, los movimientos a realizar. Los dos lo hicieron para Lance Armstrong. Andreas Klöden coincidió con quienes ahora le dirigen desde el coche en la carretera, como rivales. El alemán sigue donde estaba, aunque el maillot amarillo volvió a las espaldas de Joaquín Rodríguez. Chris Horner continúa al acecho.

En Murgia terminó una de esas etapas que pueden dar la impresión de que no han aportado nada a la Vuelta al País Vasco. Pensar así es un inmenso error. Los efectos de lo que hemos vivido los empezaremos a ver a partir de mañana en Arrate. Es una forma de correr en la que el terreno contribuye de forma decisiva para complicarlo todo porque permite a los rodadores expresar lo mejor que atesoran como profesionales.

Vinokourov disfrutó de su victoria en la Vuelta al País Vasco. Pudo escoger un retiro dorado a los 35 años, sacar partido al dinero ganado y seguir viviendo en Mónaco sin tener que padecer en la carretera. Escogió el camino contrario, el más difícil. El de volver a someterse a cargas de entrenamiento muy fuertes para resultar nuevamente competitivo y decir, con sus triunfos, que nadie le echaría del mundo del ciclismo. Se irá cuando él quiera, normalmente en 2012.

Mientras, Vinokourov dejará perlas como la que le vimos en Murgia: atacar de lejos, utilizar el factor sorpresa. Sabe que en llegadas en grupos, en metas en alto, el tiempo le ha pasado factura, como a todos. Se busca la vida cómo y donde puede a sus 37 años.


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